El desarrollo de la democracia (I)
José López
UCR
31 de Octubre de 2008
Si asumimos que la democracia es
fundamental para la resolución de los problemas de la
sociedad y que cuanto más desarrollada esté mayor
probabilidad de mejorar las condiciones de vida de la
mayor parte de la población, lo siguiente que se nos
plantea es cómo puede mejorarse. El desarrollo de la
democracia es actualmente uno de los grandes retos de
la humanidad para su propia subsistencia.
Si admitimos que la
democracia es en definitiva una forma de convivencia
para resolver nuestros conflictos de manera pacífica,
justa y eficaz, cada vez resulta más evidente que
las "democracias" actuales tienen mucho que mejorar
para conseguirlo. La democracia se basa
fundamentalmente en el diálogo, en el respeto, en la
participación del conjunto de la población en la toma
de decisiones (el poder del pueblo) con el objetivo
fundamental de la convivencia pacífica y justa. La
democracia proporciona una METODOLOGÍA para encontrar
soluciones a los problemas de una sociedad,
independientemente de cuáles sean dichas soluciones.
Dicha metodología se basa principalmente en el libre
debate y en la posterior aprobación mayoritaria (del
pueblo o de sus representantes) de las soluciones a
implementar. En este sentido la democracia es la
verdadera herramienta de transformación social. El
fin último de la democracia es la garantía de los
derechos humanos (cuya referencia legislativa es
sin duda la Declaración Universal de los Derechos
Humanos de la ONU).
La idea que subyace en el fondo tras el concepto
de democracia es la "distribución igualitaria" del
poder entre todos los ciudadanos, la idea de que el
poder emana del pueblo porque cada uno de sus
individuos tiene el mismo "peso" en las decisiones a
tomar por el conjunto, todos los ciudadanos tienen
"igualdad" de voto, aun siendo distintos. La
igualdad es una de las bases fundamentales de
la democracia y debe estar presente en todos sus
aspectos. Uno de los grandes problemas de fondo de
las democracias actuales es que esa igualdad existente
a la hora de emitir el voto (a la hora de ejercer el
poder, a la hora de decidir) no existe a la hora de su
"preparación" (a la hora de crear las condiciones
necesarias previas para que el ejercicio del poder se
haga de acuerdo con unos requisitos adecuados mínimos
para todos los ciudadanos, para que el ejercicio del
poder se ejerza de forma correcta y responsable por
todos). Aunque todos los ciudadanos tengan igual
"peso" para decidir, no tienen todos los mismos
conocimientos ni aptitudes para hacerlo correctamente.
No es lo mismo un voto inconsciente que uno consciente
(aunque el resultado "político" sea el mismo). No
tiene la misma capacidad de decisión una persona bien
formada o bien informada (con una buena capacidad para
elegir entre las opciones posibles), que una persona
que apenas sabe leer o escribir (y por tanto más
fácilmente manipulable). Es necesario extender la
democracia a todas las facetas de la vida social, es
necesario extender la igualdad para que la democracia
cobre verdadero sentido, sin tampoco pretender una
igualdad absoluta, por otro lado imposible y
antinatural. La cultura y la educación
juegan aquí un papel fundamental (a medio y largo
plazo). Por consiguiente, la democracia tiene MUCHO
"camino" por delante que recorrer.
Otra idea que subyace tras el concepto de democracia
es por supuesto la libertad. La democracia
aspira a fijar un marco de convivencia basado en las
libertades. Obviamente, la libertad nunca es absoluta
(en ningún caso, siempre estamos condicionados por
factores externos o internos a nosotros que nos
condicionan, nunca podemos hacer lo que queramos al
cien por cien), pero además, la convivencia impone
límites imprescindibles. La libertad de uno acaba
donde empieza la de otro. Por otro lado, los
distintos tipos de libertades interrelacionan unos con
otros. Si falla un tipo de libertad, entonces fallan
otras libertades. Por ejemplo, la falta de libertad de
expresión de unos (de "emitir" ideas) afecta a la
libertad de pensamiento de otros (de "recibir" ideas,
lo que pensamos viene determinado, entre otras cosas,
por las ideas que podemos llegar a conocer, nunca el
pensamiento "parte de cero"). No puedo pensar
libremente (o me costará mucho más) si no puedo
acceder libremente a todo tipo de ideas (si éstas no
"circulan" por la sociedad, si no existe libertad de
expresión) para formar mi pensamiento. Y no sirve de
nada tener libertad de pensamiento si luego no tengo
libertad de expresión, si luego no puedo plantear mis
ideas públicamente para que sean conocidas y por tanto
haya alguna posibilidad de que se lleven a la
práctica. La libertad de pensamiento y la libertad
de expresión están indisolublemente unidas, son
como la "gallina y el huevo" (¿Cuál es la gallina y
cuál el huevo?). Teniendo en cuenta estas
limitaciones, una sociedad democrática aspira a
maximizar TODAS las libertades, especialmente la
libertad de expresión y la libertad de pensamiento,
éstas últimas son dos libertades "fundamentales" a las
que debe poder acceder (en igualdad de condiciones) el
conjunto de la sociedad. Desde este punto de vista, la
democracia también tiene MUCHO "camino" por delante
que recorrer.
Finalmente, tras el concepto de democracia también
subyace la idea de la preponderancia de la mayoría
sobre las minorías (pero a la vez el respeto de
éstas). Como decía Spock en una de las películas de la
mítica serie de ciencia ficción Star Trek "El
bienestar de la mayoría supera al bienestar de la
minoría o de uno solo". Esta frase podría
considerarse como la ley básica de supervivencia de
cualquier sociedad. La democracia debe buscar el
bienestar de la mayoría (por lo menos) de la
sociedad, como garantía de supervivencia a largo plazo
de ésta. El "sálvese quien pueda" es propio de la ley
de la jungla, es la garantía de extinción, tarde o
pronto, de una sociedad. Como dijo Aristóteles, la
verdadera diferencia entre democracia y oligarquía es
la pobreza y el bienestar. Los ricos son pocos y los
pobres son muchos... cuando son los pobres los que
gobiernan, eso es democracia. En este sentido la
democracia también tiene MUCHO "camino" por delante
que recorrer.
La democracia no sólo se tiene o no se tiene, se
tiene en mayor o menor grado. Desarrollo
democrático significa que la democracia no
debe ser algo estático e inamovible, sino que por el
contrario debe ser algo dinámico y en continuo
proceso de evolución en el tiempo, mediante una
sucesión de reformas prácticas, mediante una
evolución de su modelo teórico (de cómo llevarla a
la práctica con mayor eficacia e intensidad), con el
fin de corregir sus defectos, con el fin de
adaptarse a los tiempos, con el fin de avanzar.
Así como la sociedad cambia, también debe hacerlo la
democracia (no tanto sus principios básicos, no tanto
su filosofía fundamental, pero sí sobre todo su puesta
en práctica). Salvo honrosas excepciones, en la mayor
parte de los países que se declaran "democráticos",
el desarrollo democrático está completamente
estancado, cuando no en claro retroceso. El
desarrollo de la democracia es PRIMORDIAL para la
humanidad. Estamos en un momento crítico de
nuestra historia en el que se hace urgente el
desarrollar métodos eficaces y justos que permitan por
un lado resolver los conflictos existentes y por otro
un desarrollo equilibrado de todos los seres que
habitamos el planeta Tierra (un desarrollo con tantos
desequilibrios como el actual es intrínsecamente
inestable y por tanto peligroso para nuestra propia
subsistencia como especie).
El desarrollo de la democracia debe tener lugar,
por un lado en cuanto a la "técnica" aplicada para
la toma de decisiones en cualquier grupo humano y
por otro lado en el ámbito de aplicación de la misma
(en qué tipos de grupos humanos aplicarla).
Dependiendo del tipo y sobre todo del tamaño del grupo
humano, tendrá más sentido aplicar una técnica u otra.
A su vez, el desarrollo tiene una componente
teórica (es necesario desarrollar los modelos
teóricos de democracia) y una componente práctica
(es necesario llevar a la práctica dichos modelos de
forma eficaz). Ambas componentes (teórica y práctica)
están obviamente relacionadas y necesitan
"realimentarse" mutuamente mediante la práctica del
"método científico". Por otro lado, el espíritu
democrático del pueblo debe fomentarse no sólo
aplicando las reglas "técnicas" de la metodología
democrática, sino que sobre todo mediante una
educación basada en el respeto, el debate, el
análisis, el espíritu crítico y libre, la libertad de
pensamiento, la libertad de expresión. La educación es
el elemento clave para que la democracia se vaya
implantando en la sociedad y tenga un futuro
asegurado, permitiendo no sólo adquirir los
conocimientos básicos necesarios (capacidad de
elección entre distintas opciones con pleno
conocimiento, pensamiento pluralista, capacidad de
entender las ideas y de expresarlas correctamente,
etc.) para desenvolverse en una sociedad donde la
participación debe ser la norma, sino que también para
adquirir los principios básicos filosóficos
sobre los que se asienta la democracia (tolerancia y
respeto a los derechos humanos fundamentalmente).
Evidentemente las ideas que se resumen en este
artículo son más o menos utópicas (más o menos viables
en las condiciones actuales), son discutibles (algunas
más que otras) y en muchos casos son desarrolladas con
mayor profundidad en diversos trabajos de otros
autores como Francisco Badarán en su libro La
Democracia en España: Engaño y Utopía que se
centra en el desarrollo de la democracia
representativa (particularmente en España), como Marno
Ridao en su ensayo La Democracia Digital que
plantea un modelo de democracia directa electrónica
basada en Internet, como David Schweickart en su
ensayo Democracia Económica que plantea un
modelo de democracia en la empresa, es decir en el
ámbito de la economía, como Armando Fernández Steinko
en su ensayo Herramientas para un chequeo de la
dinámica democrática donde se amplía el concepto
de democracia a todos los ámbitos de la vida en
sociedad y donde se habla de un proceso de
democratización equivalente a lo que se plantea
aquí como desarrollo democrático. Todos estos
trabajos son de lectura muy recomendable para quienes
quieran profundizar en dicho proceso de desarrollo. En
este artículo se pretende dar una visión global y
resumida de lo que puede ser el desarrollo de la
democracia y se aportan también ciertas ideas y
opiniones propias como contribución al imprescindible
debate para, entre todos, conseguir avanzar en
democracia.
1) Desarrollo de la "técnica" democrática
El desarrollo de la "técnica" democrática tiene como
objetivo básico aumentar y mejorar la participación
del conjunto de personas que forman el grupo humano y
hacer que dicha participación sea más eficaz
aumentando y mejorando el control de los asuntos
públicos del grupo.
a) Democracia representativa
En la segunda parte de este artículo se explicará en
qué consiste el desarrollo de la democracia
representativa.
b) Democracia participativa y
democracia deliberativa
Se puede ver una exhaustiva descripción de estos tipos
de democracia en la Wikipedia. Aquí nos limitaremos a
indicar que la democracia participativa y la
democracia deliberativa pueden considerarse como una
evolución natural de la democracia representativa
donde el grupo de humanos donde se aplica tiene mayor
participación en la toma de decisiones (no sólo en la
elección de las soluciones sino que también en el
proceso de elaboración de las mismas, así como en el
planteamiento de los problemas a resolver). Es obvio
que este tipo de democracia es muy difícil de aplicar
en grandes grupos, por lo que su ámbito de
aplicación debe ser los grupos humanos de menor
envergadura (más cercanos a las problemáticas
inmediatas de cada ciudadano). En este caso el
desarrollo de esta técnica democrática debe ser tanto
teórico como práctico (en algunos países ya se está
llevando a la práctica en la actualidad).
c) Democracia directa
Según la Wikipedia, la democracia directa,
también denominada democracia radical o
democracia cara a cara, es un mecanismo en el que
cada una de las personas asociadas a determinada
agrupación pueden exponer en igualdad de condiciones
sus puntos, iniciativas y propuestas actuando
directamente sobre ella y dirigiéndola en equipo.
Hace énfasis en la decisión y el cumplimiento común de
acuerdos mutuos, siendo entonces una forma de
democracia en la que los miembros de una asociación
(laboral, empresarial, ciudadanía local) participan
directamente en el proceso de toma de decisiones
políticas, cada asociado representándose a sí mismo
en igualdad de derechos y obligaciones. Por lo
tanto es una democracia sin representantes, que
no está esmerada en elegir gobernantes o dirigentes
sino en los mismos asociados o ciudadanos elegir o
construir propuestas y desarrollar su potencial. Cada
persona perteneciente a una asociación, debería estar
allí por su propia causa o su propio interés, por lo
que no tiene necesidad ni sentido ser representado por
otros. Al oponer democracia directa a democracia
representativa, se rechaza a todo representante que
pretenda hablar en nombre de otros, actuar en su lugar
o peor aún en su interés. Algunos métodos de
democracia directa pueden dar a los ciudadanos poderes
legislativos y ejecutivos a la vez, aunque la
mayoría propuestos o practicados dan a los
ciudadanos la dirección del proceso legislativo,
dejando la función ejecutiva a delegados sin mayor
poder deliberativo que el de asociados, es decir como
encargados y no como autoridades.
En la Wikipedia puede verse una descripción exhaustiva
de este tipo de democracia.
Aquí nos limitaremos a decir que la democracia directa
se presenta como el ideal utópico de la democracia
(hacia el que debería evolucionar ésta). Hoy por hoy
es muy difícil aplicarla a grandes grupos humanos,
aunque el uso de los medios de comunicación modernos
(como Internet) pueden hacer viable progresivamente la
democracia directa a grupos humanos de cada vez mayor
envergadura. Pero por lo pronto nada impide ser
aplicada ya a pequeños grupos humanos (ámbito local),
como ya se está empezando a hacer. Las experiencias
prácticas reales de democracia directa en países como
Suiza o Canadá pueden proporcionar antecedentes muy
interesantes para su desarrollo a nivel mundial. En
este caso también el desarrollo de esta técnica
democrática debe ser tanto teórico como práctico.
2) Desarrollo del ámbito de aplicación
Si admitimos que la democracia es el mejor método de
convivencia de cualquier grupo de personas, es
inevitable llegar a la conclusión de que debe ser
aplicada en TODOS los grupos posibles. En este
sentido cabe distinguir entre dos tipos de grupos
humanos: aquellos que tienen que ver con la obligación
de convivencia (es decir donde el individuo pertenece
inevitablemente a un grupo no por voluntad propia sino
que por necesidad o por imposición "externa", como por
ejemplo un país, una región, un municipio, una
empresa, una comunidad de vecinos) y aquellos que
tienen que ver con la (más o menos) libre elección del
individuo de pertenecer a ellos (un club privado, un
grupo religioso, una sociedad mercantil, etc.). En el
primer caso, dado que el individuo está obligado a
pertenecer al grupo, es imprescindible que éste se
rija democráticamente y en estricto cumplimiento de
los derechos humanos, en el segundo caso si el
individuo no está de acuerdo con las normas de
funcionamiento (y el Estado debería aquí advertir de
qué derechos humanos se incumplen) siempre puede no
pertenecer a él . En definitiva, se deben
garantizar los derechos humanos pero no se puede
obligar a asumirlos en caso de libre elección,
siempre que esto no afecte a los de otras personas que
no deseen renunciar a ellos. En principio, quedan
descartadas aquellas organizaciones donde no tiene
sentido aplicar la democracia por cuestión de eficacia
operativa (ejércitos, tripulaciones de aviones o
barcos, etc.). Aunque tampoco habría que descartar ir
implantando progresivamente la democracia en aquellas
partes de dichas organizaciones donde sea posible
hacerlo. Por ejemplo, no hay razón para pensar que un
ejército no se pueda dirigir mediante un sistema
democrático de elección de oficiales y mandos por los
mismos soldados. En este caso, tendríamos un sistema
"mixto" donde los mandos se elegirían de forma
democrática pero donde éstos, una vez elegidos,
ejercerían su autoridad mediante la disciplina
castrense "tradicional" (es decir, no democrática).
La democracia debe extenderse del ámbito político, al
económico, al social, al cultural, etc. De hecho,
ya existen empresas autogestionadas democráticamente
(cooperativas, comunas) y han resultado ser en muchos
casos más eficaces que las empresas capitalistas
tradicionales equivalentes. Es justo, es posible y
probablemente produciría un desarrollo económico más
equilibrado y sostenible que el actual modelo
capitalista (basado en la "tiranía" empresarial, en la
inexistencia de democracia dentro de la empresa). El
"atasco" en el desarrollo democrático (que contrasta
enormemente con el desarrollo tecnológico y científico
por ejemplo) probablemente sea una de las causas de un
desarrollo económico con altibajos tan pronunciados
como el que tenemos actualmente (desarrollo un tanto
artificial, basado sobre todo en la sobreexplotación,
en una política agresiva de "quemar" todos los
recursos, materiales y humanos, en un mercado que
lejos de ser libre está dominado por los poderosos
(que se han hecho poderosos muchas veces por
subvenciones estatales, es decir, al margen de la
libre competencia), ahogando las posibilidades de
verdadera competencia al imposibilitar la igualdad de
oportunidades, en la especulación, etc.) e incluso sea
una de las causas de cierta ralentización del
desarrollo científico y tecnológico (seguramente no es
casualidad que los importantes avances que se
produjeron en el siglo XIX coincidieran con una época
de importantes cambios políticos y sociales, con una
auténtica eclosión ideológica como la que se produjo
en dicho siglo, como consecuencia de la Ilustración y
la Revolución francesa del siglo anterior). La
reactivación del proceso democratizador puede suponer
el "catalizador" de un verdadero desarrollo humano más
sólido y estable (y por supuesto más justo y
equitativo).
Es más, como bien expresa Armando Fernández Steinko,
para conseguir plena democracia, para conseguir
democracia total, es imprescindible que se
aplique en TODOS los ámbitos de la sociedad (en
el político, en el económico, en el acceso al saber y
a la información, en el medio ambiente). La democracia
en un ámbito no puede existir si no existe en todos
los demás (en todo caso sólo puede existir
parcialmente o escasamente). La democracia es un todo
indivisible.
Por tanto, cuando hablamos de desarrollo del ámbito de
aplicación, nos referimos a llevar la democracia a
los distintos TIPOS de grupos humanos (políticos,
económicos, sociales) por un lado y a grupos
humanos de distintos TAMAÑOS (comunidades de
vecinos, asociaciones de barrio, municipios, regiones,
países, organismos internacionales) por otro. La
democracia debe existir desde el ámbito más local al
más internacional. La democracia, como "herramienta"
de convivencia, tiene que existir allá donde haya
convivencia. Es necesaria una "globalización
democrática", la democracia debe ser universal
(como universales son los derechos humanos). La
democracia debe llegar también al ámbito
internacional. Es necesario desarrollar la
Declaración Universal de los Derechos Humanos para
corregir los flancos abiertos (faltas de concreción,
posibles contradicciones, etc.) y para actualizarla.
Es necesario que dicha declaración tenga carácter
de ley de obligado cumplimiento para que deje de
ser una mera declaración de principios que finalmente
se queda en "papel mojado". Y a su vez es
imprescindible que los organismos internacionales de
todo tipo funcionen de forma escrupulosamente
democrática. En particular, la ONU debe
democratizarse (impidiendo la existencia de países
con más voz y voto que el resto, es decir eliminando
de su Consejo de Seguridad el carácter permanente y el
derecho a veto de ciertos países poderosos, etc.),
debe potenciarse dicho organismo para que sea el
árbitro efectivo en todos los conflictos y problemas
internacionales, para garantizar la paz y el bienestar
mundial (potenciando el poder del Tribunal
Internacional de Justicia, potenciando sus fuerzas de
paz, etc.).
Es fundamental democratizar el acceso al saber y al
conocimiento. La experiencia ha demostrado que la
supuesta "vanguardia intelectual" de la sociedad,
lejos de servir a ésta, ha servido en demasiadas
ocasiones al poder. No se debe delegar el conocimiento
del pueblo en una élite que lo controle (o ayude a
controlarlo). El propio pueblo debe poseer dicho
conocimiento. El pueblo debe pensar por sí mismo, es
la mejor garantía de evitar su control, su alienación.
En esto está la clave de la verdadera emancipación de
la humanidad, emancipación que es en el fondo el fin
último de la verdadera democracia, de la democracia
hasta sus últimas consecuencias. Se puede necesitar
cierto liderazgo, pero éste debe ser limitado y
transitorio. Por consiguiente, el desarrollo
democrático debe hacerse sin excesivos protagonismos
personales, sin excesivos liderazgos, debe ser sobre
todo un movimiento popular coordinado y organizado
a nivel mundial (aunque enraizado en movimientos
locales). Evidentemente sería pecar de ingenuos
pensar que esto se va a conseguir de la noche a la
mañana, se necesitará una progresiva democratización
del propio proceso de democratización, inicialmente
deberá ser un movimiento inevitablemente liderado por
una minoría "vanguardista", pero ésta deberá tener
claro que su papel debe ser transitorio, que no deberá
suplantar al pueblo, que deberá intentar contar con él
siempre que sea posible. Esto que puede parecer
utópico, de hecho ya está empezando a ocurrir, ya hay
organismos internacionales que propugnan el desarrollo
de la democracia mundial.
Dicha democratización del saber debe hacerse mediante
la potenciación de unos medios de comunicación
de calidad (permitiendo el acceso de todo tipo de
ideas, es decir la democratización de los medios,
fomentando la cultura, los debates, la difusión del
saber), mediante un sistema educativo accesible
a toda la población (con una enseñanza gratuita y de
calidad, no sólo en las primeras etapas de la
educación de las personas, sino que hasta el final,
hasta la universidad, enseñanza que dé prioridad a la
calidad frente a la cantidad, que permita aprender a
razonar y pensar bien más que a memorizar datos, que
permita aprender una actitud de duda metódica, de
método científico, que fomente la curiosidad en vez de
reprimirla), mediante la potenciación de la
política cultural (buscando una actitud activa del
individuo, buscando más su "producción" cultural que
su simple "consumo" pasivo), mediante la potenciación
de las bibliotecas públicas (fomentando su uso,
aumentando sus recursos, permitiendo acceder a todo
tipo de ideas), mediante la potenciación del acceso a
Internet (facilitando la alfabetización
digital, promocionando páginas web especialmente
interesantes para el saber, promocionando los foros de
debate, promocionando prensa alternativa), etc. En
definitiva, potenciando la libertad, la
participación activa, la curiosidad, la
actitud crítica, la filosofía democrática
en todos los ámbitos de la sociedad, especialmente en
aquellos relacionados con la educación y la cultura.
La democratización del saber y del conocimiento no
sólo debe proporcionar la "semilla" con la que la
democracia debe arraigar, sino que además puede
suponer la aceleración del desarrollo humano global
(en todo los frentes, en la ciencia, en la tecnología,
en la economía, etc.). ¿Cuántos "Einsteins" habrán
sido desaprovechados a lo largo de la historia por la
falta de las necesarias condiciones económico-sociales
para que surjan, por la falta de igualdad de
oportunidades? ¿Cuántos genios no habrán podido
"fructificar" por la imposibilidad de salir de una
existencia centrada exclusivamente en la
supervivencia, en la satisfacción de las necesidades
básicas? La democratización del saber puede suponer
para la humanidad el paso de la adolescencia a la edad
adulta (en todos los aspectos) puesto que implica
la "democratización de la inteligencia" (nacemos con
más o menos inteligencia, pero ésta se desarrolla más
o menos mediante la educación y el aprendizaje
continuo, siempre que nuestras necesidades básicas
estén satisfechas y podamos dedicarnos a ello). El
desarrollo democrático puede suponer el desarrollo de
la "inteligencia potencial" de la humanidad (al
aumentar el número de "cerebros" que pueden trabajar
conjuntamente, como ocurre en una red de ordenadores
con muchas máquinas que trabajan coordinadamente y
aumentan la capacidad neuronal global de la misma), y
a su vez, el desarrollo de la "inteligencia aplicada"
al fomentar la creatividad (al fomentar la expresión
de las ideas, su "exteriorización", su intercambio)
por el aumento de libertad que supone.
Conclusiones
La democracia debe ser dinámica (como la sociedad
misma), debe aumentar tanto en intensidad
(desarrollando la "técnica" democrática, es decir el
cómo aplicarla y el cuánto aplicarla) como en
universalidad (desarrollando el ámbito de aplicación,
es decir dónde aplicarla). Hay que salir de la
situación de estancamiento (o retroceso) actual, del
"subdesarrollo democrático". Hay que recuperar el
"rumbo". En función del ámbito de aplicación (sobre
todo del tamaño del grupo de personas) se puede
emplear o desarrollar la técnica más adecuada. Por
ejemplo, es posible en pequeños grupos humanos
implantar modelos de democracia más avanzados como la
democracia participativa, deliberativa e incluso
directa (de hecho ésta ya existía, con ciertas
limitaciones, en muchas sociedades primitivas). La
tecnología incrementa cada vez más las posibilidades
de ir implantando estos modelos avanzados a grupos de
mayor envergadura. Probablemente en el futuro se
llegará a soluciones mixtas donde a nivel local se
tenga democracia directa, a niveles intermedios
democracia participativa y a niveles más
globales (nacionales o internacionales) democracia
representativa. Por esto es muy importante que
todos estos modelos no se vean como mutuamente
excluyentes y se desarrollen en paralelo (tanto en su
vertiente teórica como en su vertiente práctica).
Así como es fundamental fomentar los valores
democráticos en la educación y en los
medios de comunicación, también es fundamental
democratizar el acceso al saber y a la información,
estos aspectos son la "semilla" de la democracia del
futuro.
Una posible "hoja de ruta" hacia la plena
democracia sería, por un lado empezar a
practicar en organizaciones de tamaño reducido los
modelos avanzados de democracia (como ya se está
haciendo, aunque tímidamente), y por otro lado
"forzar" a la clase política internacional a
desarrollar el modelo de democracia representativa
(denunciando claramente sus carencias, concienciando
sobre la posibilidad y necesidad de mejorarla, y
dejando de colaborar "ciegamente" con ella hasta que
no se produzcan mejoras sustanciales). El camino será
largo y difícil pero por lo menos sabemos que
"técnicamente" es posible ir, sabemos a dónde queremos
ir y sabemos cómo ir. Como tantos problemas, la
principal dificultad es la VOLUNTAD, la resistencia de
los grupos poderosos que controlan las democracias
actuales a perder dicho control y la PASIVIDAD de la
mayoría de la gente. Pero no hay que olvidar que dicho
control es imposible sin la complicidad (consciente o
inconsciente) del pueblo. El desarrollo democrático
debe ser un proceso dinámico, flexible, abierto y
progresivo (paso a paso). Habrá que ir refinando
dicho desarrollo, modificando las teorías a aplicar en
función de los éxitos o fracasos de su implementación
(como se hace con otras disciplinas científicas,
económicas o sociales). Hay que huir de dogmatismos y
hay que ser pragmáticos (aunque sin renunciar nunca a
los principios básicos de la democracia).
Así como la humanidad se ha esforzado tanto por
desarrollarse científica y tecnológicamente, es
imprescindible que también lo haga social y
políticamente. No nos sirve de nada un desarrollo
económico que genera más riqueza si ésta no se
distribuye, si sólo la disfrutan unos pocos, si no
la disfruta el conjunto de la sociedad, si la riqueza
de unos pocos es a costa de la pobreza (o del
"estancamiento") de la mayoría. No nos sirve de nada
tener más tecnología, más medios, si no nos hace más
felices, si no nos hace más libres (si al contrario
nos aliena más), si no somos capaces de convivir en
paz. No debemos confundir los medios con el fin. La
verdadera libertad (no se puede ser absolutamente
libre pero se puede tener más o menos libertad), es
condición necesaria (aunque no suficiente) para
conseguir la auténtica felicidad, y dicha libertad
(dentro de la vida en sociedad) no puede existir sin
justicia, sin igualdad de oportunidades. No puede
haber felicidad sin paz, en todos los ámbitos, sin paz
individual (sin paz interior), sin paz social (no
confundir con paz aparente o con "guerra social"
pospuesta, la lucha de clases es un tránsito hacia una
situación de paz social), sin paz entre los pueblos,
sin paz entre los estados, etc. Y no puede haber paz
sin justicia. Como dijo Eugenio Pacelli, la paz es
obra de la justicia. En definitiva, hay que
"democratizar la felicidad", todos tenemos derecho
a intentar ser felices (además de a poder sobrevivir
en condiciones dignas), pero para eso necesitamos
que se den las condiciones prácticas para que sea
posible (el desarrollo democrático).
Todo esto que ahora nos suena a utopía quizás algún
día no lo sea, es más, es necesario que no lo sea,
porque sino los seres humanos (y probablemente el
resto de los seres vivos) tenemos los días contados en
este planeta. El ocaso de las ideas, de las ideologías
(ocaso realmente deseado por los que no desean perder
sus privilegios, por los que quieren evitar perder el
control, por los que quieren evitar el desarrollo de
la democracia, por los que fomentan su degeneración,
su "desnaturalización"), sólo puede llevar al ocaso de
la civilización. Nos enfrentamos al peligro de
nuestra autoextinción y la única salida con futuro que
nos queda es el desarrollo democrático. Es muy
peligroso el contraste actual entre el desarrollo
tecnológico y científico por un lado, y el
("subdesarrollo") social y político por otro. En un
momento en que nuestra tecnología es capaz de destruir
nuestro planeta varias veces, se hace urgente aprender
a convivir en paz, en un momento en que nuestra
especie tiene una población tan numerosa y un
desarrollo económico tan "agresivo", se hace urgente
un desarrollo equilibrado, estable, justo y
sostenible. Hay que evitar nuestra autodestrucción (ya
sea repentina y definitiva mediante un holocausto
nuclear, peligro que sigue latente, ya sea "lenta" o
progresiva, como ya lo está siendo casi sin darnos
cuenta), y esto sólo es posible mediante el desarrollo
de la democracia. Redirijamos nuestra inteligencia y
voluntad hacia este objetivo prioritario para nuestra
subsistencia y para la del resto de los seres vivos de
la Tierra, es nuestra responsabilidad, de todos
nosotros depende. Como dice aquel famoso lema de mayo
del 68 (frase que también se atribuye al Che)
Seamos realistas, exijamos lo imposible.
Continuará…
En la segunda parte de este artículo se recopilarán
numerosas ideas de cómo puede mejorar notablemente la
democracia representativa (modelo en el que se
basan la mayoría de los países llamados "democráticos"
en la actualidad).