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Contratos gerenciales y Operación Pretoria.
Delitos, faltas y viejas formas de
hacer política.
Salvador López Arnal
UCR
15 de
Febrero de 2010
Una breve nota. No es necesario perder mucho tiempo
en este nuevo disparate.
Salvo error por mi parte, el
consistorio de la ciudad de Santa Coloma de Gramenet,
con mayoría absoluta del PSC-PSOE, ha contratado un
nuevo gerente para Gramepark [1], una empresa pública
municipal directamente implicada en los avatares de ese
escándalo insoldable de corrupción y favores, no sólo
individuales, que está detrás de la “Operación
Pretoria”.
La cantidad acordada como remuneración para la
nueva gerencia es de 120.000 euros anuales. ¿Netos,
brutos? Lo ignoro. No es esencial. Diez mil euros
mensuales, más de 300 euros diarios, unas doce o trece
veces el sueldo medio de los trabajadores y trabajadores
de una ciudad que luchó como pocas contra el franquismo
y el capitalismo corrupto que le era anexo.
120.000 euros, más de cien mil
ofensas, una detrás de otra, a una ciudadanía que no
merece burla ni desconsideración sino respeto y, en
estas difíciles circunstancias, ejemplo y ayuda. El
secretario político de EUiA, Angel Plà, ha recordado
algo tan elemental (y veraz) como lo siguiente:
[…] Santa
Coloma, que ya antes de la incidencia de la crisis
económica tenía una de las tasas más altas de Catalunya
de rentas que provienen de subsidios y pensiones, así
como de Rentas de Inserción, sufre de manera destacada
su impacto.
La medida se aprobó el pasado jueves 11 de febrero en un
pleno extraordinario convocado con menos de 24 horas de
antelación y, según parece, sin toda la información
necesaria para discutir la propuesta con suficientes
garantías e información. La urgencia de la convocatoria
apunta claramente a temáticas de procedimiento e
insuficiencias democráticas.
¿Estas son las nuevas formas de hacer política
anunciadas por la nueva alcaldesa colomensa? Novedades
¿en qué frente? ¿De qué novedades hablamos cuando se
habla de novedades? ¡Qué risa tía Felisa! ¡Qué horror y
pavor señora Leonor!
Por lo demás, tres meses después del inicio de la
Operación Pretoria, como también ha señalado el
secretario político de EUiA. “todavía no se ha dado de
primera mano, por los interventores judiciales, ninguna
información sobre la situación de la empresa Gramepark”.
Transparencia e información son necesarias, prosigue
Plà, para que los vecinos y vecinas recuperen la
confianza en los asuntos públicos.
Difícil tarea la señalada. La medida, nuevamente,
representa una corroboración, claramente positiva, de lo
que anida y crece, con razones de peso, en el alma y la
mente de la ciudadanía colomense políticamente activa:
básicamente están, salvadas algunas excepciones, para
forrarse. Directamente o para ayudar con escasa
consciencia de los límites a las insaciables finanzas de
sus respectivos partidos.
No hay delito. Desde luego. Todo es legal y real.
Como la vida misma. Pero todo apunta a una falta, al
quebrantamiento de una obligación. ¿Qué obligación? La
práctica pública de la honestidad y el propósito de
enmienda.
No son tiempos para la lírica ni para expresiones
normativas así, calificadas de ingenuas con risas de
políticos y políticas curtidos, bregados, con antiguo
mando en plaza. Pero también esto dice mucho de la
dureza y nula novedad de sus prácticas y de la pérdida
de horizontes, ya no de grandeza moral ni de
rectificación de finalidades y actuaciones sino de
simple intervención cívica responsable.
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Notas:
[1]
Ignoro el nombre del (o de la) gerente y sus
vinculaciones políticas. No hay que ser un malpensado ni
un Maquiavélico revivido para conjeturar que el capital
social, cultural, político del candidato confirmado
apunte a familias políticas próximas al partido
mayoritario en el gobierno de la Generalitat, ese
partido cuyo consejero de Educación, con aplauso
entusiasta de algunos coleguillas suyos de gobierno,
aboga por la liquidación urgente del
tripartido-artefacto y la construcción de la gran
coalición “natural” socioconvergente.
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