El 15 de
abril de 1931, Francisco Franco era director general de la
Academia Militar. La bandera roja y gualda de la Monarquía
continuaba ondeando en la Academia1.
El gobernador militar de Zaragoza, Agustín Gómez Morato, le
telefoneó y le ordenó izar la bandera republicana. El futuro
general golpista le contestó que los cambios de insignia sólo
podían decretarse por escrito. Una semana después, 20 de abril
de 1931, Leopoldo Ruiz Trillo, el nuevo capital general de la
región, firmó la orden para que se izara la nueva bandera. Fue
entonces, sólo entonces, cuando Franco no mandó arriar la
bandera monárquica.
Ese mismo general, unos
dos meses antes de su muerte, el 27 de septiembre de 1975,
condenó a muerte a cinco luchadores antifranquistas. El
valenciano Antonio Moya, militante clandestino del PCE del País
Valencia, fue encarcelado por manifestarse contra esos
fusilamientos. No fue el único caso desde luego, pero no era
fácil manifestarse en aquellas circunstancias. No eran pocos los
riesgos de tortura y malos tratos por parte de terroristas del
Estado de la BPS, la DINA del franquismo.
Treinta y tres años
después (¡33 años!), a instancias de la Asociación de Ex-presos
y Represaliados Políticos Antifranquistas (AERP), la tercera
autoridad del Estado recibió el sábado 14 de junio en el
Congreso de Diputados a unos 300 ex prisioneros o familiares de
presos políticos antifranquistas. La Autoridad de Estado 3,
presidente a la sazón del Congreso de diputados, subrayó en su
intervención que, aunque la entrega de estas personas "no está
olvidada, a veces es menester recordarla", y apuntó -él,
precisamente él- que una de las "paradojas" de la transición fue
que el protagonista principal de la lucha democrática, del
restablecimiento de las libertades ciudadanas, había quedado
olvidado, como si ese olvido hubiera sido una ley natural
similar a la caída de los graves o al movimiento elíptico de
traslación terrestre.
En un determinado
momento, la autoridad 3, que preside una de la dos cámaras
legislativas (remarco: legislativa) apuntó:
No vino la democracia
como una tormenta de verano o porque una persona decidiese que
debía llegar; vino porque muchas personas, sobre todo quienes
perdieron su libertad, ayudaron a que a este país le reventasen
las costuras con un régimen que ya no podía aguantar la demanda
-a veces silenciosa pero siempre firme-, de un sector de la
población que nunca aceptó la dictadura.
Fue entonces cuando el
ciudadano Moya2
aireó una bandera republicana -uno de los símbolos en los que la
izquierda, como no puede ser de otro modo, se reconoció y
reconoce-, con apoyo de los asistentes (Europa Press, en un
nuevo alarde de información interesada, ha señalado que mientras
la autoridad 3 pronunciaba su discurso fue interrumpido
por uno de los asistentes. ¿Interrumpido es el término?).
La tercera autoridad no
aguantó la osadía republicana y ciudadana y reaccionó indignada
con estas palabras:
Con la misma fuerza con
la que estoy defendiendo lo que pienso, en esta casa son
invitados del Congreso de los Diputados y de la legalidad, y la
legalidad es la que marca la Constitución y no otra, y por tanto
no puedo aceptar manifestaciones que no son legales en este
momento.
Pascual Serrano ha
señalado el error3:
exhibir banderas republicanas está amparado por los artículos de
la Constitución que consagran la libertad política y cultural y
la libertad de expresión, según una sentencia de 15 de diciembre
de 2003 de la Sección 9ª de la Sala de lo contencioso
administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que
daba la razón a Izquierda Unida. IU había denunciado en 2002 una
resolución del Ayuntamiento de Torrelodones (Madrid), gobernado
por el PP, que ordenaba retirar la enseña tricolor de un espacio
montado por la coalición durante las fiestas de julio de 2002.
La resolución municipal, se afirmaba en la sentencia, era
"contraria al ordenamiento jurídico, en cuanto vulnera los
derechos fundamentales previstos en los artículos 16.1 y 20.1,a
de la Constitución Española".
La tercera autoridad
–que tuvo la inmodestia de incluirse entre los luchadores por la
democracia: “algunos hemos alcanzado puestos de
responsabilidad”- concluyó su intervención antes de lo previsto.
No asistió posteriormente a la clásica fotografía de la visita
al Congreso ni al encuentro junto a los leones de la Carrera de
San Jerónimo.
No es la primera vez,
desde luego, que la tercera autoridad del Estado alardea de
rancio españolismo. Recuerdo brevemente otra intervención suya
cuando aún no era Autoridad 3. Igor Portu y Martin Sarasola
fueron detenidos al mediodía del domingo día 6 de enero de 2008
en un control de la Guardia Civil en Arrasate. Portu fue
ingresado a las cuatro de la madrugada del día siguiente en el
Hospital Donostia. Según la información facilitada por el propio
hospital, llegó por su propio pie, consciente, e informó al
personal sanitario que le atendió que había sido golpeado con
puños y patadas en la cara, tórax y abdomen. El parte médico
posterior señalaba que Portu presentaba una costilla rota, un
derrame pleural, un importante enfisema subcutáneo, hinchazón
producido por aire en el tejido pulmonar desde la región
cervical hasta la pelvis, una hemorragia interna en el ojo
izquierdo, y múltiples hematomas, erosiones y abrasiones en
rodillas y tobillos. El Juzgado de Donostia abrió una
investigación después de que Portu ingresara en la unidad de
cuidados intensivos del hospital. El juez de guardia, tras
conocer el parte médico, decidió la apertura de diligencias.
Pues, bien, el que
ahora es la Autoridad 3 del Estado fue entrevistado al día
siguiente. Habló de los temas de siempre y en el tono de
siempre. Le pidieron un titular y lo dio complacido: si él fuera
ministro del Interior, si él hubiera tenido que dirigirse al
cuerpo de la Guardia Civil, les hubiera dicho lo siguiente: “no
hay que producir bajas pero si son inevitables que no sean
nuestras”. No han leído mal, no he reproducido mal lo sucedido
ni sus declaraciones.
Volvamos al Congreso y
a la bandera tricolor. La pregunta se impone: ¿puede alguien que
no conoce la legalidad constitucional presidir el congreso de
Diputados? ¿No va decir nada sobre el asunto la Autoridad 2 del
Estado (olvidémonos para siempre de la Autoridad 1) que dice
defender en foros y en reuniones de la intelectualidad
socialista la teoría política del republicanismo?
¿Qué puede hacer la
izquierda no entregada ante este acto de indignidad, ante esta
ofensa política a ciudadanos y ciudadanas que han pagado con
años de cárcel y torturas su esfuerzo democrático-republicano y
comunista? Apunto dos sugerencias:
Aunque no ofende quien
quiere sino quien puede y es lógica y ontológicamente imposible
que la Autoridad 3 pueda ofender a un ciudadano de izquierdas no
desnortado, el presidente de la Cámara baja ha cometido ofensa
política de alcance y error jurídico de envergadura. Sugiero que
la ciudadanía de izquierda inunde la secretaría del Congreso de
Diputados con correos electrónicos o telegramas que pidan, o
exijan más bien, su dimisión.
En segundo lugar, no
estaría de más a partir de ahora que la izquierda no participará
ni reconociera en ningún acto político a la Autoridad 3 y obrara
como si ésta no existiera, como un hombre invisible y sin
huella, y entendiera claramente, por lo demás, el mensaje que le
ha sido lanzado desde las altas instancias del Estado: defender
la II República y combatir por la III República está al margen
de la interpretación oficial de la legislación vigente. El
Estado, salvo rectificación de su error, ha situado a la II
República, a sus símbolos y a los ciudadanos que nos
consideremos republicanos, esto es, a toda la izquierda que
aspira a continuar la tradición de Ibárruri, Largo Caballero y
Negrín, en los márgenes de su ley.
No habrá que parar
hasta conseguir la dimisión, forzada o no, de la Tercera
Autoridad del estado. Hasta enterrarlos en el mar, cantaba Paco
Ibáñez esa misma noche.
PS: El señor Pedro
Zerolo, secretario de Movimientos Sociales del PSOE y miembro
del sector progres sin corbata del partido gubernamental declaró
poco después: “No he visto lo que ha ocurrido, pero hay que
destacar que el gobierno es que el más ha representado los
valores republicanos”.
¿No ha visto lo que ha
ocurrido? ¿Importa no haberlo visto? El gobierno es el que más
ha presentado los valores republicanos ¿El que más? ¿Más que los
propios movimientos republicanos, más que UCR por ejemplo? ¿Más
que otras fuerzas de izquierda? ¿Será entonces que Zerolo ha
querido decir más que otros gobiernos? ¿Más que los gobierno de
la UCD, que los gobierno PP, que los gobiernos González-asesor
Carlos Slim-corrupción-GAL-enriqueceros-reconversión industrial-SIOTANSI?
¿Ese es el mérito del gobierno del señor Zapatero, desayuno con
diamantes Botín?
(Por cierto, no seré
quien niegue la importancia, incluso el coraje, de haber
legalizado el matrimonio entre homosexuales y lesbianas pero
como el PSOE tiende con frecuencia a apuntarse méritos que no
son suyos, habrá que señalar aquí que cuando casi nadie apostaba
por el movimiento y vindicaciones de homosexuales y lesbianas,
aparte de los propios interesados y algunas personas (pocas)
más, y en Barcelona, cuanto menos en Barcelona, se organizaban
reuniones y manifestaciones públicas, la presencia de la
izquierda comunista (insisto: comunista) y del PSUC era
manifiesta y loable. Los militantes del PSC-PSOE que acudían a
estas manifestaciones públicas, no siempre recibidas con agrado
y entusiasmo por la ciudadanía y por sectores demasiado
tradicionales de la izquierda, se aproximaba al cero más
absoluto. También en esto, una vez más, el trabajo cultural
capilar, la creación o intento de creación de hegemonía
cultural, ha estado en otras manos y en el esfuerzo, con
riesgos, de otros ciudadanos y ciudadanas).
Notas:
1 Paul
Preston, El gran manipulador. Ediciones B, Barcelona,
2008, pp. 22-23.
2 O
Antonio “Molla”, siento no poder precisar con exactitud. Por
cierto que el ciudadano republicano preguntó extrañado si acaso
era la primera vez que la bandera republicana había ondeado en
el Congreso de Diputados después de la muerte de Franco. Si
fuera así, comentó, “la guardaré en una urna”.
3 Pascual
Serrano, “La ilegalidad de Bono y la bandera republicana en el
homenaje a los represaliados antifranquistas”
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=68890