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El voto a la Constitución Europea

 

Colectivo Republicano Tercer Milenio 15 de Febrero de 2005

 

 

 Una de las muchas ventajas de la República Democrática sobre todas las demás formas de Estado posibles es su capacidad de regenerarse periódicamente, pues en el supuesto de equivocación manifiesta, el pueblo puede rectificar y elegir un Jefe de Estado diferente en elecciones posteriores. 

 

 

Por el contrario, en las dictaduras y monarquías no existe enmienda posible: son componendas vitalicias. Los adulones de los tronos intentan invalidar esta obviedad alegando las veces que el pueblo yerra. Los ciudadanos de los Estados Unidos de América forman un gran pueblo, un pueblo admirable por múltiples conceptos. Los republicanos españoles demócratas profesan gran amistad, admiración y respeto por el pueblo yanqui, aunque en ocasiones no tengan afinidad política con las personas que resultan elegidas con su primitivo sistema electoral, desafecto agravado otras veces al no ser siempre coincidentes los objetivos e intereses de países e ideologías. Resulta evidente que una cosa es el pueblo, otra sus dirigentes y otra las circunstancias y propósitos específicos. 

 

 

Es sabido que la Constitución de los Estados Unidos de América ha servido de ejemplo a las de otras muchas naciones. Sus redactores partieron de cero y eso les permitió superar todo lo que se había hecho hasta aquel momento y situarse a años luz por delante de las monarquías europeas, siempre acérrimas defensoras de sus privilegios de casta y nacimiento. Sin saberlo, incluso sobrepasaron el proyecto de constitución europea que se iba a redactar más de dos siglos después y que se va a votar ahora en los veinticinco países de la UE. Como muestra basta un botón. 

 

 

Si se compara el preámbulo de la Constitución yanqui con el de la Euro Constitución propuesta, salta a la vista la diferencia fundamental que descalifica a esta última. El preámbulo de la Constitución Europea que se va a votar en España el próximo día 20 de este mes de febrero de 2005, se inicia así:

 

 

 “Su Majestad el Rey de los belgas, el Presidente de la República Checa, Su Majestad la Reina de Dinamarca, el Presidente de la República Federal de Alemania, El Presidente de la República de Estonia, el Presidente de la República Helénica, Su Majestad el Rey de España, el Presidente de la República Francesa, la Presidenta de Irlanda, el Presidente de la República Italiana, el Presidente de la República de Chipre, el Presidente de la República de Letonia, el Presidente de la República de Lituania, Su Alteza Real el Gran Duque de Luxemburgo, el Parlamento de la República de Hungría, el Presidente de la República de Malta, Su Majestad la Reina de los Países Bajos, el Presidente de la República de Austria, el Presidente de la República de Polonia, el Presidente de la República Portuguesa, el Presidente de la República de Eslovenia, el Presidente de la República Eslovaca, el Presidente de la República de Finlandia, el Gobierno del Reino de Suecia, Su Majestad la Reina del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte...” 

 

 

El preámbulo de la Constitución de los Estados Unidos de América dice simplemente así: “NOSOTROS, el Pueblo de los Estados Unidos, a fin de formar una Unión más perfecta, establecer Justicia, afirmar la tranquilidad interior, proveer la Defensa común, promover el bienestar general y asegurar para nosotros mismos y para nuestros descendientes los beneficios de la Libertad, estatuimos y sancionamos esta CONSTITUCIÓN para los Estados Unidos de América”. 

 

 

Resulta evidente que para los elitistas redactores de la Euro Constitución los diversos pueblos europeos son masas testimoniales, anodinos comparsas de sus Graciosas Majestades y Excelentísimos Señores Presidentes. Los súbditos y ciudadanos son meros convidados de piedra utilizados para salvar las apariencias. No es preciso profundizar más: este deplorable ejemplo de insensibilidad democrática invalida totalmente el proyecto de euro constitución que, solo por ello, merecería un no rotundo. 

 

 

Sin embargo, mientras no se celebre en España el pendiente referéndum vinculante república-monarquía que instale la legitimidad, aquellos que sean republicanos en primer lugar y ante todo, deben participar y votar en blanco… como en todas las elecciones no esenciales. Y este Tratado es tan intrascendente como son los demás, porque todos se incumplen a conveniencia; ejemplo: la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea prohíbe todo privilegio y discriminación ejercidos por razón de nacimiento…¡y todavía quedan siete monarquías en esa Unión Europea!

 

 

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