"Estaba
amarrada con correas de cuero en una estrecha litera de
estructura de acero. El correaje le oprimía el tórax. Se
hallaba boca arriba. Tenía las manos esposadas a la altura
de los muslos". Así empieza La chica que soñaba con
una cerilla y un bidón de gasolina, la esperada entrega
de la segunda parte de la trilogía Millennium,
escrita por un sueco del que hace seis meses, poco o nada se
sabía en España sobre él. Se llamaba Stieg Larsson, pero
¿quién era este hombre cuya primera novela, Los hombres
que no amaban a las mujeres, lleva desde junio en las
listas de los más vendidos (300.000 ejemplares, y ya es
número uno) ¿Cómo vivió y cómo murió este escritor que
atrapó a lectores y crítica con su particular novela negra
de denuncia contra la violencia de género, el racismo o los
abusos de poder, de tal forma que la editorial Destino ha
adelantado el lanzamiento de la segunda entrega previsto
para el 2009 ¿Qué tenía Larsson para convertirse en un
best-seller capaz de vender tres millones de ejemplares en
Suecia, y ocho millones en todo el mundo, siendo traducido a
35 idiomas
Como aperitivo,
decir que la propia vida y muerte de Larsson (1954 - 2004)
serviría para escribir un libro: periodista amenazado por la
extrema derecha, metido a novelista por diversión; muerto de
un infarto a los 50 años sin ver publicados sus libros y sin
conocer el éxito y dinero que iban a generar ni la pelea
pública y jurídica por esa herencia entre Eva Gabrielsson,
la mujer con la que vivió durante 30 años, pero con la que
no se casó, y su familia, Erland, el padre, y Joakim, el
hermano. El postre, la tercera entrega, La reina en el
palacio de las corrientes de aire, saldrá publicado el 5
de junio del 2009.
TRABAJABA
DEMASIADO
"Dormía y comía
poco, fumaba mucho, hasta cuatro cajetillas de cigarrillos
cada día, y tomaba entre 10 y 20 cafés diarios",
recuerda el periodista Kurdo Baksi, amigo de Larsson, que
apunta que aunque no cuidaba mucho su salud sí aspecto.
Antes de su muerte, Larsson definía al protagonista
masculino de sus novelas, Mikael Blomkvist: "un
periodista de 45 años. Un tipo trabajador, competente, buena
persona, que trabaja en su propia revista, llamada
Millennium". Quienes le conocieron dicen lo mismo de
él, aunque, como puntualiza Baksi, "Mikael es mujeriego y
Stieg no, Mikael tiene dinero y Stieg no, Mikael trabaja en
una revista que se vende bien y Stieg en Expo, una revista
con altibajos económicos. Sin embargo compartían
inteligencia, coraje y el gusto por la pizza". Larsson
creó en 1995 la Fundación Expo, con el objetivo de luchar y
denunciar actitudes racistas y fascistas, y donde muchos
periodistas trabajan gratis. "Siempre trabajó mucho,
entre 10 o 12 horas diarias. Durante su último año, hasta 14
horas y a menudo hasta las 3 o 4 de la madrugada. Creo que
esa carga de trabajo tan extrema lo mató", confirma Eva
Gabrielsson. Larsson tuvo un ataque al corazón el 9 de
noviembre del 2004 cuando subía a pie al ático donde está la
redacción. El ascensor estaba estropeado.
EL PERIODISTA
AMENAZADO
Larsson escribió
libros y artículos contra los grupos neonazis y creó en los
80 el proyecto Stop the Racism. "Tenía el mejor archivo
de Escandinavia sobre extrema derecha racismo e
intolerancia", explica Baksi, quien recuerda que Stieg
"decía que había tres fuentes de problemas: el sexo, la
raza y la clase social y que en todas partes hay gente mala
y buena ".
Gabrielsson
atribuye sus ideas a la influencia en la niñez de su
"abuelo antinazi y a su abuela, con quienes se crió"
porque sus padres no tenían dinero, asegura su compañera.
Larsson vivió en el ambiente pobre de los bosques suecos en
Ume, 600 kilómetros de Estocolmo y allí conoció a su mujer,
en un mitin contra la guerra del Vietnam.
Larsson usó la
ficción para denunciar todo lo que repudiaba. "Sus
novelas muestran la posibilidad de ir contra las injusticias
y maldades", opina Elin Sennerö, de la editorial sueca
de Larsson, Norstedts. Así, si la primera denunciaba el
abuso de poder económico, a los neonazis y defendía a las
mujeres, la segunda ataca el tráfico de mujeres del Este y
las redes de prostitución.
Larsson, a quien
le apasionaba la ciencia ficción y la novela negra, tenía,
según Baksi, "material para escribir 10 libros", pero
solo pudo entregar el tercer manuscrito a la editorial poco
antes de morir, sin ver aún publicado el primer volumen, que
salió en el 2005. Larsson iba a terminar el cuarto libro
cuando murió. Este, junto a la herencia, es otra fuente de
enfrentamiento entre Gabrielsson y el padre y Joakim, el
hermano. ¿Cuál es el origen de la pelea? Como Larsson murió
sin hacer testamento y sin casarse la legislación sueca dio
la herencia y los derechos de autor a la familia biológica
dejando a su compañera sin un centavo. Tras cuatro años, el
conflicto sigue vivo pues Gabrielsson está escribiendo un
libro denunciando lo ocurrido tras la muerte de Larsson.
"Quiero cambiar las leyes suecas", afirma. "Stieg
nunca esperó morir tan pronto y no pensó que su padre y
hermano se quedarían con todo", explica Gabrielsson, que
añade: "los Larsson me dijeron que yo podía casarme con
el padre si quería solucionar el problema". Por su
parte, Joakim asegura que ni él ni su padre la han excluido.
"Stieg me
escribió dos semanas antes de morir y me dijo que el cuarto
libro estaba casi acabado. Tras su muerte, mi padre tuvo el
manuscrito en sus manos y se lo dejó a Eva. Después el
manuscrito desapareció en su ordenador de forma misteriosa",
afirma Joakim. Gabrielsson lo desmiente:"no está
terminado. El manuscrito nunca se imprimió". Añadió leña
al fuego un testamento que Larsson hizo en 1997 antes de
viajar a Etiopía; cedía sus escasos bienes a un grupo
comunista. Según Gabrielsson, no es legal pues no está
firmado por testigos.
Las desavenencias
familiares no se quedan solo en materia económica. Si Joakim
dice que hablaba cada semana por teléfono con su hermano,
Gabrielsson afirma que Joakim nunca había ido a su casa, que
la mayoría de sus amigos no sabían que él tenía un hermano.
PIPPI CON
´PIERCINGS´
Larsson dio en el
blanco al engendrar el personaje de Lisbeth Salander. Ella
es aparentemente vulnerable --menuda: metro y medio de alto,
menos de 50 kilos--; lleva piercings y tatuajes; es una
brillante hacker, inteligente, vengativa, huraña. Bajo
tutela de la asistencia social, gracias a su trabajo de
freelance para una agencia de investigación conoce a Mikael,
con quien tiene una relación muy especial. "Es un
personaje que crece, que se hace enorme, inmenso, que te
enamora y se aleja de lo convencional, distinto a cualquier
héroe contemporáneo", explica Silvia Sesé, editora de
Destino. "Lisbeth Salander era la mujer que odiaba a los
hombres que no amaban a las mujeres", escribe Larsson en
La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de
gasolina, a quien convierte en protagonistas. Un
artículo y un libro de investigación sobre el tráfico de
mujeres en Suecia y que deja un reguero de muerte, son los
pretextos para ir conociendo el traumático pasado de la
hacker sociópata. Para Baksi, "es un símbolo de las
mujeres maltratadas de todo el mundo. Es una mezcla de
Dulcinea del Toboso, Dalai Lama, guerrera kurda con
kalashnikov y Pippi Langstrump"..