Martes 16 de febrero de 2010.
Número 119 Número 120
“Nos estáis dejando sin trabajo para
hacer negocio con vuestros amigos”.
Esa es la denuncia que han tenido
que escuchar los directivos de
Radiotelevisión Española (RTVE) de
boca de los trabajadores en una
protesta frente a sus despachos. La
plantilla de RTVE (en la actualidad
menos de 6.500 empleados tras la
prejubilación de más de 4.000 en el
último ERE), se está movilizando
para defender su trabajo y la
producción propia ante el
incumplimiento de la ley, y ha
convocado una huelga el 3 de marzo.
El mandato marco de RTVE, documento
que fija los objetivos como servicio
público de la Corporación, obliga a
que los trabajadores de RTVE
produzcan el 100% de los programas
informativos y el 60% de los
programas de entretenimiento
(divulgativos, deportes o series).
Sin embargo, estas cifras no se
cumplen. En programas como
España Directo
(el programa de las tardes de La 1)
de los 180 trabajadores que trabajan
en el programa sólo cinco son de la
casa. Mediapro, la productora de La
Sexta, se encarga del programa y su
filial Overon realiza los enlaces
que son necesarios para los
directos. Algo parecido pasa con
Esta Mañana,
otro magazine entre semana. De 120
trabajadores, sólo 47 son de RTVE.
La externalización surge por
doquier. Comando
Actualidad, pese a su pretensión
informativa, está realizado por
personal externo. La retransmisión
de los sorteos de las Loterías del
Estado también se ha contratado hace
poco con Mediapro. En las últimas
navidades, el nuevo presidente de la
Corporación, Alberto Oliart, se
estrenó presenciando personalmente
en el palacio de la Zarzuela la
grabación del mensaje del rey, por
primera vez desde 1975 a cargo de
una empresa privada. La excusa fue
hacerlo con un equipo de alta
definición, pero TVE ya dispone de
una unidad de este tipo.
En numerosas ocasiones se obvian los
recursos propios y se contratan
empresas de fuera, duplicando los
costes para realizar un servicio.
Así, la empresa compró nueve
terrenas [furgonetas equipadas para
la emisión en directo vía satélite]
que llevan más de un año aparcadas
en TVE, mientras se usan las
unidades móviles de Overón.
Hay casos aún
más paradigmáticos. Otra filial de
Mediapro, Mediatem, ha sido
contratada para hacer el montaje de
La Aventura del
Saber y el espacio infantil
El Club Pizzicato
después de que la dirección
reconvirtiera a 50 montadores
aduciendo que no había trabajo para
ellos. Además, la empresa hace el
trabajo en las instalaciones de TVE.
Una financiación en entredicho “Nos
da la sensación de que nos quieren
convertir en un mero poste emisor”,
afirma Óscar Nieto, de la
sección de CC
OO en RTVE,
donde es mayoritario. “Si nos quitan
el trabajo a la larga también se
destruirán nuestros empleos, no
tendrán razón de existir”.
Y la situación se agrava todavía más
con la eliminación de la publicidad.
Una decisión vista con buenos ojos
por otorgar mayor independencia,
pero muy criticada por la forma de
su aprobación. Acuciado por el
contexto económico y la asociación
de las televisiones privadas
(UTECA), Zapatero accedió a suprimir
de un plumazo los anuncios cuando se
estaban reduciendo progresivamente,
según otra reciente disposición.
Con la nueva ley, el presupuesto de
RTVE queda fijado en 1.200 millones
anuales hasta 2011 y no podrá subir
más del 1% durante otros tres años.
A título comparativo, la BBC
británica dispone de unos 4.000
millones y la radiotelevisión
pública francesa de 3.000 millones.
Precisamente, ha sido el modelo de
Sarkozy el que ha inspirado la
última reforma. Una financiación que
ahora depende en parte de un nuevo
impuesto a las cadenas privadas y a
los operadores de telecomunicaciones
y que la Comisión Europea ha puesto
ya en cuestión.
En RNE las cosas funcionan igual o
peor. Según un informe de CC OO, en
la antigua Radio 1 (el canal
generalista), el 50,6% de la
producción es realizada por personal
externo y sólo en Madrid hay 350
contratos mercantiles frente a 900
trabajadores en plantilla. Aunque
quizá el modelo perfecto de esta
nueva gestión se dé en rtve.es. En
verano del 2007 se creó un
departamento con un total de 16
directivos, de los que sólo uno era
de la casa (ahora son dos). Por su
parte, la casi totalidad del
centenar de trabajadores del área
ingresaron después del ERE, que
significó también una merma de las
condiciones para los nuevos
trabajadores de la corporación, lo
que llevó a que quedaran vacantes 13
plazas de informáticos.
A pesar de
ello, y de la normativa que exige
una nueva convocatoria pública, la
empresa acaba de contratar a 28
trabajadores externos mediante un
pliego de 4,5 millones por dos años.
Mientras, en respuesta a las
movilizaciones que están llevando a
cabo los trabajadores (e iniciadas
al margen de los sindicatos), el
Consejo de Administración ha dicho
que está “comprometido a incrementar
la producción interna si bien
entiende que la negociación debe
llevarse a cabo dentro del convenio
colectivo”, estancado desde hace dos
años. Este contraataque de la
dirección “sólo desvía el problema”,
según Carlos Salgado de
CGT,
que denuncia que ya hay una
“flexibilización total”.
—
Chapuzas y
bochornos
Cuando la dirección de la
Corporación hizo las cuentas para el
2010 no reparó en que, al suprimir
la publicidad, ya no podría
repercutir como hasta ahora el IVA a
otras empresas, lo que en la
práctica ha supuesto una reducción
del ya limitado presupuesto en 130
millones. Pero el penúltimo desfalco
ha sido la salida del director de
TVE, Javier Pons. El presidente
Oliart lo destituyó porque le había
expresado “dudas” sobre el nuevo
modelo. En vez de forzar su
dimisión, se ha ido con 200.000
euros de indemnización. Pons llegó a
TVE desde la dirección de la
productora El Terrat, accionista de
La Sexta junto a Mediapro, principal
beneficiada de la subcontratación en
sus dos años al frente de la
televisión pública.