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¿Arte
doméstico o prostitución?
Ángel Escarpa
UCR
4 de Noviembre
de 2009
Las Palmas de Gran Canaria.
Sábado, 17. Certamen de pintura rápida al aire libre en la Av. de
Mesa y López.
De 270 inscripciones, 200
participantes, el 80 por ciento jóvenes.
20 premios: Por valor de 3000
euros el primero, dieciocho de 300 euros y un viaje a la sede de Ginebra
de Cruz Roja pagado por ésta.
9:30. Inicio del certamen.
Buen día y ambiente festivo. Numeroso público desfila por el bulevar,
céntrico, pues allí están establecidas las “prestigiosas” marcas, que se
dice: El Corte Inglés, Zara, Benetton, Cortefiel etc.
¡¡Hostias!!, qué nivel el del
personal. De galería, total.
Acudo con mi lienzo de 50x60,
aunque nunca dibujé ni pinté otra cosa que los techos de casa, que allí
no llega la parienta. Bueno, y alguna pintada que otra contra esto y
aquello.
Se cumplen en este año 70 años
de la ejecución de <<Las 13 Rosas>>, por lo que me parece muy oportuno
reivindicar, aunque sea a1700 kilómetros de Ventas, la memoria de estas
mujeres, asesinadas en la tan cruel como dilatada venganza del Glorioso
Movimiento Nacional del 18 de julio de 1936.
Inicio el desarrollo de la
idea (se dice así, ¿no?) y, a lo largo de la mañana, gente que pregunta
que si esa es la bandera de la República, que quiénes son esas mujeres;
la que te invita a un acto por la Memoria Histórica el lunes en el
Parque de S. Telmo; quien conoce los hechos y te dice que cuando fue a
ver la peli, en el Monopol, al final de ésta, cuando caen las muchachas
bajo el plomo de Franco, se oyó en la sala un vibrante ¡¡VIVA LA
REPÚBLICA!!, Me identifico como el autor del grito y conversamos durante
un rato, para preguntarme si no oí su ¡¡VIVA!! A lo que afirmo.
15:00 hs. Fin de la
realización de las obras y presentación de éstas en el estand para
numerarlas, a fin de que el jurado proceda a la votación y la
consecuente adjudicación de los premios.
19:45. Entrega de premios y yo
me he perdido la mani contra la pobreza, que estaba convocada en
la Plaza de las Ranas. Como dicen que dijo Napoleón cuando le
comunicaron que se había perdido Bailén: “Es que yo no puedo estar en
todos los sitios”.
Desfile de los veinte
agraciados. Entrega de los sustanciosos premios, entre las gratificantes
sonrisas y la evidente buena acogida de los directores y responsables de
la BANCA MARCH, 7UP, CAJACANARIAS, UNELCO-ENDESA, MAYA etc: macizos de
cuerpo, trajeados y encorbatados ellos y derrochando simpatía y buen
rollo ante obras de tamaña calidad, que cualquiera de ellas, y muchas de
las que se quedaron sin premio, merecerá un espacio en las amplias salas
de El Corte o de MAPFRE, que, tan poco reivindicativas todas ellas, tan
poco contestatarias en estos momentos de dura crisis, (tres mil
viviendas embargadas en lo que va de año) todas ellas tienen cabida y
buena acogida en las galerías de arte. Arte mercancía, que, como podría
decir el pintor de Figueras: con las cosas de comer no se juega.
No, ya no corren los tiempos
del reivindicativo Equipo Crónica, del Genovés de los ciudadanos huyendo
en organizada desbandada de las balas de los “grises”- en el lejano
setenta y seis de los homenajes prohibidos a Miguel Hernández en el
Elche postfranquista, en su Orihuela natal, con aquellos vigorosos
murales en el Barrio de San Isidro y las bestias uniformadas de verde
sueltas e imponiendo el respeto de sus metralletas y sus órdenes, más
los vergajos de los municipales, que todo dios reclamaba su cuota de
autoridad a la hora de repartir hostias, entre carreras y culatazos en
las costillas - y de su poderoso grupo llamado AMNISTÍA. Qué lejanos los
poderosos murales de aquel barrio de Arturo Soria (¿Sta. María?), donde
acudieron solidarios un grupo de artistas plásticos, incluidos unos
jóvenes vascos, que pintaron un reivindicativo Guernica, para oponerse
con sus obras a la demolición de aquel popular grupo de viviendas de
planta baja, suculento bocado para las inmobiliarias. Por no faltar, ni
faltó el ciudadano que se subió a un camión, donde se había instalado un
piano, y nos dio un recital de música. ¿Te acuerdas, Arcadio Blasco,
donde quieras que estés?
Tras lo poco o mucho vivido,
ante esos hermosos lienzos con modernas avenidas jalonadas con umbrosos
árboles, con magníficas “guaguas” y esplendidos escaparates que nada
tienen que envidiar a los de los Campos Elíseos, donde no hubiera en el
pasado mas que tristes borriquillos, arenales donde corría en libertad
la chiquillería que crecía junto al mar y algún que otro soldado de
reemplazo; ante estas telas con bañistas jugando despreocupadamente a la
pelota, al pie de este Atlántico lleno de historia, sepultura perpetua
para los que se arriesgan en la aventura de buscar en los cayucos una
vida mas digna lejos de la desdichada África y naufragan en el intento;
recordando ahora, una vez más, a los poetas perseguidos, muertos en
desoladoras celdas, los pintores desterrados, los numerosos escritores
exiliados, los escultores muertos por las balas de los golpistas en las
trincheras de los leales a la Constitución; mirando una vez más el
cuadro de Gisbert, donde los compañeros de Torrijos son vendados, al pie
de los que yacen muertos ya, para ser ejecutados por rebelarse contra el
despotismo de aquel otro Borbón de tan triste memoria como el actual;
recordando de nuevo los nombres de tanto sindicalista represaliado y
ante ese vasto lienzo de miserias, de hambres sin cuento, de pueblos
enteros exterminados por la maldición del sida y de la guerra, de tanta
criatura, niños de corta edad incluidos, como desfila delante de la
cámara de Sebastiao Salgado, auténticas imágenes de la esclavitud del
antiguo Egipto que él arroja al rostro de esta sociedad que se debate
entre la indiferencia y la autosatisfacción; ante la brutal inquisición
ejercida por la intransigencia de la religión, incluida la iglesia de
los Botín, ante tan colosal barbarie no puedo por menos que preguntarme
¿somos realmente así o se trabaja para que así seamos?
Hasta es posible que alguno
de estos jóvenes valores, cuando ya no sean más que un montón de huesos
envueltos en un apergaminado pellejo, reciban, de las pálidas y aseadas
manos de un joven delfín, llegado desde Madrid, el Premio Príncipe de
Asturias, que lo que es estómago no nos falta.
Ángel Escarpa
Sanz Islas Canarias Octubre de 2009 |