Su muerte, en un
domingo tormentoso y gris, sacudió a Montevideo, y se amplificó
con la inmediatez propia de estos tiempos por todo el mundo de
habla hispana. La obra de Mario Benedetti formó parte de la
memoria colectiva del pasado reciente de Uruguay, y así lo
demostraron las incontables demostraciones de cariño espontáneas
de los miles que quisieron estar cerca en la despedida final. El
cuerpo amortajado del escritor yacía ayer en el Salón de los
Pasos Perdidos del Palacio Legislativo uruguayo, donde se montó
una capilla ardiente. Durante todo el día desfilaron por allí
figuras del gobierno, la política, el arte y la cultura, y
cientos de admiradores anónimos, para rendir tributo al más
prolífico de los autores uruguayos.
En
Uruguay las banderas permanecieron ayer a media asta, luego de
que el gobierno decretara duelo nacional por la muerte del autor
de La tregua. “Una persona como Mario nunca muere, se siembra”,
dijo el presidente Tabaré Vázquez tras visitar la capilla
ardiente para rendir tributo a Benedetti. Vázquez llegó al
velatorio junto al vicepresidente Rodolfo Nin Novoa, saludó a
los deudos y permaneció quince minutos parado frente al féretro.
Los cables de noticias consignan que las puertas del Palacio
Legislativo permanecieron abiertas desde las nueve de la mañana
hasta las diez de la noche en Uruguay, con una guardia de honor
del batallón Florida del Cuerpo de Blandengues en la escalinata
de la sede del Congreso. Ya a primera hora de la mañana, una
veintena de personas desafió al frío y la llovizna esperando la
apertura de la puerta principal del Palacio Legislativo.
En
el imponente Salón de los Pasos Perdidos una alfombra roja
llegaba hasta el féretro abierto, ubicado en el centro de la
sala, bajo un trabajado vitral con el Escudo Nacional, rodeado
de antorchas de bronce y numerosas coronas de flores. El espacio
en el Palacio Legislativo estuvo dispuesto de manera tal que
pudiera ofrecer privacidad a familiares y amigos del escritor, y
también permitiera el último adiós de la multitud. Junto al
féretro se vio al secretario de Benede-tti, Ariel Silva,
familiares y amigos íntimos del escritor, como el cantautor
Daniel Viglietti, quien musicalizó sus poemas y realizó
espectáculos en los que Benedetti recitaba sus propios versos.
“El
corazón de muchos hoy llora, déjenme decirles que el mío
también. Pierdo a un maestro, a un ejemplo, a un entrañable
compañero del camino, también en lo artístico”, dijo Viglietti.
El cantautor resaltó “la calidad humana” y “el compromiso de
siempre” de Benedetti “por la lucha con lo más justo, porque la
humanidad sea más libre, más igualitaria”. Muchos otros colegas
y amigos uruguayos expresaron públicamente su pesar. Eduardo
Galeano, que ayer publicó en Página/12 un poema, a modo de
despedida, recordó que en italiano el apellido del poeta
significa “Benditos”. “Benditos sean los hombres y las mujeres
honestos y generosos como él”, dijo, visiblemente emocionado,
cuando los medios locales lo consultaron sobre la muerte de su
amigo. “¿Qué puedo decir?”, preguntó con la voz entrecortada.
“Parece una contradicción que no pueda usted, un maestro del
lenguaje, encontrar las palabras para expresar el dolor por la
muerte de Benedetti”, insistieron los periodistas. “No, porque
yo no sólo soy enemigo de la inflación monetaria, sino también
de la inflación ‘palabraria’”, explicó Galeano. “Y me parece que
el dolor se dice callando.” Más tarde se hizo tiempo para una
última reflexión: “El mundo nos obliga a desconfiar del prójimo,
el prójimo es un peligro que nos amenaza. Pero Mario Benede-tti
creía en otro mundo posible, y era el raro caso de un escritor
generoso que celebraba el éxito de los demás”.
El
más prolífico de los escritores uruguayos murió el domingo en su
casa de Montevideo, a los 88 años de edad, debido a una dolencia
intestinal crónica que se fue agravando, y que lo obligó a ser
hospitalizado en cuatro oportunidades durante el último año y
medio. Integrante de la denominada “Generación del ’45”, había
editado en septiembre pasado Testigo de uno mismo, escrito en
verso, y en los últimos meses trabajaba en un nuevo libro de
poesía que ya tenía título: Biografía para encontrarme.
Sus
restos serán sepultados hoy por la mañana en el Panteón Nacional
del Cementerio Central de Montevideo.
Las patrias
suplentes del poeta
Mario Benedetti será
recordado no sólo por la obra que dejó, también por cierta luz
personal especial, con la que en vida se ganó el reconocimiento
de la amistad de numerosos colegas, entre ellos el del Premio
Nobel portugués José Saramago, quien en la última crisis de
salud del uruguayo impulsó una “cadena de poesía” mundial por su
mejoría. Tras su muerte, las palabras de homenaje y recuerdo
llegaron de varios países, entre ellos España, considerada una
de las “patrias suplentes” del poeta, que vivió varios años
exiliado en Palma de Mallorca y Madrid. Durante su exilio
español, Benedetti publicó poemarios como Poesía trunca que no
era. Poesía revolucionaria latinoamericana, y trabó amistad con
una gran cantidad de artistas e intelectuales españoles.
Finalizado su exilio, siguió pasando temporadas en territorio
español, donde recibió premios tan importantes como el Reina
Sofía de Poesía, en 1999, y el Menéndez Pelayo, en 2005.
“Vivo con la pena de perder a un amigo que no voy a poder volver
a ver. Cuando regrese a Montevideo no lo voy a encontrar, y
estos vacíos que me va creando la vida cada vez son más
complicados de sobrellevar, a pesar de que uno entienda muy bien
que el camino es éste y que no hay otro”, manifestó Joan Manuel
Serrat, uno de los tantos españoles que lo lloraron
públicamente. “Como diría Machado, fue un hombre en el mejor
sentido de la palabra, un hombre bueno”, definió el catalán a su
amigo. Serrat musicalizó versos de Benede-tti en el disco El Sur
también existe, donde además del poema homónimo incluyó clásicos
como “Una mujer desnuda y en lo oscuro”.
La
condición de “español por adopción” de Benedetti fue ratificada
por el presidente del gobierno de ese país, José Luis Rodríguez
Zapatero, quien envió un telegrama de pésame a la familia de
Benede-tti, en el que destacó “la confianza inquebrantable en el
ser humano” que deja como legado el escritor uruguayo. “Su
fallecimiento nos deja huérfanos de uno de los escritores que
mejor ha entendido la fuerza transformadora de la literatura y
su capacidad para cambiar el mundo. Benedetti ha conseguido que
su voz sea la de muchos y que millones de personas nos hayamos
reconocido en sus versos y en su lucha”, dice el telegrama. “Hoy
es un día triste para todos los pueblos, y especialmente para
aquellos que compartimos la lengua española. Desde España ya le
añoramos con dolor.”
Durante la dictadura uruguaya Benedetti también vivió en
Argentina, Perú y Cuba. Desde la isla también llegaron palabras
de despedida de escritores, instituciones culturales,
admiradores y medios de prensa, que recuerdan al uruguayo como
un amigo de la Revolución Cubana. “Las letras lloran: ha muerto
Benedetti”, tituló el diario oficial Granma su edición de ayer.
La Casa de las Américas, donde Benedetti fundó en 1967 el Centro
de Investigaciones Literarias, anunció un homenaje póstumo para
hoy, presidido por su presidente, Roberto Fernández Retamar.
Benedetti, que varias veces fue jurado del concurso literario de
Casa de las Américas y también miembro de su Consejo de
Dirección, vivió en Cuba en la segunda mitad de la década del
’60. En 1976 volvió como exiliado y se reincorporó al Consejo de
Dirección de Casa de las Américas, y vivió en Cuba hasta 1980,
cuando se trasladó a España.
El
gobierno argentino también destacó el compromiso de Benedetti
con la defensa de los derechos humanos, a través de un
comunicado de la Secretaría de Derechos Humanos, que concluye
con una transcripción del poema “Desaparecidos”, que el uruguayo
dedicó a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, y a todos los
familiares de desaparecidos durante las dictaduras argentina y
uruguaya. El presidente venezolano, Hugo Chávez, también hizo su
recordatorio público: “Los que mueren por la vida no pueden
llamarse muertos. Por eso, no decimos adiós, sólo hasta siempre
a un compañero, camarada y amigo del mundo entero”, dijo en un
comunicado, recogiendo un verso del cantautor venezolano Alá
Primera. “Ni un solo minuto de silencio por Benedetti”, pidió
Chávez. “Todos los millones de aplausos y cantos en honor a su
ejemplo y obra.”