Basura nuclear y políticos.
Jesús Emiliano Rodríguez Calleja.
UCR 31 de Enero de 2010
Que engañados nos tienen nuestros políticos y cuánto tardamos en enterarnos de las cosas. Durante estos últimos días hemos descubierto que es un ATC. Que a Francia se le pagan 60.000 € diarios por almacenar nuestra porquería nuclear. Que por un puñado de votos puede interesar, o no, un cementerio nuclear. Que ya hay otros almacenes nucleares en España. Que todas las centrales nucleares tienen su propio almacén y que el mayor peligro lo suponen las cerradas. Que hemos conocido, incentivados por inversiones tentadoras, el nombre de 12 municipios, de cuyo nombre nadie se acordaba, incluidos los políticos de sus Comunidades y que estaban muertos. Y así seguirán, salvo al que le toque el ATC, que entonces estará más muerto todavía.
Empecemos por decir que un ATC es un Almacén Temporal Centralizado. Se trata de depositar todos los residuos radiactivos en un único lugar para así reducir el riesgo. Lo de temporal indica que sólo tiene vigencia para 100 años y luego, ya se verá. Este asunto arranca en 2004, cuando el señor Montilla, hoy presidente de la Generalitat, era Ministro de Industria y apoyaba el ATC, para dos años más tarde iniciar una campaña de invitación a los municipios para que solicitasen el almacén. El cebo serían los 700 millones de euros a invertir; 300 puestos de trabajo y jugosas compensaciones económicas. Ha pasado el tiempo y el tal Montilla, promotor de la idea, es presidente, en coalición tripartita, de Cataluña y temeroso de perder el apoyo de sus socios de Esquerra y, por ende, su sillón, ahora dice que no, y su socio José Luis (perdón, Josep Lluis) Carod Rovira dice, en castellano, que de eso nada, que esto es competencia exclusiva del Gobierno Central. Estos dos, que la tienen preparada por si el fallo en lo del Estatuto (Estatut) no les satisface. Lo quieren todo, películas dobladas al catalán, rotulación de tiendas en este idioma, reconocimiento de nación, pero basura no, aunque se produzca en Ascó (Tarragona).
Cuando a los políticos se les llena la boca de que los ayuntamientos gozan de autonomía, ahora parece que no es así y la decisión de ubicar el ATC, en vez de haberla puesto en el criterio de técnicos cualificados, se ha dejado en manos de unos municipios desconocidos. Tan sólo Ascó supera los 1.000 habitantes, el resto, unos escasos centenares e incluso algunos presidentes de Comunidad Autónoma y de Diputaciones Provinciales, tendrían dificultades para situar a estos pueblos en el mapa autonómico correspondiente, sobre todo en Castilla y León, en donde estos pueblos solicitantes, en su mayoría están olvidados, sin infraestructuras ni servicios básicos. Cuando estos alcaldes han visto la posibilidad de sacar a sus pueblos del olvido, el abandono y la despoblación, solicitando el ATC, han sido amenazados, en determinados casos, con expedientes de expulsión y suspensión de militancia, en sus respectivos partidos.
Dentro de poco, 2011 y 2012 son años electorales y por eso, tonterías de estos lejanos, y en ocasiones despreciados, alcaldes, las mínimas. Los presidentes socialistas de Extremadura y Cataluña ya han dicho que por esa mierda nuclear no están dispuestos a perder su silla. En Castilla-La Mancha, donde se prevé una dura lucha electoral entre PSOE y PP, ambos candidatos, se ponen de acuerdo para rechazar la instalación del ATC, pues saben que quien lo apoye perderá las elecciones y su estrategia es decir que tanto Yebra (Cuenca), como Villar de Cañas (Guadalajara), están muy próximos a Madrid, lo que desvela que esto del ATC no debe ser tan seguro y que cuanto más lejos, pues mucho mejor. En Valencia no han tenido tiempo de reaccionar, dada la tardía solicitud de Zarra, pero bastante tiene Camps con los detritus de los trajes; la visita papal, el Gran Premio de la F1 y otros asuntejos.
Sólo nos queda Castilla y León. Parece la candidata y reúne condiciones. Todos quieren que el ATC se coloque en un lugar de escasa movilización social, donde no vive nadie, acaso cuatro viejecillos, lo que se llama un desierto demográfico. Seis municipios castellanoleoneses optan por el almacén, la mayoría gobernados por el PP, al igual que la comunidad. Sabemos, por declaraciones de algunos concejales de estos municipios, que han sido motivados a presentar la solicitud por Enresa (empresa pública de Industria que será la encargada de instalar el ATC). Hasta el momento, el presidente de la Comunidad, Juan Vicente Herrera, mantiene un silencio de complicidad, aunque el PP de la misma, el más rancio y derechoso, ya se proclamó pronuclear en el caso la central de Santa María de Garoña (Burgos) y ahora deja caer que a ellos este asunto no les restaría demasiados votos y a cambio exigirían la prórroga de continuidad de Garoña, ya excedida y que ha de cerrar en 2013, para garantizar sus 1.400 puestos de trabajo. El presidente de Castilla y León debe hacer algo más por su comunidad que el celebrar meriendas en sus pueblos para degustar buenas chuletillas de cordero, buenos vinos, quesos, chorizos y morcillas, al calor de sus bodegas; de la última que tengo noticias fue en Villasilos, aunque cuando las recientes lluvias desbordaron el río Odra y anegó 1.500 hectáreas en este pueblo y Villaveta, por allí nadie le vió.
Nos querrán convencer que es conveniente poner el ATC en Castilla y León, para crear empleo y fijar a la población. Todo mentira y una prueba de la decadencia horrible de esta Comunidad y agresión medioambiental se podrá comprobar, este año Xacobeo, por los miles de peregrinos que al transitar por ella lo harán entre pueblos abandonados, con paredes de adobe desgastadas y desniveladas; tejados derruidos y basura y aperos agrícolas abandonados por doquier; se cruzarán con más aerogeneradores que árboles y no pocas veces les fallará la cobertura del móvil, pero a sus políticos bodegueros de porrón y chuletilla les sacarán del apuro las gentes amables de aquella tierra milenaria que no se merecen a quienes les gobiernan, aunque ellos son quienes les eligen.
Pero los políticos siguen su vida de mentiras y puñaladas y como en todos sitios cuecen habas, el vicepresidente de Canarias, encargado de Hacienda, se da un baño de gloria en Madrid defendiendo el (su) modelo de economía aplicado en el archipiélago, cuando la cifra de para dos roza los 300.000. Esperanza Aguirre no se corta en calificar a uno de su partido como de “hijoputa”. De seguir tecleando tendría que cambiar el título de este artículo y nominarle: Basura política y nucleares. Pese a todo, no le demos más importancia y una prueba, es que se ha gastado más tinta y tiempo en la sanción deportiva a un tal Cristiano Ronaldo.
