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Diez cosas a evitar un 14 de Abril 

 

Jaume D'Úrgell

 

El Rincón de las Letras 12 de Abril de 2007

 

Para conocer la importancia de un asunto, se puede medir su grado de polémica, y si algo ha caracterizado la 
celebración de los últimos actos políticos en Madrid, es precisamente la polémica. Una polémica que, en el caso de las 
convocatorias republicanas, llega a la crispación, empobreciendo el mensaje y ocultándolo tras un ruido fraticida que deberíamos poder superar.

Como cuestión previa, ruego que nadie se moleste, no pretendo pontificar ex cátedra, mi opinión es tan solo una más, y lo único que la caracteriza es precisamente que no procede de alguien “respetable a priori”, como Carlos Taibo, Pascual Serrano o José Saramago… no, solo soy el gilipollas que va con la banderita a todos lados y amenudo, mi mejor descripción suelen hacerla aquellos que me insultan en los comentarios de foros y artículos.

A pesar de lo pretencioso del titular de este artículo, no quiero decir lo que la gente debe o no debe hacer, —huelga incluso 
recordaros vuestra libertad—, pero me gustaría hacer un llamamiento a la fraternidad y el entendimiento, a la necesidad de cooperar para que los actos de los próximos días —en Madrid, y fuera de Madrid—, salgan lo mejor posible y sean buen ejemplo de quienes somos y lo que pretendemos. Que sirvan, en resumen, para comunicar con eficacia  el mensaje republicano: ausencia de arbitrariedad institucional, defensa de las libertades colectivas e individuales, defensa de la 
clase obrera, respeto a los Pueblos, recuperación de la Memoria  Histórica, renuncia a la guerra como instrumento de política 
nacional, austeridad y trasparencia en el gasto público, laicismo y respeto a la igualdad de todos los Seres Humanos. 

Por eso, me atrevo a proponer estas diez cosas, que a mi modo de ver, sería bueno EVITAR durante la celebración de los eventos que rodean el 14 de abril:

— Recurrir a la violencia como medio para conseguir fines políticos.
— Permanecer callados.
— Pensar que únicamente estamos conmemorando algo bonito.
— Obsesionarnos con la destrucción de los demás partidos.
— Dudar de nuestra capacidad para la duda.
— Separarnos de quienes también representan a nuestros mismos representados.
— Atacar la democracia, bien directamente, bien con nuestra falta de coherencia.
— Restar fuerza a cualquier tipo de movimiento unitario o frentepopularista.
— Olvidarnos de los intereses de la clase trabajadora.
— Renunciar a la utopía.

Esta relación no es, no puede ser exhaustiva, sin duda existen muchos otros puntos sobre los que sería bueno debatir. Bien, este es el momento de pensar en ello. Ahora, y no luego, cuando aparezcan cientos de contestaciones airadas, abundando en los defectos, pidiendo explicaciones, imputando responsabilidades y —en resumen—, caminando mucho sin movernos de sitio. Recordemos… ¿Qué pensarían José María Cuevas, Rodrigo Rato o el propio sucesor de Franco, si nos viera invertir el tiempo en despotricar entre nosotros?

Completemos la lista, critiquémosla, corrijamos de antemano. Lo estamos haciendo bien, muchas personas anónimas invierten un gran esfuerzo contribuyendo a aproximarnos a un horizonte que sin duda alcanzaremos, pero que jamás nos van a regalar.

¡Salud y República!

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