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Lo
que la gente ve es que a Garzón se lo quieren quitar de
en medio
Rafael Torres
Diarios del Siglo XXI
11
de Febrero de 2009
Lo que la gente ve es que a Garzón se lo quieren quitar
de en medio, y que por ahí andan sus propios compañeros
y, seguramente, alguien más. El disfraz
litúrgico-jurídico con el que se pretende enmascarar el
intento de defenestración del activo juez es, según la
percepción general, tan burdo, tan traído por los pelos,
tan transparente, que lo que la gente ve es sólo que van
a por él con la artillería y la aviación. No sería la
primera vez, ciertamente, que se concitan todas las
furias de la naturaleza política y judicial, valga el
pleonasmo, para acabar con el funcionario que osó
cometer los dos pecados más imperdonables, al parecer,
en ésta democracia: ser independiente e intentar meterle
mano a los crímenes del franquismo. Lo que la gente ve
no es producto, tal vez, de la reflexión ni del
análisis, y mucho menos del conocimiento de las
anfractuosidades de la Justicia, pero sí de la vista, y
lo que ve, porque lo tiene ahí delante, es que a Garzón
se le quiere dar matarile, profesionalmente hablando,
claro está. Otra cosa es, desde luego, que dentro de la
gente haya gente que se alegre mucho de que a Garzón se
le despoje de sus poderes contra los delitos gordos, es
decir, que se le expulse de la Audiencia Nacional, pero
incluso esa gente, o principalmente ella, también lo ve.
La prisa que se ha dado el Consejo General
del Poder Judicial, su comisión permanente, en recoger
los trastos del Supremo relativos al procedimiento en
marcha contra Garzón, contrasta, en todo caso, con la
lentitud con que se ha obrado otras veces y con la
lentitud de la Justicia en general. Por eso, y por la
propia génesis de lo que se interpreta como una
persecución, la gente ve lo que ve, y buena parte de
ella, la que aprecia los muchos e importantes servicios
que el juez "estrella" ha rendido a la sociedad
española, no quisiera verlo, máxime cuando en éste
folletín no falta el ingrediente, acaso menor pero
horroroso, de la acción, un sí es no es cainita, de
muchos de sus pares. |