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No
consiento que se hable mal de Franco en mi presencia.
Juan Carlos
«El Rey»
Unas palabras sobre el republicanismo
Sergio Ortega Gamero 22 de Mayo de 2005
Vengo
leyendo durante algo de tiempo (más explícitamente desde una conferencia que
hizo el señor Anguita en la Universidad de Alcalá de Henarés allá por Mayo
de 2004) la página de Unidad Cívica por
la República, e incluso algo he publicado en ella. A mí personalmente me
gustaría comentar algunas cosas en general que he venido observando durante el
paso del tiempo y que no son si no a mi modo de ver, modismos.
Modismo
es que el que se crea progresista deba apoyar el independentismo catalán, vasco
o de otras supuestas “nacionalidades”. Respeto como respeto las supuestas
ideas que unos señores puedan tener acerca de su concepto de “nación”
aunque me parezcan del todo inicuas las formas que han tenido de argumentarlas.
Pongamos por ejemplo al nacionalismo vasco. Dicho nacionalismo se apoya en los
mitos de las siete provincias vascas dominadas cuatro por España y tres por
Francia; el mito de un País Vasco
–palabras estas que no poseen ningún sentido histórico- libre inicialmente e
indómito durante tanto tiempo; acerca de la opresión de Maketania
–perdóneseme si no he escrito correctamente la palabra- y tantos otros que si
echamos algún vistazo a las revistas de Historia podemos comprobar. Históricamente
como digo el concepto de País Vasco
es totalmente absurdo.
Primeramente
los vascos (palabra esta por cierto bastante moderna) jamás han estado unidos.
Allá por las invasiones romanas se conoce que en el territorio en el que hoy se
asientan las Provincias Vascongadas
(para hablar con más propiedad) se asentaban los vascones entre otras tribus,
pero también se asentaban por parte de los Pirineos occidentales. Parte de
estas zonas caen bajo el yugo del Imperio Romano (no en vano Pamplona fue
fundada por Pompeyo) y sólo queda sin dominar directamente zonas que se
corresponderían con el norte de las actuales provincias de Guipúzcoa y Vizcaya
por su bajo interés mineral y agrícola. Pero si el Imperio dominó otras zonas
de bajo interés estratégico y productivo como la Meseta, ¿por qué no hizo lo
mismo con las Provincias Vascongadas?
La solución es muy simple, los vascones no suponían ningún problema para el
entonces todopoderoso Imperio. Se han descubierto tumbas con nombres vascones en
zonas muy alejadas de la península, tales como Alemania y Britania, lo que
indica claramente que los vascones se enrolaban como soldados en las legiones
del Imperio.
Cuando
la pars occidentis se derrumba ante el
empuje de las tribus bárbaras se pierde toda noticia escrita de al menos el sur
de los territorios vascones (ya que del norte no existe escrito alguno, lo que
prueba que por entonces no se conocía ningún tipo de escritura). Lo más que
se sabe es que en el sur de Álava se funda una ciudad tan actual como la propia
Vitoria Asimismo se amparan en las crónicas visigodas que acaban con la
supuesta frase domuit vascones, frase
esta que no existe en las dichas crónicas. Pasando ya a los reinos cristianos
(por cierto que según algunos autores nacionalistas los vascos eran cristianos
desde ANTES del nacimiento de Cristo), vemos cómo el reino primero de Pamplona
y luego de Navarra surge de una lucha contra francos y musulmanes. Una parte de
la derrotada nobleza visigoda en Guadalete se refugia en Pamplona, pagando
durante algún tiempo tributo a los musulmanes. Más tarde surge el reino de
Pamplona, en plena decadencia del Califato, conquistando sus reyes los
territorios vascones y el condado de Castilla. A la muerte del rey Sancho el
Grande su hijo Fernando se convierte en el primer rey de Castilla (curiosa la
historia, el primer rey de Castilla hijo de un supuesto vasco). Ya siglos más
adelante nos encontramos en tiempos de Alfonso XI con que los territorios vascos
deciden independizarse de Navarra y para ello le ofrecen vasallaje al rey de
Castilla VOLUNTARIAMENTE, en vistas a que este tenía su corte situada al otro
extremo de España, con lo que los señores feudales podían ejercer su dominio
sin molestia alguna, a diferencia de lo que ocurría con Navarra. En una obra
tan universal como el Quijote, ya en el siglo XVII, no nos encontramos con la
expresión vascos por ningún sitio,
si no con la de vizcaínos. Y ya en un
memorial que Godoy le dirige a Carlos IV en vistas al reclutamiento de hombre se
refiere a dicho territorio como las
Provincias (fueron las primeras provincias de España propiamente dichas).
Otra
de las anécdotas mas manidas por los nacionalistas son las Guerras Carlistas,
transformadas por ellos en “guerras de liberación”. Me gustaría que me
explicase alguien dónde hay ahí una liberación, porque si no estoy mal
informado los pretendientes carlistas deseaban un absolutismo teocéntrico.
En cuanto a Cataluña la cuestión también es bastante simple. Cataluña como tal no existe hasta el siglo XVIII cuando se crea la actual división en provincias. Lo que previamente existía era una serie de condados catalanes independientes (observemos que el conde de Barcelona podía ser señor o no de muchos de ellos) pero jamás una unidad catalana como tal. Incluso el título de rey no proviene de Cataluña sino de Aragón, que sí que era propiamente un reino. Inclusive el presupuesto escudo catalán actual era el de los reyes de Aragón. Además históricamente el nacionalismo catalán no hace su aparición hasta la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, con las que la burguesía catalana mantenía un intenso tráfico mercantil. Larga sería (y discúlpese por tanto) enumerar las múltiples evidencias históricas de la inexistencia de la nación catalana como tal.
Además,
el término “nación” tal cual hoy lo conocemos es un invento de la burguesía
allá por el siglo XVIII y XIX. En el Medievo la nación no existía, sólo
existían los señoríos feudales.
Por las razones anteriormente dichas no entiendo cómo desde cierto sector de la “izquierda” se pueden apoyar posturas nacionalistas. Tan nacionalista era Franco como Arzallus, igual de peligrosos cada uno desde sus posiciones. Ya quebró España una vez por culpa del maldito fantasma del patrioterismo, no permitamos que vuelva a quebrar. Los nacionalismos se inventaron para dividir a los pueblos y enfrentarlos, mientras la burguesía se mantiene unida y saca pingües beneficios del enfrentamiento (no vimos pues compañías que en la II Guerra Mundial vendían tanto al Eje como a los Aliados). Lo anteriormente dicho no quita que esté de acuerdo en plantear un referéndum sobre si quieren independencia o no, que democrático es poder expresar su opinión. Otra cosa como ya he dicho es apoyar a partidos de ultraderecha (por mucho que vociferen que son izquierda las naciones son invento burgués).
Otra
cosa que me causa harto estupor es la idea de “República” que se tiene en
general entre cierto sector del republicanismo. ¿De verdad piensan que la República
es la panacea? Parece mentira que no recuerden el Terror de Robespierre (y era
República), o las purgas Stalinistas (y era República), el colonialismo francés
(y eran República), el imperialismo romano… y así tantos otros ejemplos. Lo
que pido es un poco de claridad, y quien quiera entender que entienda. La República
no es más que una forma más de Estado; puede ser un medio, nunca un fin en sí
mismo. La idea de República que en general he comprobado que se tiene es la de
una República socialista. Bueno, ya pueden comprobar los maravillosos
“socialistas” que tenemos en el gobierno. Exactamente lo mismo que hacen en
monarquía lo harían bajo república.
En
cuanto a la imagen como ya he dicho pretendidamente procomunista que se da,
francamente qué de apoyos se pierden por cerrarnos en nuestras propias ideas.
Pongamos por ejemplo la agresión de Santiago Carrillo. Me parece un hecho
bochornoso que se ataque a una persona por sus meras ideas, y más creyéndonos
personas cuando menos civilizadas. Pero resulta verdaderamente molesto el hecho
de que tengan a esa persona (Santiago Carrillo) como un ídolo. Recordemos la
invasión del valle de Arán y la posterior persecución (como en todo buen
partido político que se precie) de todos aquellos que no compartían los
ideales del jerifalte de turno (véanse los casos del señor Monzón y compañía),
por no hablar de las ideas pro-stalinistas del propio Carrillo (que a mi modo de
ver poco o nada tienen que ver con la democracia). Caballeros, no creo que sea
un buen espejo de republicanismo el ensalzar a semejantes personas.
Como
digo, la república es una idea más amplia, una idea distinta, otra idea de
Estado sin ir más lejos. Porque claro, en caso de promulgación republicana, ¿qué
haríamos? ¿Echar a las derechas? ¿Hacer que se exilien? ¿No sería caer en
dictadura? Creo que la idea republicana debería ser distinta. Personalmente no
creo que ningún Estado, por muy social que fuere, sea la solución a mis
problemas, pero eso no quiere decir que el resto de personas esté de acuerdo
con mi idea de “república”.
SERGIO
ORTEGA GAMERO