Alameda, 5. 2º Izda.   Madrid   28014   Teléfono:  91 420 13 88    Fax: 91 420 20 04                                                                         Correo  

 No consiento que se hable mal de Franco en mi presencia. Juan  Carlos «El Rey»  

Por un Proceso Constituyente, por la III República

Rafael Velasco Rodríguez 28 de Enero de 2006

 

            No es casual que cada cierto tiempo reaparezcan en escena los flecos de la llamada Transición. La falsa idea que la Constitución de 1978 era el fin de la historia y el triunfo de la “Paz Perpetua” se hace cada vez más evidente que no se trataba de otra cosa que cobertura ideológica de un proceso que permitió a las clases dominantes durante el franquismo mantener indemne su poder, bajo nuevas formas, con una democracia formal seriamente limitada. A la par, se logro incorporar al proceso, por un lado, parcialmente  a las burguesías nacionales vasca y catalana, en un “tertium genus” denominado “Estado de las Autonomías”, que no satisfacía las ansias nacionales ni de ellas ni de sus pueblos, y por otro lado, a una izquierda político y sindical, que haciendo dejación de principios, bagajes y banderas, alcanzaba la “respetabilidad” que da la legalidad y ciertas prebendas políticas para cogestionar el sistema. La Transición se salda con una profunda derrota política e ideológica de la izquierda y el movimiento obrero.

 

            Pero pasados 25 años cuando el PSOE intenta incorporar plenamente a dicho proceso a las burguesías vasca y catalanas, y a fuerzas políticas que no estuvieron en el pacto del 78, como ERC, BNG o incluso Batasuna, intentando con ello dotar de una estabilidad a la Monarquía Parlamentaria, en vísperas de una posible sucesión, surgen los fantasmas del pasado. Por un lado, una derecha cada vez más reaccionaria, que no duda en utilizar una artículo 8 de la Constitución, sin parangón en el derecho comparado europeo, que otorga una papel preponderante en la acción política al ejercito. Por otro lado, el estado de las autonomías se muestra incapaz de ir más allá de ciertos parches, como el “Estatut”, no colmando ni las expectativas nacionales de los distintos pueblos de España ni logrando un marco político de distribución equitativa de la riqueza y de superación de desequilibrios regionales que la ofensiva neoliberal de los últimos años ha ayudado a aumentar. Una configuración territorial claramente asimétrica, por recogerlo así la propia Constitución, no puede servir ni a unos ni a otros. A la par reaparecen los fantasmas del integrismo religioso católico, en un estado aconfesional, que no laico, que garantiza en su Constitución, de forma ofensiva a la razón, un papel predominante de la Iglesia Católica. Y como no, un marco económico, que con respaldo en una Constitución que no da virtualidad jurídica a los derechos sociales, permite seguir sacrificando los derechos de los/as trabajadores en sucesivas reformas laborales y de pensiones, así como en constantes privatizaciones, que hacen del llamado “Estado del Bienestar” una palabra más sin contenido práctico real. Y en el centro de todo, como clave de bóveda del sistema, una Monarquía, sobre la cual no dejaron decidir en 1978, pues se impuso por el “atado y bien atado”, garante de ese orden socio-político injusto, como Jefe de las Fuerzas Armadas, prueba palmaria de lo limitado del régimen de libertades que la Constitución vigente establece. Ello todo cerrado con sistema de reforma constitucional tan sumamente rígido, sobre todo en lo que son los principios fundamentales del régimen (Titulo I), la Corona (Titulo II) y la estructura territorial (Título VIII),  que han permitido convertir lo que era una norma consensuada para reformar el franquismo hacia una democracia homologable en Europa en una sacrosanta norma donde aquel que se atreve a cuestionarla, aunque sea parcialmente, se le intenta arrojar al ostracismo y dejarlo fuera del juego político.

             En esa situación la reivindicación de un nuevo proceso constituyente que permita avanzar hacia una democracia plena, donde la Monarquía, por razones lógicas, deja de tener sentido, y donde él ejercita se subordine de una vez al poder civil, la separación iglesia-estado se consuma de una vez, donde los derechos sociales no sean meras palabras en un texto y donde se de una vez por todas una solución justa y democrática a los problemas territoriales de una España plurinacional, se hace más que necesaria. Y ese proceso se esta empezando a vislumbrar en torno a una consigna unitaria que esta empezando a calar fundamentalmente entre la izquierda político y social, y en otros sectores de la periferia del régimen del 78, que es la de la III Republica.

                                   El año 2006 no es un año más en la lucha por la III República. En lo histórico, es el 75 aniversario de la proclamación de la II y el 70 del triunfo del Frente Popular. En lo político, es el año de consolidación del movimiento en el ámbito estatal, en unos momentos en que la “segunda transición” de Zapatero puede encontrarse con una alternativa real de “Ruptura Democrática”, como han demostrado las movilizaciones que hemos desarrollado unitariamente desde el “Encuentro Estatal Republicano”. Actos centrales en Madrid y Valencia, ya acordados por el movimiento en el ámbito estatal, y miles de actos en toda la geografía del estado deben llevarnos a convertir este año en un año de lucha de presente y de futuro por la III República. Pasaron los tiempos de la mera nostalgia, son momentos de convertir la III República en una consigna para unir masas, a lo largo y ancho de todos los pueblos y naciones de España.

                        En los dos últimos años el “FORO CIUDADANO POR LA REPUBLICA DE ASTURIES” ha convocados dos manifestaciones el 14 de Abril (2004 y 2005) y otra con motivo de la “Boda Real”, con tremendo éxito y logrando el apoyo de múltiples organizaciones políticas y sociales. Desde esa experiencia y crédito, este año queremos convocar a todo colectivo, social, político o sindical, y a cualquier persona a preparar una nueva manifestación de ámbito de toda Asturies para el 14 de Abril de 2006. Asimismo, pretendemos que las actividades que cada cual viene haciendo no sean eliminadas, sino que se ordenen temporal y espacialmente, para evitar contradicciones que debilitan al movimiento, y permitir cubrir la geografía asturiana de múltiples actos masivos por la III República. En este sentido saludar la voluntad unitaria de la “Sociedad Cultural Gijonesa” y el “Ateneo Obrero de Xixon”, que ya están preparando actividades a las que otras organizaciones podemos sumarnos y sentirnos cómodos. Esperamos que otras organizaciones, incluida la nuestra, hagamos gala de nuestra responsabilidad, siendo conscientes de la debilidad de todos, pero conscientes del papel que cada uno juega en este plural movimientos, para que con espíritu unitario sigamos avanzando en marcos de unidad de acción como los alcanzados hasta este momento.           

----------

*Rafael Velasco Rodríguez es miembro del Foro Ciudadano por la III República de Asturies

 

Página de inicio