Alameda,
5. 2º Izda. Madrid 28014 Teléfono:
91 420 13 88 Fax: 91 420 20 04
|
|
Salvador Crossa Ramírez
UCR 30 de Mayo de 2007
La
tormenta electoral ya ha pasado y nos deja, como suele suceder, a unos más mojados que a otros. Ahora nos toca a todos aprender de la experiencia.
Sin duda ha ganado el bipartidismo proyectado por la reforma monárquica, ha ganado la conformidad, la confianza vacía y torpe en los empresarios metidos a políticos, la esperanza de gran parte de la izquierda obrera en un "más de lo mismo" que la verdad,
cuesta entender. Y ha ganado también la pereza para ir a votar, la inhibición, la falta de ideales, la siesta del domingo, la playa. Dicen que en unas elecciones con garantías democráticas todos salimos ganando, que gana la democracia sobre la autarquía, la paz social sobre la el descontento y la guerra, y el pueblo llano sobre los gobernantes. Dudo sin embargo que haya ganado en este caso la igualdad de oportunidades ante la vida, la justicia social, el pensamiento de
la izquierda siempre que no llamemos izquierda a la social democracia. Tampoco ha ganado estas elecciones la idea de que "Otro Mundo es Posible" ni la democracia radical ni la participación ciudadana ni los inmigrantes que llegan como nosotros fuimos al extranjero durante los años del franquismo huyendo del hambre. No hay que desanimarse mucho si ganan los de siempre, ya nos tienen acostumbrados y nos recuperamos pronto.
Ahora nos toca hacer autocrítica, aprender de la experiencia y renovar cargos. Nos queda como siempre aprender de los errores, imaginar caminos nuevos para llegar a la gente y diferenciarnos de una vez por todas de tanto cacareo populista diciendo las cosas claras, despejando caminos, acercando la República a España y poniéndole fecha de caducidad a la provincia que los EEUU conquistaron aceptando a Franco desde que se alzara en armas contra su propia bandera.
La República, hoy más que nunca se me parece a una niña que hay
que amar y cuidar, pero se trata tan solo una impresión romántica que tenemos que tratar de dejar aparcada esperando tiempos mejores. La Republica no necesita ahora madres que la cuiden sino mujeres y hombres de izquierda con ideas de Patria que la hagan crecer y lafortalezcan. Necesita Patriotas republicanos y no nodrizas que la mimen. Y al decir "patriotas republicanos" no me estoy refiriendo al
patriotismo que los fascistas utilizaron en su propaganda, nuestro patriotismo no es ese patriotismo torpe, instintivo, egoísta, animal podría decirse que ata a la tierra y nos obliga a mantener tradiciones inútiles, privilegios intolerables y propiedades absurdas. El nuestro no es un patriotismo de xenofobia ni de autoridad unionista. Nuestro patriotismo es un patriotismo sin extranjeros, sin reverencias, sin privilegios de clase y sin verdades papales. Un patriotismo de comunidad humana y con ella no solo su cultura abierta, ni su tecnología, ni su calificación comercial sino sus valores éticos universales, los mismos valores de acero que nos diferencian de los demás sistemas políticos a pesar de que presuman de ellos.
Nuestro patriotismo está hecho de ética humanista laica
y de responsabilidades compartidas, es cosa de todos y su gobierno incumbe y afecta a la comunidad entera. Decía Azaña, nuestro último presidente electo que: "La República no tiene espectadores, todo el mundo participa en la acción política, todo el mundo la modera, la estimula, la modifica".
No perdamos ni un gramo de nuestro empeño en seguir adelante, si
no triunfamos ahora, al menos estaremos manteniendo la llama de la República viva en nuestros corazones y en los corazones de más de un millar de andaluces que nos han dado en esta ocasión su confianza .
Es necesario que hagamos una reflexión profunda acerca de la situación en la que nos encontramos, sin prisas, sin personalismos ni revanchas, aprendiendo de la experiencia compartida, dando ideas, ánimos y felicitaciones, porque no es poca cosa sobrevivir juntos en esta jungla jurídica tan hostil a los partidos pequeños, ni a la demagogia pro monárquica ni a la cultura pro capitalista y burguesa.
Para tantas y tantos progresistas de este país aceptar junto con
la corona a un rey pro norteamericano y a un sistema político cruel y despótico venido de allí mismo resulta imposible. Hagamos también nosotros lo imposible para canalizar tantas fuerzas perdidas en el absurdo.