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Entrevista con Gilles Devers, promotor de la campaña mundial
contra Israel ante la Corte Penal Internacional:
“Acusamos
a los dirigentes israelíes de crímenes contra la humanidad”
Damien Roustel
Traducido por Manuel Talens
L'Humanité Tlaxcala
26 de Febrero de 2009
Cuatrocientas cincuenta asociaciones,
esencialmente francesas y palestinas pero también de otros
países, presentaron una denuncia contra Israel ante la Corte
Penal Internacional (CPI) por "crímenes de guerra y crímenes
contra la humanidad" contra la población Palestina de la Franja
de Gaza durante la operación israelí "plomo fundido" (27 de
diciembre de 2008 - 18 de enero de 2009). Gilles Devers, abogado
de Lyon experto en justicia internacional redactó el documento.
En esta entrevista nos aclara lo que está en juego.
Damien Roustel: ¿Por qué ha presentado esta denuncia
contra Israel por "crímenes de guerra y crímenes contra la
humanidad” ante la CPI?
Gilles Devers: En un principio, nuestra intención no
consistía en someter el caso a la CPI, sino acabar con la
impunidad y reconocer el derecho de las víctimas, estén donde
estén y, sobre todo, en Gaza. Estamos llevando a cabo un
conjunto de iniciativas jurídicas en tres direcciones
principales: la Corte Penal Internacional, la competencia
universal y las denuncias ante los jueces de instrucción.
Mientras que los bombardeos tenían lugar dimos privilegio a la
petición ante la CPI porque lo lógico era dirigirse al juez de
mayor autoridad en materia de crímenes contra la humanidad.
DR: ¿En que se basa su denuncia?
GD: La denuncia se basa en los siguientes hechos: 1300
muertos, de los cuales sólo un centenar eran combatientes. La
proporción es la misma para los heridos graves, entre ellos
personas mutiladas para toda la vida. Las víctimas civiles
pueden dar testimonio de que iban a la escuela o estaban en sus
casas cuando fueron atacadas. Tenemos el caso de una joven madre
de familia que desde su balcón miraba cómo pasaba un carro de
combate. Éste se dio la vuelta, apuntó y le disparó a bocajarro.
No existía un objetivo militar. Los primeros días se dieron
órdenes de bombardear a las 11:30, es decir, la hora de la
salida de las escuelas. Hay casos en los que los israelíes
llenaron casas de gente para luego bombardearlas. También
utilizaron armas de fósforo blanco. ¿Cuál era el fin de tales
armas? Se las suele utilizar para iluminar a las tropas en la
oscuridad o cuando hay una sobreoxigenación local. Sin embargo,
la escuela de Naciones Unidas fue atacada con bombas de fósforo
durante el día. Tenemos fotos que lo prueban. El uso de tales
armas en un medio urbano para destruir una escuela donde hay
niños refugiados es una manera de asegurarse de que habrá
mutilaciones importantes y duraderas. Un tercio de las tierras
arables ha sido destruido con bulldozers. No se trata de un acto
de guerra que se les ha ido de las manos. Algunos de esos
bulldozers han destruido cementerios.
DR: Dado que Israel no ha ratificado el tratado de
creación de la CPI, ¿cree que su denuncia tendrá éxito?
GD: Las posibilidades de éxito son muy grandes, porque el
Derecho debe entenderse dentro de una dinámica. La amplitud y la
gravedad de los hechos sucedidos en Gaza conducen a una cierta
lectura jurídica. Trabajamos al unísono con la Autoridad
Palestina. Todas las tendencias políticas aprueban nuestra
denuncia. Hay un consenso incontestable. La Autoridad Palestina
ha otorgado competencia a la CPI para qué investigue en Gaza. Lo
que queremos es, en primer lugar, que haya una investigación.
Veremos más tarde lo que surge de dicha investigación. Si los
israelíes investigados permanecen escondidos en Israel lo
tendremos más complicado. Pero también será más complicado para
Israel en el plano diplomático si se niega a colaborar con la
justicia. Vale la pena recordar que Susan Rice, la representante
usamericana nombrada por el presidente Obama ante la ONU, ha
pronunciado un discurso en el cual dice que la CPI es un modelo
jurídico interesante y que sería necesario reexaminar el punto
de vista de Usamérica. Es verdad, no ha dicho que adherirían a
la CPI, pero esa declaración no parece que se vaya en el sentido
de un futuro bloqueo. También ha de saberse que el Consejo de
Seguridad de la ONU puede someter a la CPI los casos de
territorios que no son de su jurisdicción para que ésta busque a
los culpables. Nuestro problema no es adaptarnos a los estatutos
de la CPI, sino hacer todo lo posible con tales estatutos para
defender a las víctimas.
DR: ¿Qué hará si, a pesar de todo, su denuncia no tiene
éxito?
GD: Ya veremos hasta dónde llega la CPI. Si se ve bloqueada
por tomaremos nota, pero no porque los crímenes no existiesen,
sino porque el estatuto de esa corte no le permite actuar. Y
cuando nos dirijamos a una competencia jurídica universal (Nota
de L’Humanité: los tribunales nacionales, tales como la
Audiencia Nacional española, pueden ocuparse de casos de
crímenes contra la humanidad, sea cual sea la nacionalidad de
las víctimas y de los presuntos culpables y el lugar donde se
desarrollaron los hechos) o ante un juez francés, dispondremos
de un argumento muy poderoso. Podremos decir que la
investigación de la CPI fue interrumpida por razones
estatutarias y que, por lo tanto, hay que proseguir el caso con
los procedimientos jurídicos clásicos. Un juez español acaba de
iniciar una investigación, en nombre de la competencia
universal, sobre un bombardeo israelí que tuvo lugar en Gaza en
2002 (14 civiles asesinados, entre ellos mujeres y niños).
Nosotros mismos vamos también a presentar una denuncia
individual en Madrid por hechos acaecidos en Gaza en 2008.
DR: ¿Que espera usted de Francia?
GD: Habrá que ver si Francia se convierte cada vez más en el
país del discurso sobre los derechos humanos o bien en el país
de la acción sobre los derechos humanos. Durante las pasadas
seis semanas el gobierno no nos ha dado señales de vida,
mientras que estamos en contacto con otros Estados. Francia no
ha apoyado de ninguna manera este procedimiento. Subestima el
alcance de lo que está en curso. Si lo que Francia desea es ver
pasar el tren desde el andén, allá ella.
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El diario
comunista francés L’Humanité apoya las iniciativas jurídicas
contra Israel
Gaza: estos
crímenes de guerra no deben quedar impunes
Pierre Barbancey
Traducido por Manuel Talens
Se trata de justicia no de venganza. Al
reabrir el caso de los crímenes de guerra cometidos por Israel
durante su agresión en Gaza, L’Humanité pretende apoyar
la petición de centenares de asociaciones del mundo entero que
exigen que no haya dos varas de medir y que por una vez, las
leyes internacionales se le apliquen a Israel. La actualidad
acaba de subrayar la urgencia de dicha acción. La Corte Penal
Internacional (CPI) acaba de inculpar al presidente de Sudán,
incluso si ese país nunca ratificó la creación de la CPI.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas
simplemente presentó el caso ante dicha corte y ésta quedó
autorizada para proceder. Israel tampoco reconoce la Corte Penal
Internacional. Francia habría podido engrandecerse de haberse
convertido en portavoz de esta exigencia de justicia ante el
Consejo de Seguridad, esa misma Francia que no ahorró esfuerzo
alguno, junto con Usamérica, para crear un tribunal especial
para Líbano, encargado de juzgar a los presuntos autores de
ataques terroristas en el país del cedro.
La ofensiva militar llevada a cabo contra la
Franja de Gaza durante tres semanas, desde el 27 de diciembre de
2008 hasta el 18 de enero del 2009, fue de una amplitud
raramente observada. Los destrozos humanos y materiales son
considerables. Escuelas destruidas (entre ellas algunas de la
ONU), lugares religiosos alcanzados por las bombas,
infraestructuras públicas atacadas a conciencia, uso de bombas
de fósforo blanco y, quizás, de armas prohibidas... Las imágenes
están ahí, los testimonios también, duros, sin apelación alguna.
Como el de Khalid Abel Rabbo, un palestino de 30 años que se
encontraba con su familia en el entresuelo de un edificio de la
aldea de Ezbet, en el norte de Gaza, en la cual vivían
veintisiete personas. El 7 de enero, a media mañana, llegaron
los israelíes e instalaron un puesto militar. Los tanques se
situaron detrás de lomas de arena mientras que, por medio de
altavoces, los soldados daban órdenes a la población de que
saliera. "Como vivíamos en el entresuelo, salimos los primeros”,
ha referido Khalid a L’Humanité. “Yo estaba con mi mujer,
nuestras tres hijas y mi madre. Llevaba una bandera blanca.
Sobre el carro de combate había dos soldados. El uno comía
patatas fritas, el otro chocolate. Estuvimos así durante más de
cinco minutos, alineados. Nadie nos decía nada. No sabíamos qué
hacer. De repente un soldado salió del tanque. Era pelirrojo y
llevaba trenzas como las de los religiosos. Disparó contra Amal,
mi hija de 2 años. Le reventó los intestinos. Luego lanzó una
ráfaga a la de 7 años, Sohad. Mi mujer se desvaneció. Le disparó
a mi madre.” Las dos pequeñas, Amal y Sohad, murieron. La
tercera, gravemente herida, fue evacuada a Bélgica. Se ha
quedado tetrapléjica.

Foto:
Zoriah
Como otras muchas, la familia Samuni pagó un
alto precio a la locura israelí. La aldea en que vivían (se
trata de una gran familia de cerca de doscientos miembros,
repartidos en varias casas adosadas en el barrio de Zeitún, en
la ciudad de Gaza) fue invadida. Más de un centenar de personas
fueron reagrupadas en una de las casas. Salá Samuni, una de las
que se salvaron, nos lo describe: “Los soldados nos habían dicho
que fuésemos a esa casa. Estábamos encerrados y nos dejaron sin
agua ni comida durante tres días. Salimos entonces para buscar
madera y encender fuego y traer lo que pudiéramos. Fue entonces
cuando empezaron a disparar. Cayó una primera bomba. Dos
personas murieron. Entré en la casa. Cayó un segundo obús que
mató a otras veintisiete personas. Le supliqué a Dios, creía que
estaba muerta. Vi que respiraba y que podía levantarme. Miré a
mi alrededor, había veintisiete miembros de mi familia muertos.
Cayó un tercer obús, esta vez fuera. Salí y vi a gente que
llevaba a sus hijos, a sus padres, heridos o muertos. Me acerqué
a los soldados israelíes y les dije: ‘Por el amor de Dios,
buscad ayuda”. Y ellos me respondieron: ‘¡Muérete!’.”
Ahora se plantea la siguiente cuestión: ¿Van
a quedar impunes esos crímenes? Numerosas asociaciones se han
dirigido a la Corte Penal Internacional. Otras, como la
Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH),
formulan tres peticiones, tal como lo explica Patrick Baudoin,
su presidente honorífico: "Deseamos, y nos dirigimos a Naciones
Unidas, la creación de una comisión de encuesta internacional
que acopie información sobre lo ocurrido en Gaza. Por otra
parte, sin hacernos demasiadas ilusiones, pedimos al Consejo de
Seguridad de Naciones Unidas que cree un tribunal especial como
el que creó tras el asesinato del primer ministro libanés Rafic
Hariri o, incluso mejor, que presente el caso ante la CPI tal
como hizo después de Darfur. Pero sabemos que eso necesita el
acuerdo de los cinco miembros permanentes del Consejo de
Seguridad y que Usamérica, e incluso Francia, ay, no darán luz
verde." A la FDIH le parece más eficaz "el uso del mecanismo de
la competencia universal y, por lo tanto, la acumulación del
mayor número de elementos incriminatorios para constituir un
informe y, a través de él, ir subiendo los escalones jurídicos,
incriminar a los responsables políticos y militares israelíes y,
cuando se desplacen a países terceros, denunciarlos." Israel lo
sabe. Ehud Olmert, el primer ministro que fingió llorar al ver
niños muertos, lo ha expresado así: "Los mandos y los soldados
enviados a Gaza deben saber que estarán totalmente protegidos
frente a todos los tribunales y que Israel los ayudará". Por
primera vez, Tel Aviv sabe que pueden acusarlo y juzgarlo por
crímenes de guerra. Esto incrementa aún más el peso de las
acciones emprendidas contra ese país. De ahí la necesidad de
interpelar a la representación nacional francesa, la Presidencia
de la República, el gobierno, pero también a cada una de los
diputados para que tomen partido en este combate por la justicia
y el respeto del Derecho internacional. "Quiero que el mundo
entero juzgue este acto, no yo”, dice Khalid Abel Rabbo.
“También pido la paz para todo el mundo. Espero que mis hijas
sean los últimos muertos. Somos un pueblo que ama la vida.” |
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