La ofensiva republicana.
Algunas ideas para mejorar la lucha
por la Tercera República.
José López
UCR 20
de Abril de 2009
En momentos tan duros como los actuales, es
imprescindible que el movimiento republicano se haga
oír más que nunca. La Tercera República debe ser
vista por la ciudadanía en general como la necesidad
de desarrollar la democracia, como la alternativa
concreta realista a corto plazo que permita aumentar
notablemente las posibilidades de resolver los
grandes problemas que preocupan y afectan
directamente a los ciudadanos. La crisis sistémica
actual representa una oportunidad histórica única
para que el pueblo se conciencie definitivamente.
El movimiento republicano debe intensificar
la ofensiva. Para ello es imprescindible la
autocrítica y el debate sobre cómo mejorar la lucha.
Hay que "pisar el acelerador". La lucha por
la Tercera República debe ser prioritaria, debe
generalizarse y debe hacerse en todos los frentes.
Para combatir la monarquía, hay que combatir el "Juancarlismo".
La monarquía actual se sustenta en la imagen
transmitida a la población sobre el actual monarca.
Hay que deshacer esa falsa imagen que han
transmitido. No hay que pensar que con la muerte del
actual rey vendrá automáticamente la República. El
sistema de propaganda monárquico procurará, como ya
hizo con Juan Carlos, justificar la institución por
la siguiente persona que ocupe el cargo. Debemos
evitar que al "Juancarlismo" le suceda el "Felipismo".
Debemos deshacer la propaganda monárquica
desenmascarándola ya mismo, contrainformando,
apelando a la desconfianza natural de la gente hacia
el poder, haciéndola pensar. A diferencia de Felipe,
su padre ha cometido ya, presuntamente, graves
errores que pueden y deben acabar con la institución
monárquica (ésta es de hecho la principal
preocupación de los poderes fácticos y de los
partidos políticos que la apoyan). No se trata sólo
de denunciar el carácter anacrónico e
intrínsecamente antidemocrático de la misma, sino
que además, y sobre todo, se trata de denunciar el
mal uso hecho de ella por el actual inquilino. En mi
anterior artículo En busca de la Tercera
República, ya expuse mi opinión sobre la
estrategia general a emplear en la lucha por la
República. Me propongo ahora, humildemente, plantear
algunas ideas concretas y factibles a corto plazo
para que los republicanos consigamos hacer oír
nuestra voz de forma más efectiva en estos tiempos
que se avecinan de cierta agitación social.
1)
Hay que simultanear manifestaciones y actos
públicos. Las manifestaciones por la
República deben celebrarse simultáneamente en las
principales ciudades de todo el Estado y en horas
punta en las que haya más gente en la calle. Por
ejemplo, un sábado de abril hay más gente a las 7 o
a las 8 de la tarde que a las 6 (hora casi de
sobremesa). Hay que llamar la atención de toda la
ciudadanía y de todos los medios de comunicación.
Frente a la censura Real, hay que crecerse, hay que
unirse, hay que coordinarse.
2)
Hay que promocionar más las manifestaciones y actos
públicos. La mayoría de la gente no se
entera de su existencia. Los días anteriores hay que
movilizarse en todos los frentes para informar a la
ciudadanía sobre dichos actos. Hay que recurrir a
las octavillas en la calle, sobre todo en el centro
de las ciudades, a colocar pegatinas en los puntos
más concurridos de las mismas, incluidos los medios
de transporte, etc. Hay que promocionar activamente
los actos a celebrar en Internet (tanto en sitios
afines, como sobre todo en los foros de los diarios
más conocidos), en las radios libres, etc. Y hay que
hacerlo con varios días de antelación,
intensificando la campaña a medida que se acerca la
fecha.
3)
En las manifestaciones conviene usar lemas más
contundentes y menos "inofensivos". Se
trata de que las personas que acudan a las mismas
(muchas de ellas quizás sólo por simpatía con la
causa, pero sin mucha información sobre la necesidad
y urgencia de traer la República a España), o de que
las personas que se las encuentren por casualidad
(por esto es importante celebrarlas en lugares
céntricos y concurridos de las ciudades), se enteren
de ciertas cosas que no hayan oído nunca. Hay que
recordar que la inmensa mayoría de los ciudadanos
está poco o mal informada sobre los graves déficits
de nuestro sistema "democrático" actual, que sólo se
informa a través de los medios oficiales, que no
conoce la prensa alternativa.
En
particular:
Hay que resaltar que la monarquía actual
es antidemocrática, que es heredera de
una dictadura, que practica censura, que es
inadmisible que el Jefe de Estado, además de no
poder ser elegido por el pueblo, esté por encima
de la ley y sin control.
Hay que resaltar que la monarquía le
sale cara al pueblo, que nuestro rey
cobra mucho más que el presidente de cualquier
república de nuestro entorno mientras que no
tiene prácticamente responsabilidades, que
mientras los trabajadores pagan la crisis con la
congelación salarial o el desempleo, a nuestro
rey le suben su, ya de por sí escandaloso,
sueldo, etc.
Hay que resaltar que ha habido denuncias
públicas contra el actual rey que no están
siendo investigadas. Que se está investigando a
los acusadores en vez de al acusado.
Que los medios de comunicación de masas ocultan
dichas acusaciones así como las propias
manifestaciones por la Tercera República. Hay
que hacerle ver al ciudadano que curiosea
alrededor de nuestros actos, que no es
casualidad que no vaya a poder ver en la tele
que se produjeron los mismos. Se trata de
informarle de que son censurados
sistemáticamente, de que en nuestra
presunta democracia hay censura, de que
la libertad de expresión, de prensa, no se
cumple. En definitiva, hay que resaltar
que la monarquía está blindada, legal y
mediáticamente, y que esto es inadmisible en una
democracia.
Hay que resaltar que el sistema está podrido,
que no puede aspirarse a una vivienda digna, a
un empleo digno, a una sanidad digna, mientras
el poder no sea del pueblo, mientras no tengamos
verdadera democracia. Que no es casualidad que
la crisis golpee más fuerte en España, que no es
casualidad que tengamos más paro o más
corrupción. Menos democracia implica más
paro, más corrupción, más desigualdades, más
crisis. La falta de democracia afecta
directamente a las condiciones de vida
cotidianas de los ciudadanos.
Hay que resaltar los déficits de nuestra
“democracia” actual: falta de
independencia de poderes, falta de
transparencia, falta de control de la gestión
pública, falta de libertad de prensa, falta de
laicidad del Estado, inexistencia de igualdad de
oportunidades, justicia al servicio del poder,
ley electoral injusta, represión, torturas,
incumplimiento de los derechos sociales
reconocidos en la Constitución actual, falta de
democracia en las empresas, y sobre todo hay que
resaltar que el poder económico controla toda la
sociedad. Hay que resaltar que se reprimen, cada
vez más, movimientos populares indiscutiblemente
democráticos (tanto por lo que defienden como
por cómo lo hacen), como por ejemplo, el
movimiento por una vivienda digna. Hay que
destacar los casos de compañeros perseguidos,
encarcelados, que sufren en sus propias carnes
la desproporción de una “Justicia” que se ceba
con ellos, mientras grandes banqueros o
políticos corruptos se ríen de ella, por no
hablar de nuestro rey, que ni siquiera es
investigado, a pesar de las graves acusaciones
vertidas contra él. Hay que denunciar la
persecución de la izquierda abertzale, pero al
mismo tiempo, condenar el terrorismo y toda
complicidad con la violencia, venga de donde
venga. Hay que reivindicar la lucha pacífica. El
republicanismo debe demostrar que es un
movimiento democrático y pacifista. Hay que ser
coherentes y, a la vez que apoyar a Cuba en su
soberanía, a la vez que condenar su injusto y
desproporcionado bloqueo, condenar también sus
déficits democráticos y contribuir a
erradicarlos por el bien de su revolución. Un
régimen donde su cúpula permanece invariable,
donde el poder es transmitido entre hermanos,
como si perteneciera a una dinastía
“monárquica”, no puede considerarse democrático
(aunque en ciertos aspectos su “democracia” sea
más participativa que la nuestra). El movimiento
republicano debe dar imagen de coherencia ante
la ciudadanía. Si criticamos nuestra
“democracia” entonces también hay que criticar
las deficiencias de otras “democracias”. Más nos
vale solidarizarnos con la revolución
bolivariana exportada desde Venezuela hacia
otros países de Latinoamérica. Afortunadamente,
en dichos países, la democracia sí parece estar
dando pasos importantes hacia un sistema donde
el poder resida realmente en el pueblo. La
izquierda debe aprender de sus errores para
volver a tener credibilidad ante la ciudadanía,
para dejar de ser marginal (ver el capítulo “Los
errores de la izquierda” de mi libro “Rumbo a la
democracia”).
Hay que resaltar que los medios de
comunicación más conocidos ocultan y manipulan
sistemáticamente la verdad. Hay que
instar al ciudadano a informarse por otros
medios, hay que informarle de la existencia de
prensa alternativa en Internet. Hay que
insistirle en que para saber la verdad, es
imprescindible contrastar entre versiones
opuestas. Hay que hacerle ver que dichos
contrastes hay que hacerlos entre la prensa
oficial y la alternativa. Que los diarios
oficiales dependen del mismo poder económico y
por tanto son poco plurales. Hay que hacerle ver
que los medios de comunicación de masas intentan
distraernos con cuestiones secundarias para no
hablar de las causas de fondo de los problemas.
Hay que resaltar que organismos
internacionales denuncian a España por sus
déficits democráticos. Que Amnistía
Internacional y la onU han instado a nuestros
distintos gobiernos (hasta ahora
infructuosamente) a poner medios para evitar las
torturas y los malos tratos policiales, que
abogados europeos han pedido el cierre de la
Audiencia Nacional, tribunal de excepción
heredado del franquismo, que Amnistía
Internacional ha denunciado la impunidad de los
crímenes del franquismo, que la onU ha
recomendado derogar la ley de amnistía de 1977,
etc.
Hay que resaltar la impunidad del
franquismo. Que mientras que en otros
países se declararon ilegales regímenes
dictatoriales anteriores y se juzgaron los
crímenes cometidos por ellos, aquí en España el
franquismo no ha sido aún declarado formalmente
ilegal, ni se han juzgado los crímenes
cometidos, ni siquiera se ha perdido perdón por
los mismos. Hay que resaltar que los crímenes
contra la humanidad nunca prescriben y no deben
quedar impunes. Que no es posible pasar página
si no se hace justicia. Que no es posible
construir un futuro mejor sin corregir los
errores e injusticias del pasado, latentes aún
en el presente. Que, como dijo Amnistía
Internacional, para pasar página primero hay
que leerla.
Hay que resaltar que el pueblo tiene
derecho a elegir entre república y monarquía
mediante un referéndum, que se le
obligó en su día a aceptar conjuntamente
“democracia” y monarquía sin dar ninguna
oportunidad a la república. Ésta debe ser una de
las principales reivindicaciones en todos los
actos del movimiento republicano.
Hay que resaltar que República
significa más democracia y por tanto más
libertad y justicia y por tanto mejores
condiciones de vida para la inmensa mayoría. Hay
que insistir en que la República es NECESARIA.
La república debe suponer la necesaria
regeneración democrática de nuestro país.
Hay que adaptar nuestro discurso a los
tiempos actuales, no debemos empeñarnos en
agarrarnos a viejas fórmulas que,
desgraciadamente, “venden” poco ante el gran
público. Si bien es importante defender también
el socialismo o el derecho de autodeterminación,
hay que dar prioridad a ideas más aceptadas por
el gran público como libertad o
igualdad. Es imprescindible que aparezcan
las palabras democracia y
referéndum en los principales carteles de
las cabeceras de las manifestaciones. La gente
debe asociar república a democracia. La gente
debe tener claro que exigimos más democracia,
que reivindicamos la república pero no queremos
imponerla. Si somos un movimiento democrático,
debemos demostrarlo ejemplarmente. Reivindicamos
que el pueblo pueda elegir por fin
explícitamente entre república y monarquía, en
igualdad de condiciones. Queremos alcanzar la
Democracia de forma democrática, dando el máximo
protagonismo al pueblo. Por esto debemos
reivindicar un referéndum libre y justo.
Por
ejemplo, lemas más contundentes serían:
Por la verdadera democracia, Tercera
República.
No a la monarquía antidemocrática,no a la
monarquía franquista impuesta.
No a la censura Real, no al blindaje
mediático y legal de la monarquía.
Referéndum por la República, ya.
Por un debate público y libre sobre el
modelo de Estado.
Más democracia, menos corrupción. Por la
igualdad ante la ley.
Libertad, igualdad, fraternidad.
Socialismo = democracia económica.
Por la democracia participativa y directa.
Porque los derechos humanos no sean papel
mojado.
Que investiguen al Rey. Sin transparencia ni
control no hay democracia.
4)
En las manifestaciones hay que repartir octavillas,
especialmente a los curiosos, no tanto a los que
acuden a las mismas, no tanto a los que ya estamos
concienciados sobre el tema. Se trata de
ganar adeptos a la causa, de convencer a ciudadanos
que no están informados. Éste debe ser el
objetivo principal de estas manifestaciones, que
cada vez se apunte más gente a la causa republicana.
Sería deseable no abrumar al ciudadano con exceso de
octavillas. Sería recomendable que todas las
organizaciones que participan en cualquier
manifestación se pusieran de acuerdo para repartir
una sola octavilla con las principales ideas
(resumidas y concisas), por ejemplo con el
manifiesto conjunto, y también sería deseable
promocionar ciertos libros, ciertas páginas de
Internet (de organizaciones republicanas, de prensa
alternativa, etc) que despierten la curiosidad del
ciudadano para que se pueda informar más sobre el
tema. Pero no hay que abrumarlo de exceso de
información desorganizada, sino lo "espantamos".
Tenemos que saber "vender la causa", hay que usar
ciertas tácticas de "marketing". Además, sería
deseable que al acabar los actos, se repartieran las
octavillas por los alrededores a los transeúntes,
hasta agotarlas. En las octavillas repartidas hay
que indicar también que se celebran todos los años
manifestaciones en las mismas fechas y que dichos
actos son censurados sistemáticamente por los medios
de comunicación de masas, especialmente la
televisión.
5)
En las manifestaciones, además de a los cánticos, es
necesario también recurrir a las arengas.
En éstas, se debe informar al ciudadano sobre
cuestiones que no conoce, se debe concienciar sobre
la inexistencia de auténtica democracia, en
particular, se deben emplear los lemas mencionados
anteriormente. También es imprescindible que
estemos todos más activos en las manifestaciones.
Estamos muy "apagados", demasiado tímidos. Se ve
poco entusiasmo, poca fe en las reivindicaciones.
Debemos ser más combativos, pero siempre con métodos
pacíficos, sin extralimitarnos, sin dar excusas a
las fuerzas policiales para intervenir. Tenemos que
denunciar claramente al sistema pero con cuidado de
no caer en sus trampas, sin llegar a la "injuria",
tan deseada por él para reprimirnos, para
amedrentarnos, para desprestigiarnos. Debemos estar
más convencidos de nuestras reivindicaciones.
Debemos transmitir seriedad, ilusión y entusiasmo.
¿Cómo vamos a convencer a los ciudadanos que nos
ven, si nos manifestamos casi en silencio, si
prácticamente nos limitamos a pasear y nos
conformamos con agitar, apenas, las banderas, si nos
limitamos a poner una cinta pregrabada con nuestros
cánticos, no digamos ya si nos ven (a unos pocos)
haciendo el "botellón"?. Debemos ser más serios a la
hora de manifestarnos, sino, estamos condenados a
que nos vean sólo como unos cuantos nostálgicos e
idealistas que se limitan a reunirse un par de veces
al año, sino, nuestras manifestaciones se convierten
casi en actos semi-lúdicos, en actos puramente
sociales. No nos engañemos, muchos de los que nos
ven "desfilar" piensan que somos "cuatro pringaos",
que no tenemos nada que hacer. No imponemos respeto,
no damos miedo al sistema. Éste no se siente para
nada amenazado ante semejante "movimiento"
republicano desunido, descoordinado, tímido y
autorreprimido. Si somos la vanguardia del pueblo,
si se supone que somos más activos, si se supone que
somos más luchadores, debemos demostrarlo. ¡Pobre
sociedad ésta en la que el espíritu de lucha sólo
permanece, bajo mínimos, en una minoría que resiste,
minoría que muestra poca fe en lo que reivindica! Si
queremos combatir la pasividad del conjunto de los
ciudadanos, debemos primero combatir nuestra propia
pasividad, nuestra pereza, nuestra comodidad,
nuestra timidez.
6)
En los días siguientes a las manifestaciones, hay
que denunciar, en todos los frentes,
especialmente en Internet, y especialmente en los
foros de los diarios más conocidos, las
posibles censuras informativas sobre las mismas.
Son ocasiones muy buenas para que la gente vea que
se practica censura sistemática. Es una forma muy
clara de que el ciudadano vea que esto no es
realmente una democracia. Es una oportunidad de ir
ganando adeptos a la causa. Hay que aprovechar todas
las ocasiones en las que el sistema se pone en
evidencia.
7)
Los militantes de los principales partidos políticos
y sindicatos deben presionar a sus dirigentes para
acudir a las manifestaciones. No puede ser
que a la manifestación por la Tercera República, no
acudan, por ejemplo, los dirigentes de IU o del PCE.
No sólo deben movilizarse todas las organizaciones
republicanas, también deben hacerlo todos los
partidos políticos y sindicatos que apoyen el
republicanismo. No sólo se trata de enviar a las
manifestaciones a las juventudes correspondientes,
hay que movilizar a toda la militancia, dando
protagonismo especialmente a la más experimentada.
El movimiento republicano da imagen de inocencia, de
estar poco maduro, de estar demasiado "verde". Sin
unidad ni movilización generalizada, no tenemos nada
que hacer.
8)
Hay que promocionar la causa republicana también en
manifestaciones que no tengan que ver exclusivamente
con la República, en todas aquellas ocasiones en las
que haya que defender causas justas. En las
manifestaciones contra la crisis, contra la guerra,
contra la precariedad laboral, contra los despidos,
contra la privatización de los servicios públicos,
etc. En las reivindicaciones laborales y en las
huelgas, junto a los sindicatos, aunque tengamos
poca fe en ellos. En las reivindicaciones políticas,
junto a los partidos políticos de masas. Es
especialmente importante estar también en aquellos
actos de la presunta "izquierda", la causa
republicana debe también expandirse entre los
militantes y votantes del PSOE, muchos de ellos
engañados por sus dirigentes, por las siglas, por
las etiquetas. Asimismo, también debe promocionarse
la causa republicana entre los seguidores de todos
los sindicatos. Debemos acudir a donde esté la
gente, allá donde haya "potenciales" republicanos.
El ciudadano debe acostumbrarse a ver
banderas republicanas siempre que vea alguna
protesta popular. Es especialmente
importante que la causa republicana sea cada vez más
conocida por toda la ciudadanía y por tanto hay que
llevar las banderas y hay que repartir panfletos de
propaganda republicana allá donde acuda la
ciudadanía. Esto ya se viene haciendo en parte desde
hace tiempo, pero hay que hacerlo aún mucho más, hay
que intensificar la propaganda republicana ahora que
se avecinan movilizaciones populares. Éste es el
momento de "poner toda la carne en el asador".
Quizás no tengamos otra oportunidad.
En
definitiva, se requiere más activismo
(en la calle y en Internet, a nivel colectivo y a
nivel individual), más organización,
más unidad, más
coordinación (sobre todo a nivel estatal),
más contundencia, más
presencia en los actos de masas,
más entusiasmo, más fe en
las propias posibilidades del movimiento
republicano. Debemos ir aprendiendo de nuestros
errores, para que cada manifestación sea más
concurrida, para que el movimiento republicano siga
creciendo, para que la República esté cada día más
cerca. No debemos olvidar que el objetivo
principal de toda manifestación por la República es
ir ganando adeptos, y todos nuestros esfuerzos deben
concentrarse en dicho objetivo. Es verdad
que tenemos pocos medios, pero debemos precisamente
por esto, gestionarlos mejor. No desperdiciemos las
octavillas repartiéndolas a los que sabemos que ya
están con nosotros, compartamos gastos entre todas
las organizaciones para hacer una octavilla
conjunta, para hacer una única pegatina de promoción
de nuestros actos, usemos Internet, hagamos más
ruido, proclamemos bien en alto nuestros argumentos,
seamos más insistentes. Hay que concentrar los
recursos sobre todo en la promoción (de los actos
antes de realizarlos, de la causa republicana entre
los que no la conocen). Es decir, la propaganda debe
priorizar todos nuestros esfuerzos y medios. Hay que
concienciar a los ciudadanos sobre la falta de
democracia, hay que informarles de aquello que
nosotros sabemos pero ellos no. Hay que "despertar"
al ciudadano medio. No es suficiente con agitar las
banderas tricolores. No es suficiente con pasear un
par de veces al año por el centro de Madrid, como si
paseáramos por el Retiro.
¡La
República hay que traerla, no vendrá sola! ¡Ante las
dificultades, debemos crecernos! ¡Impliquémonos
todos activamente! ¡Mejoremos la lucha!
¡Desprendámonos del sectarismo y del dogmatismo!
¡Seamos abiertos a la crítica constructiva!