La Justicia Histórica Democrática sólo puede
estar sostenida por el fundamental conocimiento
de nuestro pasado: Si queremos Justicia tenemos
que saber, debemos cargar nuestra razón, no para
el entretenimiento, no para el pensamiento vago,
privado de acción por inútil, sino para
impulsar, con la mayor de las fuerzas, los
valores sociales y la conciencia política que
contiene; el pasado es una fuente de
conocimiento del presente y una luz en el camino
del futuro. La Justicia Histórica y la Memoria
Democrática no ocupan un espacio utópico, sino
que la traemos con la acción, con los hechos
transformadores que parten y llegan a la
conciencia de los trabajadores.
Los contrarios a la Justicia Histórica
Democrática y a la Memoria Histórica promulgan
leyes y emplean influencias y fuerza para seguir
para que siga reinando el franquismo con un
cambio de chaqueta.
En este Callar al mensajero. La represión
franquista. Francisco Espinosa Maestre nos
presenta doce casos de asesinatos fascistas tras
la guerra, que historiadores y familiares de las
víctimas han hecho públicos y que se han visto
en manos de los jueces.
Son necesarias aquí dos indicaciones con las que
se abre el libro para saber con claridad qué
fórmulas viene aplicando el entramado fascista
en su conjunto: vías por las que se interponen y
lenguaje que emplean en busca de la confusión y
la ocultación histórica de sus crímenes.
La primera indicación es sobre la apelación de
los fascistas relacionados con cada caso, a los
jueces, buscando la desviación de las
investigaciones.
En las jornadas antifascistas que llevaban por
título A represión en Galiza: O dereito a saber
e a liberdade de investigar, O Grove, septiembre
de 2007, Dolors Genovés, denunció muy
certeramente la maniobra:
Los jueces no resuelven los problemas de la
Memoria, les estamos pidiendo a ellos que
resuelvan un tema que les toca a los políticos
resolver. Los jueces no van a resolver el
problema de la credibilidad de los
investigadores y periodistas … Por tanto, lo que
está en juego es nuestra credibilidad,… Se meten
en el método, porque allí pueden incidir y a
través de eso nos pueden silenciar. Matar al
mensajero…
La segunda indicación es sobre las implicaciones
políticas de quienes autodenominándose
demócratas, oscurecen sus actos para que su
defensa del fascismo no llegue al pueblo, en
este segundo apartado destaca el entramado de
leyes que sostienen los intereses y principios
que públicamente agitan los fascistas; como
muestra de lo dicho léase el Informe del
Comité de Derechos Humanos de la ONU que en su
94 reunión, octubre de 2008, trató sobre el
caso del Gobierno español y su actitud ante los
crímenes de los fascistas:
El
Estado (español) debería,
a)
Considerar la Ley de Amnistía de 1977.
b)
Tomar las medidas legislativas necesarias para
garantizar el reconocimiento de la
imprescriptibilidad de los crímenes de lesa
humanidad por los tribunales nacionales.
c)
Prever la creación de una comisión de expertos
independientes encargada de restablecer la
verdad histórica sobre violaciones de los
derechos humanos cometidas durante la Guerra
Civil y la dictadura; y
d)
Permitir que las familias identifiquen y exhumen
los cuerpos de las víctimas y, en su caso,
indemnizarlas.
Informe del Comité de Derechos Humanos de la ONU
(94º reunión, octubre de 2008)
Respuesta del gobierno de Zapatero, con la
que se cierra el libro, en noticia recogida por
M. Saiz-Pardo, Colpisa, Madrid, 3 de febrero de
2009:
El Ejecutivo, con una contundencia inusual en
diplomacia, contestó a esa recomendación con un
escrito en el que “lamenta” que el Comité se
haya metido en un asunto que “desconoce” y
recuerda que la Ley de Amnistía, que no va a ser
derogada, fue un pilar de la Transición.
El libro saca a la luz la operación que se lleva
a cabo desde el poder judicial para impedir el
camino que reclama la Comisión de Derechos
Humanos de la ONU; los fascistas, contando con
la baza segura que le da el gobierno, lanzan
amenazas, van a los juzgados, tratan de denigrar
a quienes con sus escasos medios sacan a la luz
la Memoria Histórica Democrática y ponen en
claro la verdad sobre lo sucedido mostrando las
investigaciones sobre casos particulares y
llevando a cabo el levantamiento de fosas
comunes.
¿Por qué la complacencia del gobierno español
con las continuas rupturas de su tocayo de EEUU
con el Derecho Internacional? ¿Será porque de
esa manera encuentra protección a su propio
abandono de los Derechos Humanos?
En Callar al mensajero. La represión
franquista, que es rebelión ante la
demagogia, Francisco Espinosa Maestre expone
como los fascistas y sus protectores procuran
que los oculten los jueces. Entre los doce casos
ejemplares que nos entrega encontramos a gentes
muy conocidas cuya perversión y amoralidad se
manifiesta de igual manera que lo hacen los
nazis, los sionistas con los palestinos, el
presidente, vicepresidente y demás participantes
del gobierno de EEUU con su acción criminal en
el mundo; a esos les enseñaron los fascistas
españoles, les dieron su ejemplo, y aquí y ahora
quieren impedir el avance de la Justicia
Histórica Democrática y la Memoria Democrática.
Título: Callar al mensajero. La represión
franquista.
Autor: Francisco Espinosa Maestre.
Prólogo: Rafael Escudero Alday.
Editorial: Península.
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