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 Conferencia de presentación del Ateneo Republicano de Málaga*

Queridos compañeros, ciudadanos:

             A pesar del tiempo transcurrido, a pesar de las campañas de difamación, del escandaloso veto de silencio, de las traiciones… A pesar también, porque es justo decirlo, de las libertades sin justicia social que disfrutamos, y todo para que muchos conserven su impunidad, y lo que es peor, el falso honor de haberse levantado en armas contra el Estado, en julio de 1936. A pesar como digo, de saber que vamos a contrapelo, que tenemos en frente toda una cultura del consumo hedonista, a pesar de toda la mística irracional que nos invade en forma de ritos, de mitos y de magias; a pesar de la enorme fuerza de la Iglesia Católica que aún sigue manipulando las conciencias de muchos de nuestros hijos, amargándoles la libertad de pensar y disfrutar de sus cuerpos; a pesar de todos los inconvenientes del mundo, los republicanos aun seguimos estando aquí. No nos pudieron matar entonces, ni mucho menos pudieron matar nuestras ideas, esas ideas nuestras que son el corazón mismo de la República, de la República de todos, esta vez sin excepción. 

            Las armas que traemos aquí, queridos compañeros, ciudadanos, están hechas de razones, de ideas y de palabras: son armas que no admiten destrucción. Las razones, las ideas y las palabras son de todos, nos pertenecen a todos, todos tenemos el deber compartido de cuidarlas. Por eso estamos aquí. Esta es la razón de ser de nuestro Ateneo Republicano de Málaga, cuidar las palabras, las ideas, las razones. Un ateneo  que queremos sinceramente que también sea el vuestro, el lugar de todos los que buscamos el entendimiento común, salvo  claro está,  quienes consideren que “su entendimiento común” está hecho de una materia de orden superior. 

            Justo aquí al lado, en el Paseo del Parque, entre el Banco de España y la casa del Jardinero, en el edificio que hoy pertenece al Rectorado de la Universidad de Málaga y que antes fue de Correos, se izó por primera vez en esta ciudad  la bandera tricolor; y fue a petición de los propios trabajadores que allí estaban el 14 de abril de 1931. 

También a pocos minutos de paseo de aquí, en la calle Granada 72, tenía su redacción el periódico republicano ‘Vida Nueva’, dirigido por Luis Velasco Damas, profesor y diputado de IR por Málaga. Las últimas elecciones democráticas de la segunda República habían dado una aplastante mayoría al Frente Popular, con una participación ciudadana que llegó a superar el 70 %. 

Por estas mismas calles que nos han traído aquí pasearon  mujeres y hombres republicanos de izquierdas como: José Mª. Arias, Maria Caracuel, Leonardo Galdeano, José Portales, Gabriel Romero, Francisco Jiménez, Luis Vigueras, Joaquín Garrido, José Garcés,  Julia y María Gómez, Hilario Manso, Guillermo Navajas, Manuel Cañete.....Y muchos, muchos más de los que hoy muy poco o casi nada conocemos. Es muy probable que algunos continúen enterrados en alguna de las fosas que aun no han sido debidamente  exhumadas, ni siquiera reconocidas. 

La ciudadanía de entonces vivía en ebullición continua. Se hablaba de una futura Universidad de Málaga, (¡en el año 36!) se hablaba del soterramiento del río Guadalmedina, de convertir su cauce en una gran avenida. En las tabernas, en los ateneos, en los casinos, en los paseos, en todas partes se discutía sobre los asuntos más concretos, pero se discutía también sobre los asuntos más abstractos, o los más moderados o los más radicales…o los más absurdos. Porque a los republicanos, todo hay que decirlo, nos gusta muchísimo hablar y discutir. Todo el mundo lo sabe. Es de tal importancia la palabra para nosotros que incluso llegamos a poner de moda cierto estilo literario de discurso. Una forma de hablar y escribir con fría concisión racionalista, hecha para hacer  pensar más que para adoctrinar, un discurso hilvanado con frases cortas, con palabras de uso corriente; eso si, sin caer en la vulgaridad del insulto ni en la descalificación fácil. Esta forma dinámica y concisa de hablar y escribir contrastaba con la palabra pegajosa y grandilocuente de los políticos tradicionales, mas emparentados con el conservadurismo, la Iglesia  y la monarquía. 

Así, Envueltos todos en una atmósfera tan densa en palabras, parece natural que de entre tanta conversación, de entre tanto opinar y escuchar, de entre tanto debatir y rebatir, algo de cultura se nos quede. Mucha o poca, pero eso sí, cultura diversa. La cultura de la palabra hablada tiene para nosotros ese sello magnifico de la diversidad. En el ámbito de la palabra hablada cada cual razona y prioriza sus ideas de un modo personal; cada cual se hace una cultura, por así decirlo, a su medida, partiendo de las premisas más simples, de las mas consensuadas, o de las mas extravagantes; partiendo de donde le parezca mejor a cada uno. Les aseguro que no hay nada más característico de la cultura republicana que la diversidad. 

La palabra, escrita o hablada, es nuestra herramienta, o nuestra arma si quieren, pero la diversidad cultural es aún más importante para nosotros: La diversidad cultural es nuestra esencia. Por eso, a los republicanos nos dan escalofríos los acuerdos unánimes, nos aterroriza ver las mismas caras en los mismos cargos; no aceptamos ni queremos privilegios personales, ni familiares, ni institucionales, ni de cualquier otro tipo. 

            A los republicanos, queridos compañeros, ciudadanos, no nos gustan las creencias que tratan de ir más allá de la razón, ni la comunicación unidireccional, sin posibilidad de réplica.... A los republicanos nos dan alergias las armas de confusión masiva. Se nos eriza el pelo cuando al llegar a algún sitio comprobamos que todo el mundo piensa exactamente igual; nos preocupamos mucho cuando nadie discrepa…

             Tras la caída de Málaga, el diario ‘Vida Nueva’ quedó clausurado y el local de IR pasó a ser feudo a perpetuidad de la Falange. Toda la cultura diversa que flotaba en el aire de las tertulias, en los casinos, en los paseos y en las plazas quedó arrasada. Muchas mujeres y muchos hombres fueron fusilados, encarcelados, represaliados de una u otra manera durante la posguerra que siguió a la derrota. La memoria latente del republicanismo, es decir, la memoria de la palabra hablada, así como la memoria de los archivos, de las publicaciones, de tantas y tantas cuestiones de interés público, de tantas opiniones prudentes, originales, atrevidas, pusilánimes; de anécdotas… Todo quedó por mucho tiempo varado en el olvido.

 Aún somos pocos, es verdad, pero nos sentimos muy dispuestos a trabajar por ese clima cultural abierto, laico, de tolerancia, de diálogo y de imaginación que tanto anhelamos para nuestro país.

             Necesitamos que nuestros mayores, como únicos testigos que son de aquella época, aporten a las nuevas generaciones sus experiencias personales. Necesitamos a esa gente dispuesta a rescatar el pasado mirando al futuro, a hurgar en los archivos, a recoger testimonios; gente capaz de opinar con valentía, de tejer argumentos, de pensar en la diferencia. Gente dispuesta y capaz en definitiva de darle a esta ciudad lo que se merece, lo que queremos también para todo el Estado, precisamente aquello que los extremismos violentos le quitaron: Gente dispuesta y capaz de dar testimonios de tolerancia. 

            Porque queremos una sociedad civil, democrática y laica, una sociedad civil que se sienta comprometida con su ciudad, con la cultura diversa de sus habitantes y con su entorno. Porque queremos mirar de frente y sin miedo, y decir: “Estado federal, laicismo, redistribución de la riqueza”; y porque queremos decir muchas cosas más necesitamos republicanos de corazón. Este es nuestro viejo y nuestro nuevo anuncio. 

Muchas gracias a todos por su atención y ¡Viva la República!

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*Conferencia celebrada el 30 de marzo de 2006  a las 20;00 en el Centro cultural provincial de calle Ollerias.a cargo de Salvador Crossa Ramirez Secretario del Ateneo Republicano de Málaga.

 

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