La
Historia como narración.
¡Viva mi dueño!
de
Valle-Inclán. Una
lectura de la actualidad.
Ramón Pedregal Casanova.
UCR
11 de Diciembre de
2009
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Chismosos
anuncios difundían el mensaje
revolucionario por la redondez
del Ruedo Ibérico. Y en las
ciudades viejas, bajo los
porches de la plaza y en los
atrios solaneros de los
villorrios, y en el colmado
andaluz, y en la tasca
madrileña, y en el chigre y en
el frontón, entre grises mares y
prados verdes, el periquito
gacetillero abre los días con el
anuncio de que viene la Niña. ¡Y
la Niña, todas las noches
quedándose a dormir por las
afueras¡… |
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Es el comienzo de
Viva mi dueño,
segundo de los tomos de la trilogía
El ruedo
ibérico,
del genio manco, Valle Inclán, que se
adelantaba, como aquél del Quijote, a su
tiempo para hacerse de todo tiempo.
Periquito
Gacetillero difundía el mensaje
revolucionario por la redondez del Ruedo
Ibérico. Y en las ciudades viejas, bajo
los porches de la plaza, y en los atrios
solaneros de los villorrios, y en el …”
y continua hasta completar el primer
párrafo con el que se abre esta nota,
así termina
Viva mi dueño.
Para que la construcción de la novela se
corresponda con otro tiempo y lugar,
repite frases, párrafos, acontecimientos
al fin, a lo largo de la novela que
extrae del momento en el que vive.
Valle Inclán construye la segunda novela
circular de su trilogía
El Ruedo Ibérico,
-de la primera,
La Corte de los
Milagro
escribí una reseña en Noviembre del 2008
bajo el título
Antecedentes y
paralelismos de la Memoria Histórica.
Apuntes del pensamiento y acción de un
intelectual republicano-
comienzo y final iguales, hablamos de
Viva mi
dueño,
con una variación en las primeras
palabras, que son sustituidas por el
nombre de Periquito Gacetillero. Su
construcción circular se ve anunciada en
el título de la trilogía,
El Ruedo Ibérico,
que se organiza creando círculos
concéntricos: el primer capítulo
concuerda y se cierra con el noveno; el
segundo con el octavo; el tercero con el
séptimo; el cuarto con el sexto; y queda
el quinto en el centro para meternos en
el caos general en que vive el país.
Creador del
esperpento,
esa figura literaria que se sustenta en
la burla, el absurdo, el sarcasmo, la
ironía, recursos que marcan el cambio de
siglo en el tiempo del escepticismo,
ante la corrupción bajo la que se vive.
Su literatura tiene que ver con
innovadores como Del Bosco, Brueguel,
Blake, y con autores de su tiempo como
Kafka, Apollinaire, Jarry, Pirandello…
Con el
esperpento,
recurso con el que resumía sus
búsquedas, agrandaba, exageraba,
deformaba la realidad social para que el
lector viese más, mostraba contrastes o
cubría con una máscara para que lo
transformado resultase grotesco,
animalizaba y enseñaba la caricatura
haciendo aparecer la esencia misma de la
sociedad que mantienen la monarquía, la
burguesía, el ejercito y la iglesia
católica, a ésta en concreto dedica
parte del segundo tomo de El Ruedo
Ibérico para enseñar la política que la
iglesia lleva a cabo con los Borbones,
hacía resaltar el fondo.
Otro elemento fundamental de la novela
es la forma de exponerla: reducida a
pequeños fragmentos; quita lo obvio,
elimina lo innecesario para tener
delante siempre lo fundamental, la
fragmentación concentra el contenido y
condensa el significado en cada
apartado, la fragmentación resalta el
espíritu anticlásico, rompe con la
cronología y el espacio, de esta manera
se manifiesta un estado de búsqueda y
representación sin esas limitaciones.
Con la fragmentación ofrece el tema en
diferentes vistas, y éste se rebela al
lector atento.
Valle conoce la novela histórica de
Galdos y viviendo, como ya se ha dicho,
en tiempos de cambio elabora sus
historias lejos de las formas
tradicionales: sabe que la manera
clásica de hacer no representa el
momento, que no es capaz de enseñar lo
que ocurre. El arte ve con formas nuevas
o no puede interpretar la totalidad de
lo que acontece. Por eso Valle va a ser
constante en la renovación de su obra,
su afán va a ser poner ante los ojos del
lector, con procedimientos literarios
nuevos, acordes con el pensamiento sobre
el tiempo que llega, lo que al narrador
tradicional se le quedaba oscurecido por
la ficción.
Valle Inclán en
Viva mi dueño
mira al periodo de los borbones en que
reina Isabel II con referencias de lo
que ocurre bajo Alfonso XIII, otro
borbón, para indicar que aprendiendo del
pasado podemos reconocer el camino del
presente, de ahí la circularidad a la
que hacía referencia, y nos cuenta la
corrupción que existe en el reino
borbónico, el entreguismo a la secta
católica que desde Roma juega sus cartas
para conducir España bajo el reinado que
le convenga, el desprecio que sienten
unos y otros por las gentes
trabajadoras, la hipocresía con la que
juzgan políticamente y como arruinan el
país, la vida que consumen los coronados
como puteros y vendidos. La novela, una
gran burla de toda esa gente tan inflada
de honor, emplea un lenguaje que va
desde el común tono medio al caló,
difícil de entender para indicar la
confusión general, pasando por una prosa
escogida.
Viva mi dueño
es una obra en gran parte dialogada, y
presenta conversaciones dignas de
conocer por su actualidad y acierto,
¿recuerdan lo intemporal?: el
nombramiento del príncipe de Asturias en
la persona de un hijo
bastardo,
dice Valle, de Fernando VII,
se hizo al margen del gobierno:
Asistía al Consejo
el Rey Don Francisco, y con gesto
alambicado se inclinó para deslizar
algunas palabras en la oreja de la
Reina: La Augusta Señora, volviéndose al
coro ministerial, dio a sus mantecas un
empaque altanero y una azul frialdad al
celaje de los ojos:- Me olvidaba
deciros… La Real Familia ha tomado el
acuerdo de reconocer como a uno de sus
miembros, al Príncipe Luís María César
de Borbón. Al realizarlo, cumplimos
deberes de conciencia, porque se trata
de un nieto del Rey Fernando VII.
…
Chifló el Rey
Consorte: - Su Santidad acaba de
agraciar a nuestro sobrino con el título
de Príncipe de Borbón. Eso significa el
reconocimiento de su jerarquía como
vástago del inolvidable Rey Fernando:
Desde ese momento es indudable la
obligación moral que pesa sobre la rama
española. El gobierno no puede poner en
entredicho los actos del Santo Padre.
Inflaba la pechuga
la Reina nuestra Señora: - De eso no se
habla más… Es asunto privativo de mi
conciencia. Su Santidad, al agraciarle,
me ha mostrado el recto sendero.
Reanudamos el despacho.
Permítanme traer aquí otro párrafo:
Una Reina
Constitucional, está siempre un poco
atada. A lo mejor se le ocurre discrepar
a un Ministro… Lo he dicho siempre, y
como yo, pensamos todos en Palacio: A la
Señora, para hacer la felicidad de los
españoles, le ha sobrado la
Constitución.
Murmuró Bradomín:
-
Verdaderamente,
nada ha estorbado tanto al progreso de
los españoles, como la Constitución.
¡Muertes, asolamientos fieros males! ¿Y
por qué? Por una hoja de higuera (se
refiere a la Constitución)
que se había puesto el bando cristiano,
frente al carlista. Cosa tan exigua, ha
encendido la guerra civil, cuando en
realidad de las dos ramas borbónicas
ninguna quería la Constitución.
-
Torre Mellada se
adornó con un ramillete de sentencias
florecidas en la Real Antecámara:
-
- La Constitución
está en pugna con el Derecho Divino.
Ninguna vieja monarquía puede hallarse
conforme con recibir el poder del
pueblo, cuando lo tiene recibido de
Dios. Bien mirado, es una aberración,
pretender que haya Reyes
Constitucionales. Tanto valdría
empeñarse en el absurdo de que las
monarquías se hagan republicanas.
¡Lógica! ¡Lo que yo digo!¡Lógica!
La intemporalidad del relato de Valle
Inclán, sólo en estos dos párrafos nos
trae al momento actual dos asuntos: el
primero, el nombramiento del Príncipe al
margen de la recortada democracia que
tenemos, le dieron el título y le
hicieron sucesor antes de la
Constitución, y el segundo, el rey no ha
jurado la Constitución, porque aquél que
iba bajo palio y se decía nombrado por
la gracia de Dios, le nombró a él su
sucesor, o como dice el personaje creado
por Valle Inclán:
-La Constitución está en pugna con el
Derecho Divino.
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Título:
Viva mi dueño (
Segundo tomo de El Ruedo Ibérico).
Autor: Valle Inclán.
Editorial Espasa Calpe.