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 No consiento que se hable mal de Franco en mi presencia. Juan  Carlos «El Rey»  

 

Vázquez de Sola llama a organizarse en un movimiento por el advenimiento de la III República

Granada por la III República

 

 
Insurgente 30 de Enero de 2006


 El acto que convocara Vázquez de Sola por el advenimiento de la III República, se celebró exitosamente este fin de semana en Granada en medio de la alegría y de la combatividad, como no podía ser de otra manera. Lean si no, la "cuchufleta" que envió para la ocasión José G. Ladrón de Guevara: "Hoy me levanto temprano/ declaro festivo el día./ Me cago en la Monarquía/ y me fumo un puro habano./ Como soy republicano/ entono el himno de Riego./ Y alzando mi copa luego/ brindo por la libertad/ de vivir, con dignidad,/ como un hombre y no un borrego." (Fragmento de 14 de abril). Si hacen clic en "Leer más", podrán conocer el discurso de Vázquez de Sola y ver un par de fotografías del acto en el que, entre otros, participó Julio Anguita.

 

Discurso de Vázquez de Sola*


Evidentemente, todos los que aquí estamos nos sentimos republicanos. Yo también, por supuesto, pero nunca se me ocurrió preguntarme por qué. Y es que ser, sentirse republicano es algo tan natural para un ser humano como sentirse persona. Y digo esto, porque no ser republicano, no significa necesariamente ser monárquico, sino, simplemente, considerar que no todos somos iguales, que algunos somos inferiores, ya de entrada, a otros seres humanos, solamente a causa del apellido.

Ser republicano es, por lo tanto, un sentimiento de dignidad, sabiendo que cada uno de nosotros es igual y la vez diferente a los demás y nuestro destino depende de nosotros mismos y no del buen deseo de un ser ungido por los dioses.

Esto dicho, ser republicano no debe consistir en rumiar una especie de odio o desprecio hacia las personas de cualquier familia real, o ficticia.

La familia, bien numerosa por cierto,  que se sienta todavía en el trono de España, es acreedora a nuestro respeto y simpatía, aunque no sea más que por las desgracias que les afligen, debido a lo precario de la salud, tanto física como psíquica, de sus miembros, debido sin duda, tanto a  excesos en el comer y el beber, como en la falta de ejercicio. Solo el jefe del clan hace el esfuerzo de leer el discurso de fin de año que, por otra parte, nadie escucha.

Pero no basta con ser y sentirse únicamente republicanos: Sabiendo que nuestro destino depende de nosotros mismos, necesitamos forjarlo defendiendo cada cual su ideología dentro del republicanismo general. Hoy aquí nos reunimos, o se han adherido al acto, socialistas, comunistas, anarquistas y sindicalistas, convencidos de que la república es el marco donde podemos definir y construir la sociedad en la que queremos vivir. Pero, vivir en república es como vivir en pareja; es preciso elegir con  quien compartir nuestra vida.

Cuando no tienen más remedio, también las derechonas reaccionrias se apuntan a la República, pero, entre nosotros, no creo que nadie desee compartir su vida con ningún palanganero de la Casa Blanca.

Nuestra república, como las emergentes en América Latina, que desde aquí saludamos, ha de ser liberadora de su propio pueblo: federal, igualitaria y, sobre todo, pacífica, empezando por sembrar tomates en lo que hoy son Bases desde donde se agreden, se bombardean, se machacan, pueblos inocentes.

Con motivo del aniversario de la República, el 14 de abril del año pasado, celebramos en Albolote –saludo a su alcalde aquí presente- unos actos en los que intervinieron Alvarez Solís, Rafael Torres, Carlos Alvarez, Joaquin Navarro, Quintín Cabrera, Raul Alcover, Tachia Quintanar y Paco Ibáñez. Fue alrededor de una exposición de los cuadros que ilustran mi libro “República o esto”, publicado en Madrid por la editorial Akal, en 2004. Allí, entre los asistentes a los actos, se decidió continuar el movimiento tendente a reivindicar una República de TODOS Y PARA TODOS.

Mi participación en cuantos acontecimientos, se han celebrado por este motivo, movió sin duda a sus promotores a designarme como mascarón de proa de Granada por la República.

Deseo precisar que yo nací en 1927, tengo pues 79 primaveras. En toda mi vida activa jamás he ocupado ningún puesto político, ni lo he deseado, ni merecido, ni me ha sido propuesto. Y no es a mis años cuando voy a ambicionarlo. Esto es para aclarar que si alguien aspira a ser presidente de la república, ministro, diputado, alcalde o concejal, sepa que en mí no encontrará nunca un trepa que se lo impida. Esto dicho:

¡Viva la República!

Vázquez de Sola llama a organizarse en un movimiento por el advenimiento de la III República

Estamos organizándonos con vistas a crear, en Granada, un movimiento en pro del advenimiento de la III República. No creemos en la República como panacea universal, sino como la única organización cívica donde la democracia es un hecho incuestionable. Esto dicho, ni todas las repúblicas son absolutamente buenas, ni todas las monarquías –su antítesis- totalmente abominables. Repúblicas imperialistas, horrendas, injustas, se dan –ver los Estados Unidos de América-; por el contrario, monarquías fraternales, democráticas y humanas, jamás. Son conceptos consustancialmente contradictorios: la monarquía se basa en la superioridad de unos seres sobre otros, por derecho de herencia.

La República no es necesariamente una opción política, económica o filosófica. Ser republicano o republicana es, simplemente, una manifestación de dignidad: la dignidad de la persona humana se siente menoscabada cuando alguien, por el simple hecho de llamarse Capeto, o Saboya, o Borbón, puede ser, desde su nacimiento, acreedor al tributo y vasallaje de quien se llama Pérez o Dupond o Zaccarias. Porque, para ser rey, no cuenta la capacidad intelectual, ni la voluntad en el trabajo, ni la honestidad, ni la bondad: únicamente el apellido, la Gracia de Dios, o la real gana de algún dictadorzuelo.

En 1931, filósofos, escritores y artistas se organizaron en tertulias, debates y ateneos, donde se producían gritos en el cielo y en la tierra actos. A muchos les costó la vida, como a nuestro Federico García Lorca. Así, pacíficamente, sin más fuerza que la de la razón, y sin más violencia que la verbal, floreció  la República, aquel 14 de abril, nacida gracias a personas honestas e ilustres –a  más de infinitos anónimos-, que lucharon por su instauración, y cayó, traicionada por cuatro militarotes, con la complicidad del fascismo internacional.

Ahora no se trata de añorar lo que fue 1931, hoy también somos muchos los que creemos en la República, tal vez aún más, pero los consensos contra natura, la dificultad de expresar opiniones contrarias a las oficiales, nos ningunean.

La República que fue y la República que será, no puede entenderse como un antes y un después en nuestra Historia: es un siempre. Así lo entendemos, al menos, miles de españoles, entre otros, el que suscribe.

VAZQUEZ DE SOLA

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