Están desalojando Madrid
Hugo Martínez AbarcaQuien mucho abarca / Tercera información 6 de Enero de 2010
En el barrio de Malasaña había un antiguo colegio abandonado cuyo propietario dejaba que se arruinara hasta que su demolición fuera inevitable para no tener impedimentos en la construcción de pisos y oficinas. Algo parecido a lo que hizo en el Cine Espronceda, en el que crecí viendo películas: es el mismo propietario que lo dejó abandonado hasta que pudo hacer unas preciosas y carísimas oficinas. Ese propietario es un arquitecto, ideólogo principal del urbanismo del Partido Popular en la Comunidad de Madrid. Es un representante del Madrid del tamayazo y de la Gürtel discretamente oculto tras un montón de ladrillazos marca de la casa. Aquel edificio abandonado y vacío representaba ese Madrid turbio y aburrido en el que no hay espacio más que para la especulación, el chanchulleo y el intercambio de favores. Representaba ese Madrid de mierda del que algún día conseguiremos desprendernos.
Un día ese edificio cambió. Unos cuantos activistas decidieron abrirlo al barrio y a la ciudad. El Patio Maravillas ha sido la referencia para muchísimos movimientos sociales, desde una asamblea de hombres contra la violencia de género hasta el Foro Social Mundial en Madrid. Ha dado cobijo a un taller de bicicletas (te enseñaban a hacer una bici, hacías dos y te quedabas una), a un coro magnífico (abajo tenéis un vídeo que grabé en condiciones precarias en una de sus actuaciones), la chikiasamblea para las crías y críos del barrio, una huerta y un montón de actividades y celebraciones, fiestas, comidas, cines, charlas,…
Quienes no conozcáis el Patio Maravillas no os podéis imaginar la pérdida que supone para Madrid su desalojo, su reocupación por el viejo modelo rancio y casposo. Son dos modelos de Madrid, como son dos modelos de país y de ciudadanía. Ese modelo del depredador que quiere arrasar con todo independientemente de que destroce el espacio público y el de quienes se enfrentan pacíficamente al poder y ponen en marcha otra forma posible e imprescindible de vivir. Hoy Madrid es un poco más fea, más aburrida, más ruín. Mañana algún señor encorbatado organizará un festival de algo, con la inauguración de un teatro gigantesco y una gran alfombra roja y nos dirá que Madrid es una referencia en la cultura. En la cultura más carroñera, por supuesto.
