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La
oración le ilumine
Rafael Torres
Diarios del Siglo XXI
Todos los partidos políticos españoles parecen compartir
la idea de que gobernar es hacer lo que a uno le da la
gana, y cuanto más a lo bestia, mejor. El PP en Madrid o
Valencia, el tripartito en Catalunya o el PSOE en el
Gobierno de la Nación, por citar sólo algunos casos,
gobiernan así, sumando a su sectarismo el autoritarismo
y la arbitrariedad. Nuestra escasa tradición democrática
y los residuos del franquismo, más adheridos de lo que
se supone a la conciencia y al proceder de la sociedad
española y de su clase política, explicarían ese estilo
bronco e irrespetuoso que gastan en su relación la una y
la otra, pero la última ocurrencia del Gobierno de José
Luis Rodríguez Zapatero a cuenta de las pensiones y de
la edad de jubilación, ese vacile, ese ninguneo, ha
proporcionado a los ciudadanos dignos de esa condición
el disgusto extra de comprobar que ese estilo, esa fatal
relación, pudieran ser irreversibles.
Que Aznar despreciara al Parlamento, insultara a
la oposición y se riera de la gente con sus armas de
destrucción masiva, se podría comprender, pues el hombre
venía de donde venía y era lo que era, pero que este
chico que decía que el poder no iba a cambiarle y que en
sus planes no entraba defraudar a quienes le habían
votado, que este chico, digo, le amargue la vida a los
trabajadores (un poco más de lo que se la tienen
amargada el paro, la crisis y la inepcia de su Gobierno)
con lo de las pensiones, y que mientras su ministro de
Trabajo capea disparatadamente el temporal plegando
velas, se va a rezar y a leer versículos de la Biblia
con Obama, significa que cierra el lazo de la gran
mentira.
Pudiera ser, no obstante, que la oración le
iluminara y recordara de súbito, por ejemplo, los pasos
legales y democráticos, ante el Parlamento y el pueblo
español, que se necesitan para reformar lo que sea,
incluido, cómo no, el Pacto de Toledo. |