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Cabezas de huevo
Umberto Eco
Sin
Permiso
2 de
Noviembre de 2009
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Se ha vuelto a discutir en las últimas semanas
sobre expresiones como "culturame" ("cultureta"),
que parece se vuelven a pronunciar de
nuevo después de decenios. Son expresiones
conocidas, habitualmente utilizadas por hombres
de gobierno para menospreciar a intelectuales de
oposición. "Cultureta", lo acuñó, me parece,
Scelba [1], que creía sólo en la lógica de la
cachiporra, pero Spiro Agnew [2], el
vicepresidente de Nixon, había hablado de "effete
snobs", que poco más o menos quería decir snobs
afeminados, y recordaba a aquellos semanarios
fascistas de humor en los que se ponía en escena
al petimetre que hablaba "con la uvve", o a
intelectuales fuera de época que escribían "povesías".
Por otra parte, ya estaba vigente en el mundo
anglosajón, a modo de deslegitimación análoga,
la expresión "cabeza de huevo". Y siempre en el
curso de las luchas políticas de postguerra se
recuperaba por parte de la derecha una
definición usada por Lenin con otros fines como
'tontos útiles' para aplicarla a los
intelectuales que simpatizaban con las fuerzas
de izquierda. |
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Por
tanto, se trata de cosas conocidas. A tal punto que
alientan la idea de que el desprecio del mundo
intelectual es característico de la derecha y que, como
corolario, no existen intelectuales en la derecha sino
que están todos en la oposición. Naturalmente, un
intelectual está siempre de algún modo en oposición a
algo, pero se puede estar en oposición a muchas cosas
militando también en la derecha. Han existido grandes
intelectuales conservadores o directamente
reaccionarios; y "reaccionario" no es una palabra fea,
como lo era en los tiempos de Peppone y Don Camillo,
porque ha habido pensadores y artistas que han añorado
una vuelta a alguna Tradición, o a un Antiguo Régimen, y
esto quiere decir reaccionario, no alguien que quiere
matar de hambre a los obreros o que es necesariamente
fascista. En ese sentido, un gran reaccionario fue
Dante, que no era un intelectual como para despreciarlo,
y en nuestros tiempos hemos leído a muchos autores que
no han hecho otra cosa que criticar la Modernidad, el
mundo de la técnica, las utopías revolucionarias. No
solamente: en tiempos recientes desde la derecha se ha
dado en reconocer como "héroes" suyos a intelectuales
que estaban por definición en la izquierda, como ha
sucedido (y acaso no injustamente) con Pasolini, en
tanto que defensor de un estado de naturaleza
preindustrial.
Pocos
lo recordarán, pero en los años setenta se hablaba mucho
del renacimiento de una cultura de derecha, y
apareció incluso una revista que se titulaba 'La
Destra'; y si las ediciones de Borghese desempolvaron
los 'Pensamientos' de Adolf Hitler y se rebajaron a
publicar 'Hablar claro' de Spiro Agnew (definido como
'el vicepresidente más reaccionario de los Estados
Unidos, el hombre que dice en voz alta lo que Nixon dice
entre susurros'), un editor como Rusconi publicó a
muchos representantes del pensamiento de derecha, de
Mishima a Vintila Horia [3], de Prezzolini [4] a Panfilo
Gentile [5], y se redescubrió a un auténtico 'grande'
del pensamiento reaccionario como De Maistre.
En
suma, si se quieren encontrar grandes escritores que
eran o son de derechas, conservadores o reaccionarios
que fueran o hayan sido, basta con mirar alrededor, y
queriendo se pueden encontrar hasta grandes
escritores fascistas o antisemitas como Céline o Pound,
o los clásicos enemigos de la modernidad como Sedlmayr
[6], por no hablar de Heidegger, o de los adeptos de
sabidurías primordiales como Guénon. En suma, basta
hojear los catálogos de los editores "democráticos" sin
tener que ir a recuperar los años de La voce della
fogna [7] y asistir incluso a las tentativas de
recuperación de autores de derecha por parte de la
izquierda, como ha sucedido hasta ahora con Junger o
Spengler. ¿Entonces? ¿Los autores de derecha que he
nombrado no son cultureta?
La
verdad es que pensamos que la 'derecha' es una entidad
homogénea, mientras que también en ella
hay intelectuales, que reconocen a los 'suyos' pero,
precisamente porque son intelectuales, no caen
fácilmente en el uso del clisé como cultureta o snobs
afeminados para descalificar a los adversarios.
Y por tanto son los
otros, los instrumentos del patronazgo político, los
correveidiles de la política, los hombres interesados
sólo en el poder (o en el dinero), que en realidad no
han leído nunca lo suficiente, o sencillamente no saben
que existen los intelectuales de derecha. Ven sólo a los
de izquierda, y sólo en el momento en que hacen
oposición de algún modo. Y es evidente entonces que en
su mente de una sola alcoba intelectual deviene sinónimo
de opositor y, como decía Goering, cuando oyen hablar de
cultura, sacan la pistola. Aunque la atribución a
Goering sea dudosa: la ocurrencia aparece por otro lado
en el drama teatral nazi 'Schlageter' de Hanns Johst: 'Wenn
ich Kultur höre ... entsichere ich meinen Browning'.
Pero quien saca la pistola ignora el docto origen de la
cita. No leen, no leen.
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NOTAS T.:
[1] Mario Scelba (1901-1991), político
democristiano siciliano, fue ministro del Interior y primer ministro en los años
40 y 50, responsable de la dura represión de manifestaciones socialistas y
comunistas en la postguerra, y de la infame "Legge truffa", que intentó sin
éxito modificar el sistema electoral italiano, así como sospechoso de
connivencia con la Mafia. [2] Recordemos que Spiro Agnew (1918-1996),
vicepresidente con Nixon desde 1969, hubo de dimitir en 1973, acusado de evasión
fiscal y blanqueo de dinero, cargos por los que fue procesado y condenado. [3]
Vintila Horia (1915-1992), escritor rumano de simpatías fascistas, se exilió
tras la guerra mundial en Italia, Argentina y, desde 1953, en España, donde
vivió hasta su muerte, desarrollando su carrera literaria en francés y
castellano. [4] Giuseppe Prezzolini (1882-1982), periodista y ensayista
toscano, colaborador de Papini y autor de libros sobre Mussolini y Maquiavelo,
fue profesor en Columbia University y autor del Manifesto dei conservatori. [5]
Panfilo Gentile (1889-1971), liberal crítico de los régimenes de masas y la
partitocracia, acuñó el término democrazie mafiose. [6] Hans
Sedlmayr (1896-1984), historiador del arte austriaco de la escuela
vienesa, especialista en Borromini y la arquitectura barroca, se afilió al
partido nazi en 1932. [7] La voce della fogna fue una publicación
satírica, cultural e ideológica editada entre 1974 y 1983 por
elementos juveniles y rompedores del neofascista Movimento Sociale Italiano y la
llamada Nuova Destra italiana.
Umberto Eco
es un reconocido escritor y pensador
italiano.
Traducción para
www.sinpermiso.info: Lucas
Antón
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