La rebelión individual (I)
José López
UCR
11 de Noviembre de 2008
O la materia prima de la verdadera
Revolución. De la importancia capital de la actitud personal de
cada individuo para cambiar el sistema.
1) Todos tenemos margen para elegir
Es evidente que desde que nacemos nuestra personalidad se va
"forjando" de acuerdo con las circunstancias que nos rodean.
Nuestras vivencias y la educación que recibimos nos van marcando
más o menos a lo largo de toda nuestra vida (al principio más).
Pero también es evidente que no todos nacemos con las mismas
"características". Así como dos personas con caracteres
potencialmente similares pueden llegar a ser muy distintas en
base a sus distintas vivencias o a su distinta educación, dos
personas en entornos muy parecidos (incluso con una educación
similar) también pueden llegar a ser muy distintas. Ya desde
niños aparecen ciertas "tendencias" que pueden ser avivadas o
reprimidas por la educación o por las circunstancias. Uno
"nace" pero también "se hace". Es muy difícil (si no
imposible) saber hasta qué punto influye la "predeterminación" y
hasta qué punto influye la "socialización" en el carácter de una
persona. Probablemente incluso dichas influencias no sean fijas
ni constantes, en ciertos casos influyen más las circunstancias
y en otros las "tendencias", incluso para una misma persona
dichas influencias pueden cambiar a lo largo de su vida (está
claro que la infancia por ejemplo es una etapa crítica). En todo
caso, siempre existen ambos factores en la determinación del
carácter de las personas. Incluso es difícil saber hasta qué
punto uno puede ser dueño de sí mismo, de su propia forma de
ser. Influyen muchos factores externos e internos que se
interrelacionan de forma compleja para determinar nuestra forma
de ser. La libertad absoluta no existe nunca, siempre hay
factores internos o externos a nosotros que nos condicionan
(nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestros defectos físicos o
psíquicos, la sociedad, la familia, la clase social, etc.). Pero
tampoco la falta de libertad es absoluta, sino sería imposible
el cambio, la evolución. Nos movemos en unos márgenes de
libertad entre la absoluta falta de la misma (este sería el caso
en el que no tendríamos nada que hacer, en el que no tendríamos
ningún margen de maniobra, porque nuestra forma de ser vendría
determinada al cien por cien por nuestros genes y/o por nuestras
vivencias) y el ideal utópico de libertad absoluta (en el que
podríamos siempre elegir cómo somos porque naceríamos totalmente
libres, sin ningún condicionante, y porque nuestras vivencias no
nos influirían, en el que nuestro margen de maniobra sería
ilimitado). Todos tenemos siempre algo de margen de maniobra,
somos más o menos libres, podemos más o menos elegir nuestra
forma de ser, podemos más o menos elegir nuestra forma de
comportarnos. Ese "más o menos" dependerá de nuestras
"tendencias" y de nuestras vivencias, pero siempre habrá un "más
o menos", siempre habrá cierto margen (que podrá ser, en casos
extremos, muy pequeño, pero nunca cero, o muy grande, pero nunca
cien por cien). La mayoría de las personas "normales" tiene un
margen de maniobra "razonable".
2) En busca de una sociedad más "civilizada"
Una sociedad civilizada, lo que pretende es precisamente no
"explotar" nuestras naturales diferencias sino que más bien
"compensarlas", para convertir nuestra desigualdad natural en
una igualdad social (siendo iguales ante la ley,
proporcionando igualdad de oportunidades para que la vida en
sociedad sea lo más libre posible, etc.). Una sociedad que
justifica desigualdades exageradas (no acordes con nuestras
desigualdades "naturales", somos distintos pero no tanto como
para serlo tanto social o económicamente) en base a la evidencia
de que no todos somos iguales en nuestra forma de ser, en
nuestra esencia, o que no las "combate", no se diferencia mucho
de un sistema natural cuya ley básica es la del más fuerte o la
de la pura supervivencia (e incluso en ocasiones lo empeora).
Como dijo Voltaire, La civilización no suprime la barbarie;
la perfecciona. Lo que diferencia principalmente a una
sociedad "civilizada" frente al mundo natural o una sociedad
"incivilizada" es precisamente el deseo de hacer un mundo más
justo, el deseo de evitar o contrarrestar las injusticias
propias de la vida. En este aspecto las llamadas sociedades
"civilizadas" tienen aún muy poco de "civilizadas". En este
aspecto muchas sociedades llamadas "primitivas" son (o eran) más
"civilizadas" (son, o eran, más igualitarias y más solidarias).
En esencia, aún no estamos demasiado lejos del mundo natural del
que se supone "huimos" (y lo más preocupante es que la tendencia
actual parece indicar que volvemos a "la ley de la jungla", pero
con una "jungla" mucho más compleja que la "natural"). La
sociedad debe avanzar aún mucho para conseguir el objetivo de
ser más civilizada, los avances en los medios (en la
ciencia, en la tecnología) no se han visto acompañados de
avances tan "intensos" en los fines (en lo social, en lo
político). Como ya expliqué en mi anterior artículo El
desarrollo de la democracia, la humanidad tiene el gran reto
de conseguir ser más "civilizada", de garantizar su
supervivencia desarrollando el mejor sistema que hasta la fecha
hemos "inventado" para convivir en sociedad de forma justa y
pacífica: la democracia.
Las revoluciones han conseguido ciertos avances (a veces reales,
a veces demasiado teóricos, a veces temporales, a veces
"peligrosos" porque simplemente eran "aparentes" y producían
posteriormente más conformismo). Pero también han provocado, con
el tiempo y sin quererlo, ciertos retrocesos, han dado
argumentos al sistema para reprimir o desvirtuar las ideas que
permitieron dichas revoluciones. Muchas veces han supuesto un
aparente avance momentáneo para posteriormente convertirse en
obstáculo para un verdadero avance continuo. Muchas veces no han
supuesto un avance en la emancipación de la humanidad, sino más
bien la sustitución de unas alienaciones por otras, la
sustitución de un poder por otro, de una clase dominante por
otra. Muchas revoluciones han supuesto en realidad una
oportunidad para un nuevo sujeto político, para una nueva clase,
para tomar el poder en sustitución de otra (la burguesía en la
revolución francesa, la clase burócrata de un partido único en
ciertas revoluciones "comunistas", etc). Desgraciadamente, las
revoluciones, aun habiendo supuesto ocasionalmente innegables
avances, han supuesto también ciertos obstáculos para el avance
continuo de la sociedad (por la asociación interesada que ha
hecho el sistema entre los medios violentos y los fines,
desvirtuando éstos por aquellos) y la mayoría de las veces (por
no decir casi todas) no han respondido a las expectativas
creadas por el pueblo, por las clases oprimidas. Por esto
(además de por la labor de permanente control social que hace el
sistema), las revoluciones violentas no parecen ser
actualmente la "salida" a los problemas de la sociedad
capitalista (aunque en casos extremos quizás se puedan dar
las condiciones para que se produzcan, pero más por la
desesperación que por la fe en que realmente puedan resolver los
problemas de fondo). Algunos de los mayores avances sociales en
el mundo los estamos viendo en países que consiguen hacer
revoluciones "tranquilas" y pacíficas desde sistemas
"democráticos" (aunque dichas democracias sean muy limitadas),
desde dentro del propio sistema (cuando éste no puede impedir, a
pesar de todo, el acceso al poder político de fuerzas
"descontroladas"). Parece que el camino a seguir para poder
avanzar socialmente es profundizando en democracia, no tanto
rompiendo con los sistemas "democráticos" actuales sino más bien
haciéndolos desarrollar hacia auténticas democracias (ver
mis anteriores artículos El desarrollo de la democracia y
Los desafíos de la izquierda en el siglo XXI). Pero no
nos engañemos, el poder no va a permitir perder el control
fácilmente, toma las medidas necesarias para que cuando lleguen
al poder político dichas fuerzas "descontroladas", éstas duren
poco en él, o su margen de acción sea muy limitado al tener que
"concentrarse" más en "defenderse" que en intentar gobernar y
cambiar las cosas, por el permanente acoso al que se ven
sometidas, y si las medidas anteriores no dan los resultados
deseados, entonces se aplican medidas más "contundentes" para
expulsar del poder a dichas fuerzas. El problema es que el
sistema tiene cada vez más difícil que esto pase desapercibido
ante la opinión pública, cada vez le cuesta más "mantener su
disfraz", pero siempre lo intenta (y la mayor parte de las veces
lo consigue tarde o pronto).
3) El control social del sistema
En la actualidad, no parecen darse las condiciones para que el
desarrollo democrático se desbloquee (salvo honrosas
excepciones). Más bien, al contrario, las "democracias" parecen
estar "estancadas" y parecen "desnaturalizarse" cada vez más.
Las "democracias" actuales están controladas por ciertos poderes
fácticos económicos y políticos que desvirtúan sus principios,
que alejan o minimizan la idea de que el poder pertenece al
pueblo (ver mi anterior artículo Los defectos de nuestra
"democracia"). De hecho, la historia de la humanidad (desde
el abandono de la vida "primitiva" por la vida en la sociedad
"civilizada") siempre ha sido una lucha continua entre el
progreso social, entre mayor democratización y las fuerzas
reaccionarias del poder para mantener el control de la sociedad
en su propio beneficio. El sistema siempre ha tenido sus
mecanismos de control para perpetuar dicho poder, para evitar
perder sus privilegios, para evitar que el bienestar de la
mayoría supere al bienestar de la minoría dominante. El
control social siempre ha existido, mediante el control del
modo de pensar general, mediante el "acaparamiento" del saber y
del conocimiento, mediante la alienación del pueblo en todas sus
formas, mediante la imposición de una hegemonía cultural que
impida "despertar" al pueblo, etc. Dicho control se ha adaptado
a los tiempos, han cambiado las formas de controlar,
haciéndose más sofisticadas, más sutiles, más disimuladas y por
tanto más peligrosas por ser más difíciles de detectar y
combatir. Una de las características fundamentales para
que el control social sea eficaz, es que no se note, que parezca
que no existe. Como dijo Napoleón, con las bayonetas se
puede lograr todo menos sentarse sobre ellas, la mejor política
es hacer creer a los hombres que son libres. Los medios
de comunicación con su sistemática práctica de las conocidas
técnicas de desinformación, junto con un sistema educativo
que lejos de enseñar a pensar bien (pensamiento libre y crítico)
lo que hace es "rellenar" la cabeza de muchos datos (muchos de
ellos intrascendentes), es reprimir la curiosidad (o no
fomentarla suficientemente), es reprimir la duda metódica (como
herramienta imprescindible para la búsqueda de la "verdad"), es
no enseñar a razonar (ya ni siquiera a escribir o leer
correctamente), son las principales herramientas de control
social de la sociedad moderna. El objetivo es muy claro: por
un lado evitar que el pueblo piense por sí mismo o por lo menos
evitar que piense bien y por otro lado, evitar que esté bien
informado. Así se evita replantear el sistema, se evita
cambiarlo. Por supuesto este control social existe en todos
los niveles de la sociedad en forma de una hegemonía cultural,
en forma de una manera de pensar general que beneficia al
sistema (es decir a la clase dominante). En este aspecto, el
papel de la familia como transmisora de valores morales y
culturales y como mecanismo de control de esta sociedad frente a
los individuos que no se ajustan a las exigencias productivas
del sistema, es fundamental. Y además este control social se
acompaña de otras "medidas" como dividir a la clase trabajadora,
aislar a los individuos para que no se organicen colectivamente
(al mismo tiempo que "agrupándolos" en cuestiones
intrascendentes), alienar a la población general "drogándola"
con un consumismo ilimitado, no dándole tiempo a hacer otra cosa
más que casi sobrevivir, entreteniéndola con actividades
intrascendentes y muchas veces innecesarias, etc. Pero la
base del control social es el control del pensamiento colectivo,
sin éste las otras "medidas" no serían suficientes. El control
del pensamiento se basa simplemente en saber cómo funciona
nuestra mente para controlarla, así como la física, el
conocimiento de la energía nuclear ha servido para construir
armas de destrucción masiva, la psicología, la
sociología han permitido desarrollar el marketing y
la propaganda para conseguir vender productos o ideas,
respectivamente. Desgraciadamente el ser humano encuentra
rápidamente aplicaciones perversas a los descubrimientos
científicos. Incluso los propios avances en el conocimiento, en
la ciencia, han sido controlados (más o menos, bien o mal) por
las clases privilegiadas para que no pongan en peligro su status
quo, condicionando globalmente la evolución del conocimiento
humano (por ejemplo obviando o reprimiendo ciertos métodos de
conocimiento más eficaces pero que podían poner en evidencia la
lucha de clases, como la dialéctica, por ejemplo supeditando la
investigación científica a las aplicaciones militares, etc.). El
control del pensamiento existe desde antiguo, la filosofía
ha servido también para evitar la "creación" de ideas
emancipadoras, para distraer la atención, para crear "distancia"
entre las ideas y los asuntos "mundanos" (creando un mundo de
ideas puramente teóricas y alejadas de la práctica, de la
realidad, llegando incluso a veces a negarla, a construir un
mundo "virtual" de ideas más "real" que la propia realidad).
Ciertas corrientes "filosóficas" han ejercido una función
"disuasoria" (cuando se han desvirtuado o bien cuando se han
adoptado de forma excesivamente radical). El estoicismo ha
fomentado la pasividad, la negación de la dialéctica ha
dificultado conocer la "verdad", el relativismo "radical" ha
negado la existencia de ciertas verdades "absolutas" y por tanto
la posibilidad de descubrirlas (negando nuestra capacidad de
obtener cierta objetividad sobre lo que nos rodea, negando la
posibilidad de cambiar el mundo), el determinismo "radical" ha
negado nuestro margen de libertad (libre albedrío) afirmando que
la libertad nunca existe y por tanto es inútil intentar
buscarla, por tanto no somos responsables de nuestros actos,
etc. En la filosofía también ha tenido lugar (y sigue teniendo
lugar) una guerra sin cuartel entre el sistema, entre ciertos
"filósofos" que queriendo o sin querer "sirven" al poder
establecido, y aquellos "filósofos" que sin negar las
evidencias, sin renunciar a la búsqueda de ciertas "verdades",
intentan aportar cierto optimismo, cierta "luz" para que las
ideas sirvan también al hombre para mejorar su existencia
(además de para comprenderla). La historia escrita
"oficial" ha servido también para resaltar aquellos episodios
que interesan y para silenciar o distorsionar aquellos que no
interesan (especialmente aquellos hechos relacionados con los
intentos de cambiar el sistema, como las revoluciones). La
enseñanza "oficial" de la historia se centra más en la relación
de fechas, de hechos, de reyes (en la mera enumeración de datos,
la mayoría intrascendentes) que en el análisis de las causas de
los acontecimientos, de sus consecuencias, de cómo eran las
sociedades de las distintas épocas. Si podemos observar que los
hechos que ocurren hoy (y que de alguna manera podemos más o
menos verificar) ya se distorsionan, si ya hay diferencias (a
veces radicales) en la interpretación o en el relato de los
mismos (contrastes que se pueden observar sobre todo entre la
prensa "oficial" y la alternativa), ¿Qué no se habrá
distorsionado de hechos que ocurrieron hace años o siglos? En la
cultura "oficial" se "reprimen" aquellos movimientos
"peligrosos" y se fomentan aquellos más "inofensivos", con
alguna excepción por supuesto para crear la falsa sensación de
plena libertad, esto ocurre especialmente en aquellas artes más
"populares". ¡Cuántas películas de los mismos acontecimientos
históricos (y con el mismo "enfoque") y cuántos acontecimientos
históricos sin películas (revoluciones, independencias,
descolonizaciones, movimientos populares, guerras civiles,
etc.)! Películas "históricas" casi siempre bajo una perspectiva
"infantil", simplista, siempre batallas y conspiraciones
"personales", como si los acontecimientos no tuvieran un
trasfondo social, como si el pueblo nunca hubiera protagonizado
ningún acontecimiento, como si nunca hubiera habido revueltas,
como si nunca hubiera habido conflictos entre el pueblo llano y
el poder. Muchos de los acontecimientos más interesantes de la
historia han sido simplemente obviados por el cine (por el arte
más popular de nuestros tiempos), salvo algunas honrosas
excepciones. Por otro lado, es evidente que la religión
ha sido (y sigue siendo aún, aunque ya menos) una de las
herramientas más poderosas de control social de todos los
tiempos. La verdadera guerra de la humanidad (guerra que
lleva produciéndose casi desde su existencia) por su
emancipación, por su paso de una sociedad "natural" de la "ley
de la jungla" a una sociedad "civilizada", por una sociedad más
justa, es una guerra ante todo (aunque no exclusivamente)
ideológica. Es una guerra de ideas, de pensamientos, de
información.
a) Técnicas de desinformación
Particularmente importantes en el control social actual son las
técnicas de desinformación usadas en los medios de comunicación
de masas, por lo que se recomienda ver una descripción
exhaustiva de las mismas en la Wikipedia. Según se define en
ésta, desinformación es el acto de silenciar o
manipular la verdad.
Las técnicas de propaganda y desinformación son muchas y
bien conocidas (se basan en la psicología y la
sociología) por los profesionales de la prensa, de la
política, del marketing, por todas aquellas personas que
trabajan para "vender" ideas o productos a grandes conjuntos de
personas. Incluso a veces, consciente o inconscientemente,
cualquiera de nosotros recurre a dichas técnicas cuando necesita
convencer a alguien de algo (sobre todo cuando no dispone de
argumentos claros y convincentes). En la prensa "oficial" se nos
vende una idea de la realidad que parece creíble gracias a un
hábil manejo del lenguaje, de las palabras, de las imágenes, de
los sonidos. La prensa "oficial" deforma la realidad,
ocultándola, presentándola de cierta manera, mezclando
sutilmente la información con la opinión, desviando la atención
hacia cuestiones secundarias, evitando el análisis a fondo y
sobre todo mostrando una única visión del mundo (la del poder
que controla la prensa) impidiendo que dicha visión pueda ser
contrastada con otras visiones críticas (que perjudican al
poder). Sin embargo, nada es infalible, y es posible
"combatir" la desinformación, primero conociéndola y
"desenmascarándola" y segundo contrastando la
"información" recibida con la razón, con el sentido común,
con la realidad de nuestro entorno, con nuestra experiencia, con
la información de otros medios (especialmente de la prensa
alternativa accesible en Internet). Es fundamental contrastar
versiones o visiones opuestas, sin considerar si son
mayoritarias o minoritarias. La verdad no está necesariamente
del lado de las versiones mayoritarias (por ejemplo durante
milenios la idea mayoritaria era que la Tierra era el centro del
Universo y esa idea era totalmente errónea). Las contradicciones
permiten poner en evidencia las mentiras y las ideas falsas o
equivocadas. Es imperativo buscar activamente versiones o
visiones distintas de las oficiales. La mejor forma de
contrarrestar la desinformación es manteniéndose alerta,
desconfiando, pensando, razonando y observando, nunca recibiendo
ninguna información de forma pasiva . En definitiva aplicar
el método científico en nuestra vida cotidiana (el
contraste de la teoría con la práctica, con la realidad) es una
de las armas más poderosas para no sucumbir a la manipulación de
la verdad. El pensamiento crítico es el "pasaporte" al
pensamiento libre. Es importante estar lo mejor formado e
informado posible (es decir son importantes las aptitudes), pero
sobre todo es imprescindible mantener una ACTITUD activa de
rebeldía para limitar los efectos de la desinformación
(aunque nunca se pueden impedir completamente).
b) Límites del control social
A pesar de los grandes esfuerzos que ha hecho siempre el poder
por derrotar a las ideas "peligrosas", éstas han permanecido,
pueden haberse producido periodos "oscuros" en los que parecían
definitivamente "exterminadas", y sin embargo, al cabo del
tiempo volvían a surgir. Han cambiado las "formas" de dichas
ideas, pero en esencia se mantiene una idea clara de
emancipación, de libertad, de progreso social, de justicia, de
bienestar de la mayoría, de democracia. El poder lo único
que ha podido hacer es posponer los anhelos de libertad e
igualdad del pueblo, ha tenido que ceder un poco, ha tenido que
readaptarse para sobrevivir, en ocasiones ha tomado la
iniciativa para intentar "afianzarse definitivamente" (como
ocurre en la actualidad). Pero el poder no ha podido, a pesar de
todos los esfuerzos, de todos los medios empleados, de todo el
dinero invertido, anular el espíritu humano, que a pesar de sus
defectos, también tiene sus virtudes. El poder no ha podido
anular ni controlar al cien por cien el pensamiento humano.
Y esto es así, entre otras cosas, por la naturaleza
dialéctica de éste. Es una cualidad del pensamiento
humano cuestionarse tarde o pronto lo tenido por verdadero.
Como se suele decir, las mentiras tarde o pronto (muchas veces
tarde) son descubiertas. Afortunadamente, nuestra forma de
ser no viene determinada al cien por cien por nuestras vivencias
ni por nuestras características intrínsecas, siempre hay cierto
margen de maniobra. Por esto, el sistema no ha podido, ni
probablemente podrá nunca, controlar totalmente el pensamiento
humano, el carácter de las personas. Lo ha podido controlar en
un grado bastante importante (demasiado importante), pero no
total. Siempre hay un pequeño núcleo de "resistencia" que puede
representar un "peligro". El problema surge cuando el
"resurgimiento" de las ideas ocurre demasiado tarde. En la
actualidad, estamos en un momento crítico de nuestra historia en
el que se hace urgente dicho "despertar" (momento en el que
somos como "monos con ametralladoras", tenemos una tecnología
demasiado desarrollada para lo poco avanzados que estamos social
y políticamente, podemos destruir nuestro planeta varias veces y
aún no hemos aprendido a convivir en paz). Afortunadamente, en
este mismo periodo histórico tenemos un nivel de consciencia más
"global" (a pesar de los esfuerzos del sistema porque dicha
globalización sea estrictamente económica) provocado por un
desarrollo tecnológico que incluso ha "desbordado" las
previsiones del poder en cuanto a sus consecuencias sociales.
Internet está proporcionando por primera vez en la historia de
la humanidad la posibilidad de "democratizar" el acceso a la
información, al conocimiento, al saber. Y esto es muy
peligroso para el sistema, es justo lo que ha estado intentando
evitar durante toda la historia. Con los medios actuales de
comunicación (Internet fundamentalmente), se pueden propagar
ideas, se pueden contrastar informaciones, se pueden convocar
manifestaciones masivas populares (sin que intermedien los
poderes o las organizaciones clásicas de participación
ciudadana, es decir casi sin "intermediarios"), se pueden
facilitar las labores de organización de los movimientos
populares, etc. El sistema lo sabe y ya está empezando a tomar
"medidas" para controlar Internet (ya empieza a hablarse de la
"guerra cibernética", se empiezan a censurar ciertos sitios web,
se empieza a demonizar y desprestigiar la red de redes, se
intenta banalizar su uso, desde luego nunca se habla de las
posibilidades de aumentar la democracia con ella por ejemplo, se
intenta controlar los principales puntos de acceso a la web como
Google o la Wikipedia, se intenta atacar a la prensa alternativa
o libre, etc.).
Existen varias causas por las que el sistema no ha conseguido
"doblegar" definitivamente el pensamiento humano, por las
que no ha sido posible anular por completo el espíritu de lucha,
las ansias por la libertad, por la justicia. Entre ellas podemos
citar:
· Las características propias del ser humano
(pensamiento dialéctico, naturaleza social, rebeldía innata
de ciertas personas, sentimientos como la solidaridad, los
recuerdos de familiares que sufrieron opresión, etc).
· Las evidencias de los hechos, de la realidad (por
mucho que nos quieran "comer el coco" los hechos son
evidentes: seguimos viviendo en una sociedad injusta donde
mucha gente no puede ni siquiera sobrevivir en condiciones
dignas mientras unas pocas personas tienen tanto dinero que
no saben qué hacer con él).
· La imposibilidad de tenerlo todo controlado (si ya
es compleja la mente humana, no digamos ya la sociedad
compuesta por muchas mentes humanas que se interrelacionan
de forma compleja).
· La aceleración de los avances tecnológicos y
científicos (que imposibilitan tener previstas las
consecuencias sociales de dichos avances y pillan
"desprevenido" al poder).
· La memoria histórica de la sociedad (aunque ésta se
puede distorsionar, aunque se puede "reescribir" la
historia, siempre queda alguna información "descontrolada"
que puede "contagiar" a la "oficial", aunque sea con el
tradicional "boca a boca").
· Los conflictos entre poderes (el poder nunca está
totalmente "unido", las diferencias entre distintos poderes
o entre distintas facciones y su enfrentamiento siempre han
permitido su mutuo "desenmascaramiento", el conflicto entre
ellos permite que salgan a la luz sus respectivos "trapos
sucios", el contrapeso de un poder por otro poder limita sus
respectivas influencias, en este aspecto cualquier época
donde no existe ningún contrapoder, donde no existe más que
una superpotencia mundial, donde no existe más que una
ideología dominante, es especialmente peligrosa).
· La resistencia (más o menos organizada) que siempre
ha existido (y sigue existiendo) a someterse al poder
dominante, al opresor. Éste es quizás uno de los factores
más importantes por los que el sistema no ha podido nunca
imponerse al cien por cien. La resistencia de unas pocas
personas con nombres y apellidos (que incluso a veces han
pagado su resistencia con la muerte). Personas que han
resistido por su inquebrantable rebeldía, por su
extraordinario coraje, por su honestidad para con los demás
y para consigo mismos, para con sus conciencias. Personas
que han supuesto ejemplos a seguir tanto en su época como en
épocas posteriores (no hay nada más peligroso para el
sistema que un héroe asesinado, que un mártir, que un mito).
4) El sistema
nos afecta a todos y lo hacemos entre todos
No nos sirve de nada (aunque en ciertos momentos pueda
parecernos lo contrario) "mirar para otro lado", esperando que
"no nos toque a nosotros" (porque tarde o pronto "nos toca" de
una u otra manera), no nos sirve de nada "mirarnos el ombligo"
para no ver a nuestro alrededor, porque tarde o pronto nos
"salpica". No podemos impedir vivir en el sistema y por tanto no
podemos impedir que nos afecte su (mal) funcionamiento
(justicia, vivienda, trabajo, seguridad, etc.). Es
fundamental no perder de vista que los primeros perjudicados de
un sistema injusto y alienante somos nosotros mismos, somos
sobre todo el pueblo, la "mayoría silenciosa". Nos afecta a
todos (o a casi todos), nos concierne a todos.
En la magnífica película Vencedores o Vencidos que trata
sobre los juicios de Nüremberg, el juez nazi interpretado por
Burt Lancaster le dice al juez norteamericano (interpretado por
Spencer Tracy) que le acaba de condenar por crímenes contra la
humanidad, que él no pensaba que el nazismo iba a llegar a los
extremos que llegó, a lo que le responde Tracy que el juez
alemán ya posibilitó que el nazismo llegara a esos extremos en
el momento en que condenó a sabiendas de que las personas
condenadas eran inocentes. Esta frase resume perfectamente la
idea de la "complicidad popular" en el funcionamiento del
sistema. En el momento en que "no queremos ver", en el momento
en que empezamos a "colaborar", en el momento en que empezamos a
renunciar a nuestros principios más básicos, en el momento en
que nos "vendemos", empezamos a ser "cómplices" de lo que pueda
pasar. No es de extrañar que el nazismo haya ocurrido, es más,
no sería de extrañar (si nada lo remedia, si no hay un cambio
radical en la actitud general de la gente) que pueda volver a
ocurrir.
Las palabras del pastor
protestante alemán Martin Niemöller ilustran muy bien la
"complicidad" de cada individuo con el sistema al que
pertenece:
Cuando los
nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé
silencio,
porque yo no
era comunista
,
Cuando
encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé
silencio,
porque yo no
era socialdemócrata,
Cuando vinieron
a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no
era sindicalista,
Cuando vinieron
a buscar a los judíos,
no protesté,
porque yo no
era judío,
Cuando vinieron
a buscarme,
no había nadie
más que pudiera protestar.
Está claro que el
sistema fomenta, entre otras cosas, la pasividad, el
conformismo, etc. También está claro que hay cierta gente que
tiene mucho poder y por tanto tiene mayor responsabilidad en la
situación actual. Pero es simplista decir, como dicen algunos,
que la manera de ser general del pueblo es SÓLO consecuencia de
eso, indudablemente el pueblo contribuye con su ACTITUD a que el
sistema le someta fácilmente. No creo en una visión del
sistema donde la gente no tiene NINGÚN margen de elección ante
la recepción de ideas o "mensajes" de un "Gran Hermano" que lo
controla TODO y es el ÚNICO responsable de todo. Siempre
hay cierto margen de maniobra. De hecho, muchas veces a
pesar de los grandes esfuerzos que hace el sistema por
concienciar a la gente (en algunos casos con buenas
intenciones), no lo consigue. Por ejemplo, las insistentes
campañas para evitar los accidentes de tráfico, no han
conseguido erradicar las malas costumbres de muchos (de
demasiados) conductores (aunque se ha conseguido disminuir la
siniestralidad). El conductor que a pesar de todas las campañas,
a pesar de todas las noticias de accidentes que ve en la tele, a
pesar de las multas que pueda recibir, a pesar de que es
evidente que no le conviene, a pesar de toda la "presión" que
recibe del sistema, decide por su cuenta seguir haciendo el
"cafre", está usando su margen de maniobra (aunque,
desgraciadamente, en lo que no debe). ¡Cuánta "rebeldía" se ve
en la carretera y qué poca se ve en el trabajo! Cuántas veces se
justifica a la gente, se la "defiende" diciendo que no puede ver
televisión de calidad porque no la hay, no porque no la demande
(y al mismo tiempo se obvia que los canales que emiten
programación de mayor calidad cultural son los menos vistos).
¿Es que no tenemos margen de maniobra para cambiar de canal? ¿Es
que no podemos dejar de ver la tele-basura? Cuando uno ve cómo
funciona su comunidad de vecinos, en la que la mayoría de éstos
"pasa de todo", en la que los pocos que intervienen muchas veces
lo hacen de forma cobarde contra los "débiles" (contra los que
están ausentes), en asuntos intrascendentes (al mismo tiempo que
obvian los importantes) y de forma negativa creando mal ambiente
de vecindad, en la que los pocos que intentan hacer algo
positivo son siempre los mismos y muchas veces son encima los
"malos de la película", puede identificar los males generales de
este mundo. La actitud de la gente es tan generalizada que
puede observarse en cualquier grupo humano,
independientemente de su tamaño. Los problemas de una comunidad
de vecinos son un reflejo de los problemas del mundo pero a
mucho menor escala. El problema del mundo es que hay unos pocos
que intentan hacer algo bueno y positivo (aunque son cada vez
menos porque acaban "tirando la toalla", acaban "rindiéndose",
no pueden "nadar contracorriente" mucho tiempo porque cansa
mucho), unos pocos que hacen cosas malas (siempre es más fácil
generar "caos" que "orden") y sobre todo una mayoría que no hace
absolutamente nada, que consiente que "la minoría mala campe a
sus anchas". Es una simplificación desde luego, pero que no anda
muy lejos de la razón de fondo de porqué el mundo va como va.
Como decía Einstein, La vida es muy peligrosa. No por las
personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo
que pasa. La prueba más palpable de que tenemos cierto
margen de maniobra es que gente como yo, un simple ciudadano de
a pie con un nivel de estudios mayor que la media pero ni mucho
menos "especial" ni "extraordinario" esté aquí preocupándose de
cuestiones que a la mayor parte de la gente (de su entorno o no)
ni le preocupa. El mundo está lleno de gente que tiene
elevadísimos niveles de estudio pero que no hace nada para
mejorarlo, más bien al contrario. Una de las claves de
porqué yo estoy aquí ahora mismo es mi ACTITUD, no tanto
mi inteligencia ni mi nivel cultural, ni la cantidad ni la
calidad de información de la que dispongo acerca del sistema
(por otro lado todos ellos bastante "normales"), es decir no
tanto mis aptitudes (con "p"). Los problemas que me da el
sistema no vienen sólo de mi interacción con los organismos
públicos, sino que también me los encuentro día a día en mi vida
cotidiana, en mi interacción con gente corriente (cuando
hago una obra en mi casa, cuando acudo a una reunión de mi
comunidad, cuando estoy en mi trabajo y "choco" con mis
compañeros, que a veces dan incluso más problemas que mis
jefes,..). Yo veo una actitud GENERAL en todos sitios,
los políticos, los poderosos no son más que un reflejo de la
sociedad (o viceversa). Hacen lo mismo que la gente corriente
pero a mayor escala. Podríamos estar elucubrando eternamente
sobre si "es antes la gallina o el huevo", sobre si la gente es
como es porque el sistema es como es o al revés. Pero lo
importante es darse cuenta de que el sistema no es un ente
"abstracto" sino que lo hacemos entre todos, que hay un conjunto
de interrelaciones en ambos sentidos entre el sistema y cada
individuo. El sistema lo hacemos entre todos y todos
somos RESPONSABLES (en mayor o menor medida indudablemente) de
su funcionamiento, no podemos "escaquearnos" de nuestra parte de
responsabilidad redirigiéndola hacia "el Gran Hermano".
Hasta que no admitamos esto no podremos realmente cambiar las
cosas porque siempre esperaremos a que alguien lo haga por
nosotros, a que el sistema cambie por sí solo o a que surja "por
arte magia" un nuevo sistema mucho mejor de las "cenizas" del
anterior. Si el sistema no cambia, nosotros no cambiamos,
pero el sistema no puede cambiar si nosotros no cambiamos.
Y no nos sirve de nada derrocar el sistema actual para
implantar un nuevo sistema que inevitablemente volverá a
reproducir los defectos del sistema anterior si no lo evitamos,
si no cambiamos. Un "nuevo" sistema que se limita a cambiar
el "aspecto de sus vicios", que se limita, muchas veces, a
sustituir unos poderes deleznables por otros no menos
deleznables (y a la historia podemos remitirnos). Debemos
esforzarnos por derrocar el sistema actual pero también debemos
esforzarnos por construir uno nuevo que evite los problemas del
anterior. Es peligrosa la idea de eludir nuestra parte de
responsabilidad porque precisamente le hacemos el juego al
sistema, en el fondo asumimos su "discurso" de que el pueblo no
tiene el poder ni nunca podrá tenerlo porque cada persona es un
"ente", un "zombi" sin ninguna opción de elección, sin ninguna
posibilidad de tener una conciencia propia.
Continuará…
En la segunda parte veremos cómo el sistema podemos y debemos
cambiarlo entre todos.
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