Correo  

Alameda, 5. 2º Izda. Madrid   28014 Teléfono:  91 420 13 88 Fax: 91 420 20 04     

No consiento que se hable mal de Franco en mi

 presencia. Juan  Carlos «El Rey»   

 

 


 

España, tierra de conquista

José Luis Pitarch

UCR 22 de Junio de 2008

 

      Conocerán quienes leen, para su infortunio, las lucubraciones consuetudinarias de un servidor que una de mis más altas convicciones es que, en esta vida terrenal, amamos lo que necesitamos. Podemos ofrecer colmado argumentario de por qué luchamos pacíficamente por la República (lo de pacíficamente no es gratuito, pues la República, las dos veces que llegó a este país de obispos poco evangélicos, de políticos corruptos y alejados del pueblo, de reyes perjuros como Fernando VII o Alfonso XIII, de militares cocidos en una ideología de casta, culto de sí mismos y paredones, ambas veces lo hizo legal y legítimamente en paz, sin una gota de sangre, con el pueblo jubiloso en las calles; mas, las dos veces, fue luego fusilada por la conspiración y coyunda de “los de siempre”, de los amos únicos de la historia de España, de los inquisidores y tridentinos, de quienes, como escribiera Luis Araquistáin, siempre consideraron a su amadísima patria “tierra de conquista”), podemos dar, decimos, un completo acervo de argumentos para nuestra lid pacífica por la III República, de por qué la amamos como se ama a un hijo aún no nacido. Pero permítanme un breve epítome: amamos la República porque la necesitamos. Como se ama a una mujer o un hombre, como se ama a la primavera, al mar, como se ama al amor.

       No podríamos amar la monarquía, y no sólo porque el fin natural de una sociedad democrática es la República, no sólo porque la sucesión hereditaria viola la norma fundamental de “igualdad ante la ley”, no sólo porque el monarca digital (dedo de Franco) retiene para sí una parte de la Soberanía que pertenece a los pueblos de España,   sino porque está demasiado viciada, demasiado ligada, los dos últimos siglos, a un agolpamiento  de dictaduras y dictablandas, y tenemos que hacer la transición no desde Franco sino desde el Concilio de Trento y la eviterna coyunda constantiniana, que produce, incluso en la socialdemocracia y el Estado aconfesional, la aberración anticonstitucional y antimoral de que un español musulmán, budista, ateo, no pueda ser ministro (salvo que venda su dignidad al diablo, valga la frase), ya que ha de prometer ante un crucifijo y unos evangelios. Porque, desde el general Elío y los asesinos de don Rafael del Riego, y todavía antes, desde el primer Borbón, la monarquía no nos ha aportado un Estado fraguado por consenso y evolución armónica sino por victorias en guerras civiles fratricidas (la de Felipe V, las del XIX, la del aniquilamiento de la República por el césar marroquí con su ejército de bereberes ansiosos de botín, legionarios extranjeros, fascistas italianos, aviones y cañones de Mussolini y Hitler como decisivos combatientes). ¡Menuda articulación política de España, hecha a cañonazos y paredones, con tantos flecos malcosidos! A veces, tanto atraso histórico, moral, político nos hace sentir que aún estuviéramos en el conde de Olivares y duque de Sanlúcar la Mayor, en una España desgarrada que ya en el XVII no tenía otra solución que el federalismo. O en mitad del siglo XIX, en las mismas, con otro “condeduque”, Espartero. ¡Ojalá! Éste abrazó a los  españoles adversarios en Vergara, en vez de tratar de exterminarlos como el cesítar que declaró “cautiva” a media España el 1 de abril de 1.939, en su Parte Oficial de Guerra, rectificando la redacción primitiva, donde sólo se decía “desarmado” el Ejército enemigo. Claro, él creía que su protector Hitler iba a ganar la inminente guerra contra las democracias europeas, así que los demócratas republicanos eran sus “cautivos”. Y todavía lo seguimos siendo parcialmente. Pregunten a los últimos soldados de la República, los guerrilleros “maquis”, o a los militares de la UMD.

-----------------

     José Luis Pitarch, Vicepresidente de Unidad Cívica por la República


 

 

 

  Página de inicio 

Webstats4U - Web site estadísticas gratuito El contador para sitios web particulares