Hacia la
refundación republicana de la izquierda
Ciudadano Observardor
UCR 3 de Octubre de 2008
Treinta años después de la
aprobación de la actual Constitución, la
izquierda española debe jugar su papel como
lo ha hecho en diferentes etapas de su
historia. La Transición borbónica ya es
inservible. Lo que no significa que todavía no
se le intente “estirar” para –en ciega huida
hacia delante- exprimirle hasta sus últimas
posibilidades, con el fin de mantener el
status quo tan favorable a los que buscan
su beneficio al amparo del régimen hábilmente
diseñado por el dictador y sus sucesores. Pero
la sociedad española y el mundo han cambiado.
Con el hundimiento de la URSS, el comunismo perdió su estrella
polar. Asentado en el neo-conservadurismo
liberal, el Partido Socialista apenas conserva
sus originales enseñas de identidad. IU,
fragmentada y enfrentada interiormente,
desarbolada en los últimos comicios, ya es un
fantasma, una ilusión a la que la sociedad ha
dado la espalda. Ante este panorama, se hace
imprescindible una refundación de toda la
izquierda, con todas sus sensibilidades y sus
variantes: social, demócrata, republicana,
comunista, radical, ecologista, etc.
La creación de un gran partido de toda la
izquierda debe ser el objetivo. Sólo una nueva
estructura podrá atraer a la multitud de
simpatizantes sin referencia, y ofrecer
respuesta a las inquietudes de las nuevas
generaciones. Una Federación o una
Confederación podrían constituir una etapa
intermedia, pero en realidad el tiempo
apremia: sólo con la creación de un gran
partido de toda la izquierda sobre una base de
principios puede dar lugar al electroshock
necesario. Este nuevo partido deberá reunir
ampliamente y sin sectarismos todas las
sensibilidades. A partir del diálogo crítico,
que no utópico, debe alcanzarse una dinámica
fecunda. Nada sería más contraproducente que
querer construir un partido revolucionario que
jugaría un papel meramente contestatario al
lado del partido social-liberal. Supondría una
autopista para la derecha conservadora.
En primer lugar, será necesario abrir el
debate sobre la naturaleza de la globalización
y del capitalismo financiero hoy imperante.
Este análisis del capitalismo financiero
actual y de lo que se llama “globalización”,
dará lugar a un debate fructífero.
Cada partido actual de la izquierda, cada
sensibilidad, aportará lo mejor al futuro
partido. La confrontación leal de ideas en el
seno de un gran partido de toda la izquierda
es lo que permitirá alcanzar el éxito a esta
empresa. Es lo que le falta a la izquierda
desde hace demasiado tiempo. Lealtad a las
ideas y a las personas.
Así pues, lo que se propone es poner las
bases para la creación de un gran partido de
toda la izquierda, en el marco de una
discusión abierta al conjunto de mujeres y de
hombres de izquierda y de progreso. Esta
refundación es urgente, sino la izquierda se
arriesga a anquilosarse en divisiones
estériles y con el riesgo de una nueva
debacle. Para ello, debe ponerse en marcha una
campaña de sensibilización invitando a los
republicanos sinceros a reunirse en una amplia
Convención popular y ciudadana.
Para movilizar al conjunto de sus fuerzas
y atraer el interés de los indecisos, este
Ciudadano Observador hace una llamada
para que la izquierda se reúna y se ponga de
acuerdo, no sobre la simple perspectiva de
alternativa desprovista de contenido político,
sino sobre una proyecto republicano realmente
alternativo: es posible, necesario y urgente.
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