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No consiento que se hable mal de Franco en mi

 presencia. Juan  Carlos «El Rey»   


 

Cruzada contra Garzón

Cartelera Turia  16 de Febrero de 2010

    La España supuestamente democrática está a punto de coronar otro hito en la historia de sus libertades y conquistas: apartar de la circulación al juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón. Para ello una confluencia plural de interesados aplauden a rabiar la acción instrumental de un conglomerado de extrema derecha: la suma del denominado sindicato Manos Limpias, la asociación Libertad e Indentidad y Falange Española de las JONS. Una auténtica comparsa de carnaval decimonónico que ha hecho prosperar una causa contra el citado juez por presunta prevaricación. ¿Motivo? Garzón abrió causa penal para investigar los crímenes del franquismo. Pese a las peticiones de la defensa y de la propia fiscalía, que reclamaban el archivo del proceso contra el magistrado por entender que no había incurrido en delito alguno, el togado Luis Varela, sobrepasado por su ideología y los celos profesionales, mantiene que hay indicios de prevaricación. Todo indica que Garzón acabará sentándose en el banquillo, con grandes probabilidades de quedar suspendido cautelarmente en sus funciones. Misión cumplida. Como rezaban los viejos eslóganes, “Spain is different” o, si se prefiere, “Aidez l’Espagne”. El despropósito no sólo se instala en el entramado institucional, sino que reina por encima de cualquier lógica democrática formal. Que la propia Audiencia Nacional se cimentara sobre los vestigios del temible Tribunal de Orden Público del franquismo, sólo es consecuencia del diseño imperfecto de la Constitución de 1978. Que en el seno de esta instancia judicial aniden magistrados con especial ansia de protagonismo, puede obedecer a la conjunción entre la categoría del estamento y las flaquezas humanas a las que nadie es ajeno, ni siquiera los jueces. La personalidad polémica de Baltasar Garzón, junto con su biografía de sentencias y casos abiertos, le ha puesto en la diana de toda clase de francotiradores. Que la causa para inhabilitarle, siquiera temporalmente, remueva una vez más la memoria histórica, es un sarcasmo cruel. Los vencidos de la sublevación contra el orden constitucional republicano todavía tienen que pedir perdón por la derrota. Y a diferencia de lo acontecido en otras dictaduras, aquí siguen los obstáculos para que se investigue este período histórico y se reparen las injusticias derivadas. Tanto da que el gobierno sea de extrema derecha o de perfil socialdemócrata. No es un secreto que la diana de comparsa ultra contra Garzón ha sido celebrada, tanto desde círculos antaño damnificados por el caso GAL, como por la cuadrilla patibularia afectada por el caso Gürtel. Extraño país.

 

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