Recuperando a Vázquez Montalbán
Televisión basura
Manuel Vázquez Montalbán
El País
(Temas de nuestra época), 1 / 7 / 1993.
"¿Es usted
puta?". "No, señor". "¿Estaría usted dispuesta a pasar por la máquina de
la verdad?". "Si usted me paga, yo paso por lo que sea". (Uno del
público) "No será puta, pero se pega pedos y se hurga la nariz con el
dedo gordo de la mano derecha". "¿Es cierto lo que nos dice su ex
compañero sentimental?". "Mi compañero sentimental no merece ningún
crédito, porque hasta hace dos días se dedicaba a secuestrar gatos
domésticos para pedir rescate". "¿Gatos domésticos yo? ¡Hamsters! ¡Sólo
he secuestrado hamsters!" (interviene otra señora del público, invitada
como representante del ecologismo integrado). "Señor presentador, de lo
de los pedos doy fe, porque, si mis narices no me engañan, la invitada
acaba de emitir uno de no te menees"... "Calma, ¿estaría usted dispuesta
a, en relación con las ventosidades que se le atribuyen, pasar por la
máquina de la verdad?" (la invitada asiente y aparece la máquina de la
verdad, pero los que esperaban al hombre de la verdad yanqui,
recién llegado de Alcatraz o de los sótanos del Pentágono, como otras
veces, se sorprenden: quien acaba de entrar es Mr. Guillotin, y lleva
una guillotina plegable que usted puede adquirir en cómodos plazos o con
un descuento de un 25% si la paga a toca teja con dinero gris. La
aparición de Mr. Guillotin provoca un instinto de retirada en la
entrevistada que es reprimido por la aparición de 500 espléndidas
muchachas disfrazadas de atún claro y comandadas por Bettino Craxi, al
tiempo que 2.000 matrimonios maduros de la Samarcanda profunda se
prestan a explicar sus experiencias sexuales por separado y al mismo
tiempo opinar sobre la guerra del Golfo y dar la receta —ella— de las
"fabes con almejas", mientras dos millones de líderes de opinión
consideran que Felipe González está calvo, lleva un bisoñé y es el
secreto más guardado de la democracia, más incluso que el señor Calvo
Sotelo, que era proteína pura de secreto de Estado o metafísica pura de
secreto de Estado, sin que haya una coincidencia absoluta sobre la
relación entre la visita del Papa y el serio deterioro que ha sufrido la
propuesta kantiana de la razón como reordenadora de la realidad, con la
ayuda de la televisión, a pesar de que el Papa mediático ha tratado de
empezar a aplicarla precisamente en la ermita del Rocío). "Por 200
millones de pesetas y un lote completo de latas de migas de atún. ¿De
qué sexo era el caballo blanco de Santiago?". "Perdone, señor Corcuera.
Aprovecho la coincidencia de que participamos en la misma mesa redonda
sobre la ley Mohedano para reclamarle el abrelatas que el V de
Caballería se llevó de mi domicilio allanado". "Si le allanamos el
domicilio, por algo sería..." (otra vez irrumpe alguien del público).
"Trafica con manuscritos de Lacan". "¿usted trafica con manuscritos de
Lacan?". (El traficante con manuscritos de Lacan estalla en sollozos y
finalmente es retirado por las 300.000 semidesnudas abuelas de las
chicas a las que Chicho les toca. Pero todo pasa a segundo término
cuando aparece en pantalla un flash informativo de la CNN y Jane
Fonda comenta las razones que han asistido al presidente Clinton a
bombardear Bagdad, sin que la ex muchacha dorada deje de hacer aerobic
secundada por 400.000 marquesas sevillanas de título pontificio y
200.000 maharíes francesas ex dependientas de Galerías Lafayette
y ex amantes del actual compañero sentimental de una de las princesas de
Mónaco secretas, hija de secretos amores entre el príncipe Rainiero y
una delegación de la Sección Femenina, becada en Mónaco para ampliar
estudios sobre la oursinade, puré de patata y huevas de herizo
mediterráneo, a ser posible de púas marrones, rico, rico, rico, sobre
todo si se le pone perejil crecido a los pies del Árbol de la Ciencia
del Bien y del Mal y usted lo cocina no exáctamente el sábado, sino el
miércoles por la tarde y se lo come tan ricamente antes del partido
Tenerife - Cascos Azules o Pujol - Tercios de Flandes). "Me he perdido".
"Para eso estamos aquí".(El presentador se echa gotas de melancolía
Westinghouse en los ojos, se enfrenta a la cámara y habla) "En la mañana
del 28 de junio de 1993, un analista de mass media se perdió
dentro de su procesador de textos cuando trataba de buscarle el cuarto
sexo a la televisión. ¿No será que la televisión es más la sombra de
Kant que la de Hegel? Los últimos que le vieron aseguran que se levantó
decidido al descabello, porque, disfrazado de científico social, durante
una semana trató de urdir un artículo más o menos científico sobre la
televisión como sucedáneo de la metáfora de la caverna platónica, como
sucedáneo y como, una vez más, traición de la aspiración platónica
—también, en cierto sentido gramsciana, aunque me esté mal el decirlo—
de que la educación debe orientarse a que los hombre contemplen la
verdadera realidad. Al no poder todos los hombres acceder al
conocimiento de la realidad, sólo los que pueden hacerlo, los verdaderos
sabios, podrán ser los verdaderos gobernantes. Como ha escrito Ferrater
Mora, a modo de conclusión: "El filósofo-rey —el filósofo que se
convierte en rey o el rey que filosofa— es la culminación del proceso
educativo, que, si bien nace entre las sombras, se eleva progresivamente
hasta la suprema luz". (El locutor se vuelve hacia los testigos de la
desaparición del articulista) "Usted asegura haber sido el último que lo
vio. ¿En qué circunstancias? Usted está en condiciones de dar una
opinión precisa, porque es sociólogo". "Sociólogo imperfecto, sí, señor,
para servirle a Dios y a usted". "¿A qué llamamos sociología
imperfecta?". "A la que no tiene como vana pretensión sectaria ni
dogmática el presentarse como perfecta, puesto que sólo puede haber
pasados perfectos, en el sentido de que son inalterables. En cambio, los
futuros son alterables, aunque puedan ser probabilizados, pueden escapar
a los excesivos cálculos de su propia probabilidad". (El presentador se
vuelve otra vez hacia el espectador. Le mira de hito en hito) "Ojo al
dato y atención al parche" (De nuevo vuelca su atención y su melancolía
sobre una de las invitadas). "Usted debe sufrir más que nadie esta
misteriosa desaparición... ¿Quiere lanzar, desde estas cámaras, un
mensaje a su marido?". (La mujer se seca una furtiva lágrima) "Manolo.
Vuelve. Ya te advertí que el Word Perfect es muy traidor, porque te
confías, y como te equivoques de tecla te convierte cualquier cosa en
alegoría tan imperfecta que se esfuma y va a parar a las peores cavernas
platónicas, esas que no se notan, que aparecen llenas de luz
precisamente para que no podamos ver nada... La luz no deja ver las
sombras...". "Señora, ¡qué bonito!". "Es que en mi juventud quise ser
poeta". (El presentador de nuevo, triunfante, se cierne sobre una
audiencia de 10 millones de socios del Mercado Común) "Hemos perdido un
líder de opinión, pero hemos recuperado una poeta". |