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No consiento que se hable mal de Franco en mi

 presencia. Juan  Carlos «El Rey»   

 

 


 

Hacia  la refundación republicana de la izquierda

Ciudadano Observardor

UCR 3 de Octubre de 2008

 

     Treinta años después de la aprobación de la actual Constitución, la izquierda española  debe jugar su papel como lo ha hecho en diferentes etapas de su historia. La Transición borbónica ya es inservible. Lo que no significa que todavía no se le intente “estirar”  para –en ciega huida hacia delante-  exprimirle hasta sus últimas posibilidades, con el fin de mantener el status quo tan favorable a los que buscan su beneficio al amparo del régimen hábilmente diseñado por el dictador y sus sucesores. Pero la sociedad española y el mundo han cambiado. Con el hundimiento de la URSS, el comunismo perdió su estrella polar. Asentado en el neo-conservadurismo liberal, el Partido Socialista apenas conserva sus originales enseñas de identidad. IU, fragmentada y enfrentada interiormente, desarbolada en los últimos comicios, ya es un fantasma, una ilusión a la que la sociedad ha dado la espalda. Ante este panorama, se hace imprescindible una refundación de toda la izquierda, con todas sus sensibilidades y sus variantes: social, demócrata, republicana, comunista, radical, ecologista, etc.

 

     La creación de un gran partido de toda la izquierda debe ser el objetivo. Sólo una nueva estructura podrá atraer a la multitud de simpatizantes sin referencia, y ofrecer respuesta a las inquietudes de las nuevas generaciones. Una Federación o una Confederación podrían constituir una etapa intermedia, pero en realidad el tiempo apremia: sólo con la creación de un gran partido de toda la izquierda sobre una base de principios puede dar lugar al electroshock necesario. Este nuevo partido deberá reunir ampliamente y sin sectarismos todas las sensibilidades. A partir del diálogo crítico, que no utópico, debe alcanzarse una dinámica fecunda. Nada sería más contraproducente que querer construir un partido revolucionario que jugaría un papel meramente contestatario al lado del partido social-liberal. Supondría una autopista para la derecha conservadora.

 

     En primer lugar, será necesario abrir el debate sobre la naturaleza de la globalización y del capitalismo financiero hoy imperante. Este análisis del capitalismo financiero actual y de lo que se llama “globalización”, dará lugar a un debate fructífero.

 

     Cada partido actual de la izquierda, cada sensibilidad, aportará lo mejor al futuro partido. La confrontación leal de ideas en el seno de un gran partido de toda la izquierda es lo que permitirá alcanzar el éxito a esta empresa. Es lo que le falta a la izquierda desde hace demasiado tiempo. Lealtad a las ideas y a las personas.

 

     Así pues, lo que se propone es poner las bases para la creación de un gran partido de toda la izquierda, en el marco de una discusión abierta al conjunto de mujeres y de hombres de izquierda y de progreso. Esta refundación es urgente, sino la izquierda se arriesga a anquilosarse en divisiones estériles y con el riesgo de una nueva debacle. Para ello, debe ponerse en marcha una campaña de sensibilización invitando a los republicanos sinceros a reunirse en una amplia Convención popular y ciudadana.

 

     Para movilizar al conjunto de sus fuerzas y atraer el interés de los indecisos, este Ciudadano Observador hace una llamada para que la izquierda se reúna y se ponga de acuerdo, no sobre la simple perspectiva de alternativa desprovista de contenido político, sino sobre una proyecto republicano realmente alternativo: es posible, necesario y urgente.

 

 

 

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