Guillaume Fourmont
Público
4 de Diciembre de
2009
|
El diccionario de la lengua
francesa no sólo contiene
palabras, sino también
nombres y apellidos de
personajes que marcaron su
época. Armand Gatti es
definido así: "Dramaturgo,
poeta. Anulando las
fronteras entre el sueño y
la realidad, pone al
servicio de su fe
revolucionaria todos los
recursos de un teatro
militante". Más que un
soñador, más que un simple
militante de izquierdas,
Gatti es a sus 85 años el
último poeta anarquista. Y
claro, era para él
impensable acudir a Madrid,
donde presentó ayer una
antología poética (Demipage),
sin lucir en la solapa de
una chaqueta de cuero negra
una chapa de José
Buenaventura Durruti. |
El poeta y dramaturgo
francés lleva una chapa del
anarquista GABRIEL
PECOT |
Seminarista, miembro de la
Resistencia durante la II Guerra
Mundial, deportado a un campo nazi,
guerrillero, periodista, cineasta,
autor de obras de teatro, Gatti
(nacido con el nombre de Dante, el
26 de enero de 1924, en Mónaco)
vivió su siglo con una sola
prioridad: dar voz a los que las
autoridades calla-ban. Cuando su
padre falleció, tenía 15 años, este
le dijo: "Muestra lo que sabe hacer
el hijo de un anarquista". En 1962,
Gatti escribía su Canto a la
Revolución: "Ya no queremos/
Que el hombre se humille/ Que
entierre su fecha de nacimiento/
Bajo una autorización/ De trabajo/Y
trueque la de su muerte/ Por un
permiso de residencia".
"El texto Canto a la Revolución
es muy actual. Estamos en la
mierda"
Al enseñarle el poema más de 40 años
después, Gatti lo canta, como si
fuera por primera vez y con el mismo
fervor que cuando lo hizo en los
años sesenta en escenarios de teatro
de Francia y Bélgica. "Todo esto es
muy actual. Estamos en la mierda
total", lanza. La Antología
publicada ahora reúne textos
escritos entre 1962 y la actualidad.
Antes de responder a cualquier
pregunta, el autor francés deja
claro una cosa: el lenguaje engaña,
es peligroso. Y sus recuerdos le
llevan hasta su experiencia junto a
Mao Zedong, cuando "me regaló un
ideograma". "Es cuando entendí que
el lenguaje era determinista y de
ahí la riqueza del teatro y de la
poesía. Las frases son ideogramas:
el sujeto es un signo, el verbo
otro, etc... Sólo de esta manera
podemos dar un sentido, expresar una
ideología, a nuestro idioma",
explica.
Contra el franquismo
Torturado por los nazis durante la
ocupación de Francia, se alzó en
armas en el maquis. Tras la guerra,
narró sus experiencias en obras de
teatro como La vida imaginaria
del barrendero Auguste G.,
V como Vietnam y La pasión
del general Franco. Su
compromiso contra el totalitarismo
es absoluto y, cuando se estrenó en
1968 su obra contra el régimen
franquista, el espectáculo fue
censurado por De Gaulle. Gatti,
llamado "poeta calentado" por el
general, aguantó y presentó la obra
ocho años después con actores
exiliados españoles.
Una de sus obras fue censurada
en Francia para no enojar a
Franco
Los inmigrantes formaban parte de
los loulous, palabra muy
difícil de traducir, que podría
resumirse bajo el simple nombre de
"tribu". Son los marginados, los
perseguidos, los parados, los sin
papeles, los que nadie quiere
escuchar. Sigue haciendo teatro aún
en la actualidad, cerca de París,
con todos los que quieren. "Intentas
hacer el hombre más grande que el
hombre, me dijo un día Pablo
Picasso", se acuerda. Y arranca con
otra historia: "Perdone mi memoria,
tengo 85 años y se me va un poco la
olla".
¿Sigue creyendo en el anarquismo?
Muestra la chapa de Durruti y su
camiseta negra. "El problema es que
Mussolini también llevaba una. El
problema del anarquismo es el
fascismo", reconoce, "pero el
anarquismo, cada uno lo inventa
frente a una sociedad de mercado que
impone sus leyes".