Correo  

Alameda, 5. 2º Izda. Madrid   28014 Teléfono:  91 420 13 88 Fax: 91 420 20 04     

No consiento que se hable mal de Franco en mi

 presencia. Juan  Carlos «El Rey»   

 

 

Entrevista con Gilles Devers, promotor de la campaña mundial contra Israel ante la Corte Penal Internacional:  “Acusamos a los dirigentes israelíes de crímenes contra la humanidad”

 

 

Damien Roustel

 

Traducido por  Manuel Talens

 

L'Humanité Tlaxcala 26 de Febrero de 2009

 

Cuatrocientas cincuenta asociaciones, esencialmente francesas y palestinas pero también de otros países, presentaron una denuncia contra Israel ante la Corte Penal Internacional (CPI) por "crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad" contra la población Palestina de la Franja de Gaza durante la operación israelí "plomo fundido" (27 de diciembre de 2008 - 18 de enero de 2009). Gilles Devers, abogado de Lyon experto en justicia internacional redactó el documento. En esta entrevista nos aclara lo que está en juego.

Damien Roustel: ¿Por qué ha presentado esta denuncia contra Israel por "crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad” ante la CPI?

Gilles Devers: En un principio, nuestra intención no consistía en someter el caso a la CPI, sino acabar con la impunidad y reconocer el derecho de las víctimas, estén donde estén y, sobre todo, en Gaza. Estamos llevando a cabo un conjunto de iniciativas jurídicas en tres direcciones principales: la Corte Penal Internacional, la competencia universal y las denuncias ante los jueces de instrucción. Mientras que los bombardeos tenían lugar dimos privilegio a la petición ante la CPI porque lo lógico era dirigirse al juez de mayor autoridad en materia de crímenes contra la humanidad.

DR: ¿En que se basa su denuncia?

GD: La denuncia se basa en los siguientes hechos: 1300 muertos, de los cuales sólo un centenar eran combatientes. La proporción es la misma para los heridos graves, entre ellos personas mutiladas para toda la vida. Las víctimas civiles pueden dar testimonio de que iban a la escuela o estaban en sus casas cuando fueron atacadas. Tenemos el caso de una joven madre de familia que desde su balcón miraba cómo pasaba un carro de combate. Éste se dio la vuelta, apuntó y le disparó a bocajarro. No existía un objetivo militar. Los primeros días se dieron órdenes de bombardear a las 11:30, es decir, la hora de la salida de las escuelas. Hay casos en los que los israelíes llenaron casas de gente para luego bombardearlas. También utilizaron armas de fósforo blanco. ¿Cuál era el fin de tales armas? Se las suele utilizar para iluminar a las tropas en la oscuridad o cuando hay una sobreoxigenación local. Sin embargo, la escuela de Naciones Unidas fue atacada con bombas de fósforo durante el día. Tenemos fotos que lo prueban. El uso de tales armas en un medio urbano para destruir una escuela donde hay niños refugiados es una manera de asegurarse de que habrá mutilaciones importantes y duraderas. Un tercio de las tierras arables ha sido destruido con bulldozers. No se trata de un acto de guerra que se les ha ido de las manos. Algunos de esos bulldozers han destruido cementerios.

DR: Dado que Israel no ha ratificado el tratado de creación de la CPI, ¿cree que su denuncia tendrá éxito?

GD: Las posibilidades de éxito son muy grandes, porque el Derecho debe entenderse dentro de una dinámica. La amplitud y la gravedad de los hechos sucedidos en Gaza conducen a una cierta lectura jurídica. Trabajamos al unísono con la Autoridad Palestina. Todas las tendencias políticas aprueban nuestra denuncia. Hay un consenso incontestable. La Autoridad Palestina ha otorgado competencia a la CPI para qué investigue en Gaza. Lo que queremos es, en primer lugar, que haya una investigación. Veremos más tarde lo que surge de dicha investigación. Si los israelíes investigados permanecen escondidos en Israel lo tendremos más complicado. Pero también será más complicado para Israel en el plano diplomático si se niega a colaborar con la justicia. Vale la pena recordar que Susan Rice, la representante usamericana nombrada por el presidente Obama ante la ONU, ha pronunciado un discurso en el cual dice que la CPI es un modelo jurídico interesante y que sería necesario reexaminar el punto de vista de Usamérica. Es verdad, no ha dicho que adherirían a la CPI, pero esa declaración no parece que se vaya en el sentido de un futuro bloqueo. También ha de saberse que el Consejo de Seguridad de la ONU puede someter a la CPI los casos de territorios que no son de su jurisdicción para que ésta busque a los culpables. Nuestro problema no es adaptarnos a los estatutos de la CPI, sino hacer todo lo posible con tales estatutos para defender a las víctimas.

DR: ¿Qué hará si, a pesar de todo, su denuncia no tiene éxito?

GD: Ya veremos hasta dónde llega la CPI. Si se ve bloqueada por tomaremos nota, pero no porque los crímenes no existiesen, sino porque el estatuto de esa corte no le permite actuar. Y cuando nos dirijamos a una competencia jurídica universal (Nota de L’Humanité: los tribunales nacionales, tales como la Audiencia Nacional española, pueden ocuparse de casos de crímenes contra la humanidad, sea cual sea la nacionalidad de las víctimas y de los presuntos culpables y el lugar donde se desarrollaron los hechos) o ante un juez francés, dispondremos de un argumento muy poderoso. Podremos decir que la investigación de la CPI fue interrumpida por razones estatutarias y que, por lo tanto, hay que proseguir el caso con los procedimientos jurídicos clásicos. Un juez español acaba de iniciar una investigación, en nombre de la competencia universal, sobre un bombardeo israelí que tuvo lugar en Gaza en 2002 (14 civiles asesinados, entre ellos mujeres y niños). Nosotros mismos vamos también a presentar una denuncia individual en Madrid por hechos acaecidos en Gaza en 2008.

DR: ¿Que espera usted de Francia?

GD: Habrá que ver si Francia se convierte cada vez más en el país del discurso sobre los derechos humanos o bien en el país de la acción sobre los derechos humanos. Durante las pasadas seis semanas el gobierno no nos ha dado señales de vida, mientras que estamos en contacto con otros Estados. Francia no ha apoyado de ninguna manera este procedimiento. Subestima el alcance de lo que está en curso. Si lo que Francia desea es ver pasar el tren desde el andén, allá ella.

------------------

  El diario comunista francés L’Humanité apoya las iniciativas jurídicas contra Israel

 

Gaza: estos crímenes de guerra no deben quedar impunes

 

Pierre Barbancey

Traducido por  Manuel Talens

 

Se trata de justicia no de venganza. Al reabrir el caso de los crímenes de guerra cometidos por Israel durante su agresión en Gaza, L’Humanité pretende apoyar la petición de centenares de asociaciones del mundo entero que exigen que no haya dos varas de medir y que por una vez, las leyes internacionales se le apliquen a Israel. La actualidad acaba de subrayar la urgencia de dicha acción. La Corte Penal Internacional (CPI) acaba de inculpar al presidente de Sudán, incluso si ese país nunca ratificó la creación de la CPI.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas simplemente presentó el caso ante dicha corte y ésta quedó autorizada para proceder. Israel tampoco reconoce la Corte Penal Internacional. Francia habría podido engrandecerse de haberse convertido en portavoz de esta exigencia de justicia ante el Consejo de Seguridad, esa misma Francia que no ahorró esfuerzo alguno, junto con Usamérica, para crear un tribunal especial para Líbano, encargado de juzgar a los presuntos autores de ataques terroristas en el país del cedro.

La ofensiva militar llevada a cabo contra la Franja de Gaza durante tres semanas, desde el 27 de diciembre de 2008 hasta el 18 de enero del 2009, fue de una amplitud raramente observada. Los destrozos humanos y materiales son considerables. Escuelas destruidas (entre ellas algunas de la ONU), lugares religiosos alcanzados por las bombas, infraestructuras públicas atacadas a conciencia, uso de bombas de fósforo blanco y, quizás, de armas prohibidas... Las imágenes están ahí, los testimonios también, duros, sin apelación alguna. Como el de Khalid Abel Rabbo, un palestino de 30 años que se encontraba con su familia en el entresuelo de un edificio de la aldea de Ezbet, en el norte de Gaza, en la cual vivían veintisiete personas. El 7 de enero, a media mañana, llegaron los israelíes e instalaron un puesto militar. Los tanques se situaron detrás de lomas de arena mientras que, por medio de altavoces, los soldados daban órdenes a la población de que saliera. "Como vivíamos en el entresuelo, salimos los primeros”, ha referido Khalid a L’Humanité. “Yo estaba con mi mujer, nuestras tres hijas y mi madre. Llevaba una bandera blanca. Sobre el carro de combate había dos soldados. El uno comía patatas fritas, el otro chocolate. Estuvimos así durante más de cinco minutos, alineados. Nadie nos decía nada. No sabíamos qué hacer. De repente un soldado salió del tanque. Era pelirrojo y llevaba trenzas como las de los religiosos. Disparó contra Amal, mi hija de 2 años. Le reventó los intestinos. Luego lanzó una ráfaga a la de 7 años, Sohad. Mi mujer se desvaneció. Le disparó a mi madre.” Las dos pequeñas, Amal y Sohad, murieron. La tercera, gravemente herida, fue evacuada a Bélgica. Se ha quedado tetrapléjica.


Foto:
Zoriah

Como otras muchas, la familia Samuni pagó un alto precio a la locura israelí. La aldea en que vivían (se trata de una gran familia de cerca de doscientos miembros, repartidos en varias casas adosadas en el barrio de Zeitún, en la ciudad de Gaza) fue invadida. Más de un centenar de personas fueron reagrupadas en una de las casas. Salá Samuni, una de las que se salvaron, nos lo describe: “Los soldados nos habían dicho que fuésemos a esa casa. Estábamos encerrados y nos dejaron sin agua ni comida durante tres días. Salimos entonces para buscar madera y encender fuego y traer lo que pudiéramos. Fue entonces cuando empezaron a disparar. Cayó una primera bomba. Dos personas murieron. Entré en la casa. Cayó un segundo obús que mató a otras veintisiete personas. Le supliqué a Dios, creía que estaba muerta. Vi que respiraba y que podía levantarme. Miré a mi alrededor, había veintisiete miembros de mi familia muertos. Cayó un tercer obús, esta vez fuera. Salí y vi a gente que llevaba a sus hijos, a sus padres, heridos o muertos. Me acerqué a los soldados israelíes y les dije: ‘Por el amor de Dios, buscad ayuda”. Y ellos me respondieron: ‘¡Muérete!’.”

Ahora se plantea la siguiente cuestión: ¿Van a quedar impunes esos crímenes? Numerosas asociaciones se han dirigido a la Corte Penal Internacional. Otras, como la Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH), formulan tres peticiones, tal como lo explica Patrick Baudoin, su presidente honorífico: "Deseamos, y nos dirigimos a Naciones Unidas, la creación de una comisión de encuesta internacional que acopie información sobre lo ocurrido en Gaza. Por otra parte, sin hacernos demasiadas ilusiones, pedimos al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que cree un tribunal especial como el que creó tras el asesinato del primer ministro libanés Rafic Hariri o, incluso mejor, que presente el caso ante la CPI tal como hizo después de Darfur. Pero sabemos que eso necesita el acuerdo de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad y que Usamérica, e incluso Francia, ay, no darán luz verde." A la FDIH le parece más eficaz "el uso del mecanismo de la competencia universal y, por lo tanto, la acumulación del mayor número de elementos incriminatorios para constituir un informe y, a través de él, ir subiendo los escalones jurídicos, incriminar a los responsables políticos y militares israelíes y, cuando se desplacen a países terceros, denunciarlos." Israel lo sabe. Ehud Olmert, el primer ministro que fingió llorar al ver niños muertos, lo ha expresado así: "Los mandos y los soldados enviados a Gaza deben saber que estarán totalmente protegidos frente a todos los tribunales y que Israel los ayudará". Por primera vez, Tel Aviv sabe que pueden acusarlo y juzgarlo por crímenes de guerra. Esto incrementa aún más el peso de las acciones emprendidas contra ese país. De ahí la necesidad de interpelar a la representación nacional francesa, la Presidencia de la República, el gobierno, pero también a cada una de los diputados para que tomen partido en este combate por la justicia y el respeto del Derecho internacional. "Quiero que el mundo entero juzgue este acto, no yo”, dice Khalid Abel Rabbo. “También pido la paz para todo el mundo. Espero que mis hijas sean los últimos muertos. Somos un pueblo que ama la vida.”

 

  Página de inicio 

Free counter and web stats