Democracia: El milagro
de la transición española
Concha Amoros *
UCR 6 de
Agosto de 2008
Está asumido, más aún, se tiene como
verdad de fe, que la transición terminó. Es una firme creencia
de la mayoría de los ciudadanos del Estado Español (y no digamos
del resto de países) que la dictadura del militar de nefasta
memoria, fue vencida, muerta y enterrada por ese milagro
político ocurrido en España llamado "Transición".
Pero muchos españoles no lo vemos así.
Creemos que, efectivamente, hubo en este país un milagro llamado
"Transición", pero pensamos que el milagro no consistió, como se
cree, en el paso de la dictadura a la democracia. El milagro
consistió en hacernos creer que esa transición
dictadura-democracia se había dado, cuando en realidad aún estamos
sometidos a prácticas dictatoriales por parte de los gobernantes
de turno. La verdad es que en este país aun queda mucho camino por
recorrer para lograr una democracia digna de ese nombre.
Ya se que a estas alturas, cuando a todo el
mundo se le llena la boca hablando de "democracia", esto suena
raro, por eso voy a poner un ejemplo ilustrativo de lo
"democráticas" que son nuestras instituciones (en este caso el
Ayuntamiento de Castellón, gobernado por el PP en mayoría
absoluta).
El pasado día 17 estuve, junto con algunos
compañeros de EU, pintando un mural reivindicativo de la III
República en una pared del Grao. El muro que elegimos no forma
parte de ninguna vivienda ni del mobiliario urbano y estaba lleno
de pintadas y carteles publicitarios. Lo limpiamos, lo
acondicionamos y pintamos nuestro mural: una bandera republicana
con el lema "3ª REPÚBLICA".
La bandera que pintamos, perfectamente legal
aunque algunos no lo sepan, era la enseña de los españoles cuando
en un día como aquel (17-18 de Julio), un militar traidor, asesino
y criminal de lesa humanidad, dio un golpe de Estado y conculcó
todos los derechos de los ciudadanos. Ese militar de nefasta
memoria, masacró en una guerra y después torturó, reprimió,
asesinó y sometió al pueblo español a una terrible dictadura, que
por lo visto aún algunos añoran. Esa bandera que pintamos,
ejerciendo nuestra libertad de expresión, es un grito de libertad,
un acto de desagravio a los muertos de ayer, un canto de esperanza
para los hombres y mujeres de mañana, un "nunca más a las
guerras", un "para siempre a la paz"...
Ya terminábamos nuestro mural, cuando una
patrulla de la Policía Local, enviada por el Concejal de Seguridad
Ciudadana, acudió al lugar. Nos pidieron la documentación, tomaron
nuestros datos y nos dijeron que iban a denunciarnos porque
estábamos haciendo algo ilegal y prohibido por la normativa
municipal. A continuación, el tal concejal, envió una nota de
prensa a los medios de comunicación, en la que además de darnos
lecciones de civismo, calificaba nuestro acto reivindicativo de
"acción vandálica", nos acusaba de "estropear los bienes privados
de los ciudadanos" y anunciaba que iniciará un expediente
sancionador a los autores de tan "vandálico acto" (y al parecer
tan peligrosos para la seguridad de las ciudadanas y ciudadanos de
Castellón). Justo hoy me llega la notificación. Motivo oficial de
la sanción: "Realizar pintada en un muro originando desórdenes
leves en la vía pública". Importe de la sanción: 150€.
Así. Y el citado concejal se queda tan
celestial. Esta noche dormirá tranquilo: su misión de garantizar
la seguridad de las ciudadanas y ciudadanos de Castellón la ha
cumplido a la perfección ¡Felicidades!
La gesta del edil es digna de figurar en los
anales de la añorada "La Codorniz"… si no fuera porque en el
substrato de la acción yacen motivaciones muy serias y nada
hilarantes, que evidencian hasta que punto nuestra modélica
democracia no lo es tanto.
Supuestamente estamos en un Estado de
Derecho, donde la libertad de expresión se da por sentada. De
hecho, las acusaciones mas furibundas que se hacen en los medios
de comunicación de este país van dirigidas a los "dictadores" que,
según dicen, han vetado la libertad en sus países. Me refiero,
cómo no, a Hugo Chávez, a Fidel Castro y a todos esos "terribles
opresores", cuyo mayor pecado es, según ellos, coartar la libertad
de su pueblo. Pero aquí no. Aquí los ciudadanos somos libres y
libremente podemos expresar lo que pensamos, sin el riesgo de que
ningún dictador nos lo prohíba.
Sin embargo, en este caso las cosas
ocurrieron de otra forma y sí que se vetó nuestro derecho a la
libre expresión ¿Qué pasa, pues?... algo no cuadra. En un país
democrático como este ¿cómo es posible que se denuncie a unos/as
ciudadanos/as por ejercer su derecho a la libertad de expresión?
Algo falla en esta democracia…
Las leyes, en un Estado democrático, no
pueden atentar contra el derecho a la libertad de expresión de los
ciudadanos… y también los reglamentos municipales han de ceñirse
escrupulosamente a este criterio.
Hablamos de "Democracia", pero esa palabra
¿qué significa? Para la mayoría la democracia consiste simplemente
en el derecho al voto, pero esto, siendo un aspecto muy importante
de la democracia, no es suficiente, ya que la deja en una
raquítica caricatura de lo que esta debe ser.
La democracia incluye otros aspectos
sine qua non. Por ejemplo la libertad de expresión.
Veamos que hay sobre la libertad de
expresión:
La "DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS
DERECHOS HUMANOS" en su artículo 19 dice: "Todo
individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión;
este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus
opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y
opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por
cualquier medio de expresión."
La "CONVENCIÓN AMERICANA SOBRE
DERECHOS HUMANOS" en su artículo 13 señala: "Toda
persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión.
Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir
informaciones e ideas de toda índole, sin consideraciones de
fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o
artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección y
gusto"
Por su parte, la
"CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA" en el Artículo 20 dice:
Se reconocen y protegen los derechos:
a) A expresar y difundir
libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la
palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
b) A la producción y creación
literaria, artística, científica y técnica.
c) A la libertad de cátedra.
d) A comunicar o recibir libremente
información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará
el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en
el ejercicio de estas libertades.
El ejercicio de estos derechos no puede
restringirse mediante ningún tipo de censura previa.
La ley regulará la organización y el control
parlamentario de los medios de comunicación social dependientes
del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a
dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos,
respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas
de España.
Estas libertades tienen su límite en
el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los
preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el
derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la
protección de la juventud y de la infancia.
Sólo podrá acordarse el secuestro de
publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud
de resolución judicial.
Según estos textos, queda claro que la
libertad de expresión es parte constitutiva de la democracia y que
cualquier acto que atente contra ella, atenta contra la propia
democracia.
En nuestra legislación, los límites de la
libertad de expresión los marca la propia Constitución y los pone
en las leyes y en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia
imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.
Es evidente que las personas que el día 17
estábamos pintando el mural, no atentábamos contra nada de eso, ni
contra los bienes privados de nadie, ni cometíamos actos
vandálicos, ni estropeábamos el mobiliario urbano. La intervención
del concejal de Seguridad Ciudadana, enviando a una patrulla de
policías locales, excede con mucho el cumplimiento de sus
funciones y atenta contra nuestro derecho a la libertad de
expresión, por lo que es él quien incurre en ilegalidad. No ha
sido desautorizado por la Alcaldía, porque es el propio
Ayuntamiento quien dicta la normativa que prohíbe la libre
expresión de ideas. Normativa que parece no existir ante otro tipo
de expresiones gráficas en lugares públicos y privados, que
siendo, estas sí, ilegales, no son perseguidas por las autoridades
municipales. Esvásticas, yugos y flechas, letreros racistas,
xenófobos… los pintan por decenas sin que el concejal de Seguridad
Ciudadana se tome la molestia de actuar con la rapidez con la que
actuó ante una (una sola) bandera republicana ¿no es llamativo?
Se les llena la boca hablando de democracia,
de libertad, de respeto a los derechos humanos, pero siguen
imponiendo normas dictatoriales que atentan contra los derechos
que dicen que defienden.
Sirva el ejemplo que he puesto para ilustrar
mi afirmación de que en este país, la dictadura todavía no está
liquidada.
La verdad es que aún estamos sometidos a
prácticas dictatoriales por parte de los gobernantes de turno.
La verdad es que muchos gobernantes siguen
siendo dictadores disfrazados de demócratas.
La verdad es que en este país aun queda
mucho camino por recorrer para lograr la verdadera democracia.