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La fortuna de los Franco
Javier Romera
El Economista
22 de
Enero de 2010
Atado y bien atado. Francisco Franco no sólo intentó
asegurar un modelo político en España posterior a la
dictadura, sino que buscó además garantizar un futuro
para sus descendientes. Hoy, cuando se cumplen 32 años
de su muerte, a la hora de hacer balance, la situación
es muy distinta en un caso y en otro.
Franco no consiguió su primer objetivo y la democracia
está ya totalmente consolidada en nuestro país, pero sí
que ha garantizado una herencia multimillonaria para su
familia.
Aunque lejos del poder y la relevancia pública
que tuvo a la sombra del Caudillo, la familia Franco
Martínez-Bordiú controla un extenso conglomerado de
empresas y propiedades inmobiliarias, que incluye fincas
solariegas, pisos en las mejoras zonas de Madrid y la
costa, locales, aparcamientos e incluso palacetes, como
la Casa Cornide, en La Coruña, o el Pazo Meirás, en la
misma provincia, y objeto actualmente de polémica ante
la reclamación del edificio por parte de la Xunta de
Galicia como Bien de Interés Cultural.
Una gran fortuna
Y eso por no hablar de las propiedades que han
vendido en los últimos años y que les han supuesto ya
jugosos ingresos, como el Palacio del Canto del Pico, en
Torrelodones, traspasado en 1988 por más de 300 millones
de pesetas (1,8 millones de euros) tras años de abandono
y deterioro. O la parcela en la Colonia El Bosque, en
Pozuelo de Alarcón (Madrid); la finca Cerca de los
Monteros, en Marbella; los terrenos de olivares en
Mancha Real (Jaén) o los apartamentos en la Playa de
Campoamor (Alicante).
Franco dejó a sus descendientes directos un
herencia asegurada mediante testamento firmado en el
Palacio de El Pardo el 20 de agosto de 1968, cuyo legado
les ha asegurado una vida sin problemas económicos de
ningún tipo.
Pero, ¿a cuánto asciende realmente la
fortuna de la familia? Es muy complicado saberlo con
exactitud. El periodista y escritor Mariano Sánchez,
autor del libro Franco, SA y una de las personas que más
ha investigado sobre la herencia del dictador, reconoce
en su obra las dificultades que existen a la hora de
valorar su patrimonio, gestionado por más de 50
sociedades, algunas inactivas y que en la mayor parte de
los casos no han sido auditadas por firmas
independientes.
No obstante, la mayoría de las
fuentes cifra la fortuna de la familia Franco entre 500
y 600 millones de euros, aunque hay que tener en cuenta
también que muchos de sus descendientes siguen hoy vidas
completamente separadas y apenas tienen contacto entre
ellos, salvo en ocasiones muy contadas.
La ‘central’, en Madrid
Lo único que se sabe con certeza es que
gran parte de su patrimonio está invertido en el
ladrillo. Juan Luis Galiacho explica en su libro Los
Herederos del Gran Poder que, aunque en muchas
sociedades sigue apareciendo como única administradora
Carmen Franco Polo, la hija del general, la persona que
figura realmente como cabeza visible de la familia es
Francisco Franco Martínez-Bordiú, más conocido como
Francis, nieto del anterior jefe del Estado, que se
cambió el apellido para mantener la estirpe.
“Dicen quienes conocen a Francis que
es el verdadero ideólogo y administrador de los negocios
familiares de los Franco “, asegura Galiacho. A él le
acompañaría además su hermano pequeño Jaime, el jurista
de la familia. Galiacho cree que “después de varios años
de ostracismo parece que la saga despega de nuevo” desde
su cuartel general, en el domicilio familiar en la calle
Hermanos Becquer, número 8, en el madrileño barrio de
Salamanca. Y no se preocupen: no tienen problemas de
espacio.
Según los datos del Registro de la
Propiedad, los Franco tienen en el edificio sótanos,
planta baja, cinco pisos altos y áticos. Y es ahí en
donde tiene su sede, por ejemplo, la inmobiliaria
Fiolasa, creada en abril de 2002 con un capital social
de 10 millones de euros, y, según todos los datos,
cabecera actualmente del holding.
Esta empresa, que cuenta con unos fondos
propios de 23,4 millones de euros, tuvo al principio
ciertos problemas financieros que ya están completamente
solventados. Así, y de acuerdo con las cuentas
depositadas en el Registro Mercantil de Madrid, los
ingresos de esta compañía superaron el año pasado los 5
millones de euros, casi nueve veces más que en 2005.
Punta del iceberg
Pero lo más significativo es que sus
ganancias se han multiplicado por 25, hasta 3,9 millones
de euros. Dedicada al alquiler de inmuebles, la empresa
logra así un margen absolutamente extraordinario. En
teoría gana 78 euros por cada cien que ingresa, aunque
como no tiene obligación de auditar sus cuentas, nadie
las ha supervisado.
Fiolasa no es, sin embargo, nada más que la
punta del iceberg del entramado societario. Como
accionista único figura una compañía, Sargo Consulting,
en la que Carmen Franco aparece también como
administradora única y Jaime Franco Martínez-Bordiú como
apoderado. Esta sociedad, que cuenta también con unos
fondos propios de casi 21 millones de euros, es
propietaria del cien por cien de las acciones de Fiolasa,
que a su vez participaba, a 31 de diciembre de 2006, en
compañías como Cauce, Aparcamientos Atocha, Caspe,
Proazca o Promociones del Suroeste.
El accionista de referencia de esta última
sociedad es Felipe San Román, un polémico ganadero y
constructor que ha estado envuelto e imputado en varios
escándalos urbanísticos, el último de ellos el de la
operación Malaya contra la corrupción en Marbella. El
año pasado el juez instructor, Miguel Ángel Torres, le
imputó por un presunto delito de tráfico de influencias
y prevaricación y el empresario llegó a ingresar en
prisión.
Se había encontrado “una supuesta
agenda” en la que se reflejaría un pago de cuatro
millones de euros ligados a un convenio urbanístico con
el Ayuntamiento de la localidad y la edificación de una
urbanización levantada en suelo rústico.
Los orígenes
Los Franco desembarcaron en el negocio
inmobiliario en la década de los años setenta de la mano
precisamente de este constructor, con más de 30
sociedades inmobiliarias y grandes extensiones de suelo
en la Comunidad de Madrid, especialmente en municipios
como Las Rozas, con un alto poder adquisitivo, pero
también en otros más modestos de la zona sur.
Tanto Carmen Franco Polo como su hijo
Francisco Franco Martínez-Bordiú llegaron a entrar en el
Consejo de Administración de Promociones del Suroeste
-Francis fue director general- aunque, según han
explicado a elEconomista fuentes del grupo San Román,
las relaciones se habrían roto. De hecho, según los
datos depositados en el Registro Mercantil, los Franco
habrían salido del capital en junio del año pasado.
Antes, las familias San Román y
Franco se habían puesto de acuerdo para desarrollar los
terrenos de la finca de Valdelasfuentes, entre las
localidades madrileñas de Móstoles y Arroyomolinos, y
que fue adquirida en los años sesenta en una operación
en la que intervinieron Carmen Polo y su esposo,
Cristóbal Martínez-Bordiú, el marqués de Villaverde, con
el conocimiento del propio Franco Se trata de una finca
rústica de unos 10 millones de metros cuadrados, que
durante años se dedicó a labores agrícolas y ganaderas y
en cuya superficie se ubica ahora el centro comercial
Madrid Xanadú, conocido por albergar una pista de esquí
artificial y en donde, según denunciaron algunos
afectados, la promotora Bitango vendió casas protegidas
con sobreprecio y sin informar de que se trataba de VPP
(viviendas de protección pública). Tras conseguir
importantes recalificaciones, en Valdelasfuentes estaba
prevista la construcción de más de 4.000 viviendas.
Otros negocios
Galiacho detalla, no obstante, que
los Franco no sólo se han dedicado al ladrillo, sino que
han invertido también parte de su herencia en la
adquisición de garajes por todo Madrid. Francisco Franco
Martínez-Bordiú dispondría así de más de una decena,
gestionados desde empresas como Comerzia,
Estacionamientos Urme o Aparcamientos Atocha. La
cabecera de este negocio es, sin embargo otra empresa,
Proazca, creada en 1991 con una inversión de 1,2
millones.
Menos significativa resulta la
incursión de la familia del dictador en otros negocios
no tan lucrativos. Francis figura, por ejemplo, como
administrador de una clínica, el Centro Médico del Láser
Pío XII; de una cadena de restaurantes en La Coruña,
controlada por una de sus empresas de aparcamiento, e
incluso en el negocio cárnico.
Francis creó la sociedad Premohi,
dedicada la importación y exportación de carne, junto a
Gonzalo Hinojosa, hasta hace dos años principal
accionista y presidente de Cortefiel, que rompió ya su
alianza. Pero no importa demasiado. El holding de los
Franco está más vivo que nunca.
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