¿Es el sector público demasiado grande?
Vicenç Navarro
vnavarro.org 12 de Enero de 2009
Las derechas en España – tanto las de orientación conservadora como las de sensibilidad liberal- están pidiendo que se reduzca el empleo público, el cual consideran excesivo. Enfatizan que hay que disminuir el empleo público como medida de austeridad del gasto público para poder salir de la crisis y señalan que la exuberancia del sector público está ahogando a la economía, la cual exige un menor peso del sector público para poder aumentar su eficiencia.
Un
indicador
del
carácter
ideológico
de tales
propuestas
es que
se
presentan
constantemente
en los
medios
de
información
y
persuasión
liberales
(que son
la
mayoría
en el
país), a
pesar de
que los
datos,
fácilmente
accesibles,
muestran
que el
empleo
público,
en lugar
de ser
excesivo
–como
proclaman-
es
demasiado
bajo,
siendo
éste de
los más
bajos de
la
UE-15.
Según
los
informes
de la
organización
internacional
del
trabajo,
OIT, y
de la
Agencia
de
recogida
de datos
de la
UE,
Eurostat,
el
porcentaje
de
población
adulta
que
trabaja
en el
sector
público
en
España
es sólo
9.47%,
uno de
los
porcentajes
más
bajos de
la
UE-15.
El promedio de la UE-15 es 16.1% y en Suecia y
Dinamarca
(dos de
los
países
con
mayor
eficiencia
económica)
es
21.12% y
26.24%
respectivamente.
A pesar
de ello,
las
derechas
continúan
insistiendo
en que
el
Estado
(que
incluye
el
gobierno
central,
más las
CCAA y
los
municipios)
es
demasiado
obeso y
hay que
adelgazarlo.
La otra observación que hacen es que además
de ser
demasiado
grande
el
empleo
público
está
creciendo
desmesuradamente.
De
nuevo,
los
datos no
apoyan
tales
proclamas.
El
porcentaje
de
personas
adultas
ocupadas
en el
sector
público
es
bastante
parecido
desde el
año
2000,
con un
ligero
descenso
desde el
año 2005
pasando
de ser
un
9.63%, a
un 9.47%
en 2008.
Ha
crecido,
sin
embargo,
en la
mayoría
de
países
de la
UE-15
durante
el mismo
periodo.
En
realidad,
en
España
el
crecimiento
de
empleo
en el
sector
privado
ha sido
mucho
mas
rápido y
elevado
que en
el
sector
público
durante
el
periodo
2000-2008.
Una consecuencia del escaso desarrollo del empleo
público
es que
la
ciudadanía
está
pobremente
atendida
por las
administraciones
públicas.
El
número
de
empleados
públicos
por cien
habitantes
(6) es,
de
nuevo,
uno de
los más
bajos de
la
UE-15,
sólo
superior
a
Portugal
e
Italia.
Este
número
es 17 en
Dinamarca,
13 en
Finlandia
y 14 en
Suecia
(países
donde
los
servicios
públicos
y el
estado
del
bienestar
son más
extensos
y más
desarrollados,
siendo a
la vez
–como
reconoce
incluso
Davos,
el
Vaticano
del
pensamiento
liberal-
los
países
con
mayor
competitividad
y
eficiencia
económica.
Este déficit de empleados públicos contribuye
a la
percepción
por
parte de
la
población
de que
la
administración
pública
es
rígida
(rigidez
es
síntoma
de
pobreza)
y poco
sensible
a la
necesidad
de los
usuarios
y
ciudadanos.
Ello
ocurre
en
especial
en los
servicios
donde la
población
tiene
mayor
contacto
con la
administración
pública,
tal como
los
servicios
público
del
estado
del
bienestar
(siendo
sanidad
uno de
los
sectores
más
afectados
por la
escasez
de
personal).
La
famosa
masificación
de los
servicios
públicos
se basa,
en gran
parte,
en esta
escasez
de
empleo
público.
Otra propuesta que hacen las derechas es reducir
los
salarios
de los
empleados
públicos,
considerados
también
como
excesivos.
Como
prueba
de tal
aseveración,
tales
portavoces
del
pensamiento
conservador
y
liberal,
muestran
datos
que
confirman
que, en
general,
los
salarios
de los
empleados
públicos
son
superiores,
a los
empleados
en los
sectores
privados.
Es
interesante
señalar
que en
los
países
nórdicos,
todos
ellos de
tradición
socialdemócrata,
los
niveles
salariales
del
sector
público
son
semejantes
a los
del
sector
privado,
mientras
que en
los
países
del
centro
de
Europa
–en
general,
de
tradición
conservadora
o
liberal-
los
salarios
de los
empleados
públicos
son
inferiores
a los
empleados
privados
(coincidiendo
con el
menor
desarrollo
de sus
servicios
públicos).
En
España y
en otros
países
del sur
de
Europa,
los
salarios
del
sector
privado
son
sustancialmente
inferiores
a los
del
sector
público.
Pero
ello no
se debe
a que
los
últimos
sean
exuberantes
(en
realidad,
son, por
lo
general,
más
bajos
que en
el resto
de la
UE-15),
sino que
los
primeros
–los
salarios
del
sector
privado-
son
excesivamente
bajos,
mucho
más
bajos
que en
el resto
de la
UE-15 (6
de cada
10
trabajadores
son
mileuristas).
Dos últimas observaciones. Las derechas
están
subrayando
que lo
que
ellas
llaman
excesivamente
abultado
sector
público
está
obstaculizando
el
desarrollo
económico
del país
y muy en
especial
su
eficiencia
económica.
Como he
indicado
anteriormente,
los
países
considerados
más
eficientes
en
Europa
son los
países
con
mayor
empleo
público.
Pero, lo
que es
más
importante
es que
la
calidad
de vida
de la
ciudadanía
es mayor
en
aquellos
países
con una
elevada
extensión
de los
servicios
públicos
del
estado
del
bienestar
que en
los que
tienen
su
sector
público
escasamente
desarrollado.
La otra observación es que, en contra de lo
que las
derechas
están
diciendo,
la
delegación
de
responsabilidades
públicas
a las
CCAA, no
ha
significado,
en
general,
un
“exuberante”
crecimiento
del
sector
público.
La
delegación
de
responsabilidad
ha
tomado
lugar
predominantemente
en los
servicios
públicos
del
estado
del
bienestar
(donde
el
empleo
no ha
crecido).
Lo que
ha
ocurrido
ha sido
un
cambio
en la
autoridad
responsable
en su
gestión.
El
enorme
déficit
de los
sectores
públicos
lo
administran
ahora
las CCAA,
en lugar
del
Gobierno
central.
-----------------------
Vicenç
Navarro
es
catedrático
de
Políticas
Públicas.
Universidad
Pompeu
Fabra, y
Profesor
de
Public
Policy.
The
Johns
Hopkins
University
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Navarro
