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El
irrespeto de José Bono a la bandera de la República
Alberto García Watson
La República
9 de agosto de
2008.
El pasado 14
de junio, el presidente del congreso, José Bono, en un arrebato de
cinismo, reprendió a un represaliado del franquismo por exhibir una
bandera republicana durante el acto de homenaje en la Sala de
Columnas del Congreso, que la Cámara Baja dispensó a unos 300
invitados, entre ex presos, represaliados franquistas y familiares,
acto éste organizado por la Asociación de Ex Presos y Represaliados
Políticos Antifranquistas (AERP).
La reacción de
Bono fue ciertamente desmesurada recordando a los asistentes que se
encontraban allí como “invitados del Congreso y de la legalidad, que
es la que marca la Constitución; por tanto no puedo aceptar
manifestaciones que no son legales en este momento”. Curiosamente el
sr Bono, aparte de presidente del congreso es también abogado, y es
específicamente por esto que somos muchos los que no entendemos como
pudo suceder dicho “lapus”, por que la bandera Republicana es
inapelablemente Legal.
Exhibir
banderas republicanas está amparado por los artículos de la
Constitución que consagran la libertad ideológica y la libertad de
expresión, según una sentencia de la Sección Novena de la Sala de Lo
Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de
Madrid. La sentencia, fechada el 15 de diciembre de 2003 y
notificada el 14 de enero de 2004 a las partes, da la razón a
Izquierda Unida, que denunció una resolución del Ayuntamiento de
Torrelodones (Madrid), gobernado por el PP (¿quién si no?), que
ordenó retirar la enseña tricolor de un chiringuito montado por la
coalición de izquierdas durante las fiestas patronales de julio de
2002.
El Tribunal
estima que la citada resolución municipal “es contraria al
ordenamiento jurídico, en cuanto vulnera los derechos fundamentales
previstos en los artículos 16.1 y 20.1,a de la Constitución
Española”.
Por el
contrario, la simbología fascista, tanto en banderas u otras formas,
si que es ilegal. Y lo es por que no les protegen los artículos y
leyes referentes a la libertad ideológica o de expresión, sino todo
lo contrario. Según un formalismo tan puro como absurdo, igual que
es legal la ideología, expresión y militancia republicana debería
serlo también la fascista. Pero esto no es así por una razón
material, es decir de contenidos: los fines republicanos y sus
medios no tienen nada que ver con los fascistas. Mientras que el
republicanismo aspira a la democracia, la libertad y la paz, el
fascismo es la negación absoluta de estos conceptos.
Por otra
parte, la petición que el diputado de ICV, Joan Herrera le hiciera a
José Bono para la retirada de los tres retratos de presidentes
franquistas que comparten espacio con los democráticos y que
incluyen a Esteban Bilbao, Antonio Iturmendi y Alejandro Rodríguez
Varcárcel, y que por otra parte incluyeran los retratos de
personajes republicanos de contrastado talante democrático, Manuel
Azaña, Niceto Acalá Zamora y Lluis Companys, han recibido la
negativa del presidente del congreso, pues considera éste que “la
galería de retratos del congreso forma parte de la historia de
España y no precisa de ninguna modificación”.
José Bono, que
es hijo de alcalde falangista, se enorgullece de tener entre sus más
íntimas amistades a Monseñor Cañizares, es alto dirigente de un
partido el PSOE, que ganó las elecciones de 1982 prometiendo “OTAN
No, bases fuera”, para posteriormente engañar al electorado, dando
cabida en sucesivos gobiernos a la práctica de la cultura del
“pelotazo”, la guerra sucia de los GAL y la corrupción masiva.
Debiera tener
más cuidado el sr Bono al realizar sus absurdas al tiempo que
solemnes apelaciones a la “legalidad”, delante de hombres y mujeres
que sufrieron en sus carnes el martirio de la tortura, cárcel,
exilio cuando no muerte, defendiendo la legalidad republicana
atropellada por una sublevación militar, urdida por unos traidores a
España, cuyo único propósito fue la restauración de los borbones, …y
lo consiguieron.
Salud y
República
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