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Analfabetismo, saber y nuevas tecnologías
Enrique
González Manet
Prensa Latina
29 de Diciembre de 2009
Se calculan en mil 200 millones las computadoras
existentes en el mundo y en 860 millones el número de
analfabetos, sin incluir a los que no saben o no pueden
operar un equipo de informática.
Esto que hace un total de más de cuatro mil
millones de iletrados tecnológicos, de los cuales no
habla nadie y para los cuales el destino técnico,
educativo y cultural, es incierto y oscuro.
Aquí no nos atrevemos a considerar a los que usan
la computadora como máquina de escribir con memoria y
sólo pueden utilizarla en un 15 por ciento.
Existen otras limitaciones, como es el
tiempo útil de los equipos, calculado en cinco años, el
costo de las piezas de recambio, el pago de Internet y
el gasto del consumo eléctrico.
En la gama de factores limitantes figuran
instrucciones confusas o insuficientes y la difícil
mecánica del idioma alfanumérico. Baste decir que Cuba
lleva invertidos unos 500 millones de dólares en un
parque que se considera insuficiente y que ello incluye
instructores y programas.
Todo esto hace difícil la práctica y el
entrenamiento y mucho más la aplicación de sistemas en
países subdesarrollados.
El dominio de estas técnicas es bien importante,
pues ellas enmarcan las nuevas formas de cultura que
trae la informática y sin las cuales no puede haber
conocimiento.
De esto parecen no haberse dado cuenta muchos
países que aún miran con desconfianza la computación sin
saber que esta es la llave del progreso y del desarrollo
de la inteligencia.
Es como una especie de juego de ajedrez que estimula el
conocimiento y cuya práctica va siendo imprescindible en
el mundo de hoy.
Esto quiere decir que ya no hay modo de acceder
al conocimiento si no es de un modo u otro, a través de
la informática. Este proceso incluye cambios
inevitables a partir de continuadas innovaciones y
descubrimientos a los que hay que adaptarse.
Otra cosa es el idioma inglés, el cual parece ir
sacando de juego a los demás lenguajes, incluidos el
Chino y el Español, a los que algunos expertos ponen en
primer lugar con intenciones de desinformación.
Cuando son equipos muy avanzados hay otros problemas.
Todo eso conspira contra la eficacia de la computación.
Hasta cuándo será necesario esperar para que los países
de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra
América (ALBA) se den cuenta de la importancia política
de la computación? Un primer avance sería discutirle el
terreno a Estados Unidos y otro aprender a moverse con
libertad en el mundo del mañana, así como responderle a
los "¿blogueros?" al servicio de los intereses yanquis,
que parecen haber ido ocupando espacio en ese terreno
abierto para todos por Internet.
Recordemos que un general de cuatro estrellas, jefe del
comando electrónico de Estados Unidos, dijo que el
espacio estelar era ahora el terreno de las próximas
guerras.
No hay que engañarse porque Washington está a un paso
de las amenazas de invasión contra América Latina en su
conjunto.
Y ya no le importa nada porque se está jugando la
existencia del capitalismo y del poder político en el
mundo.
Pensamos que por todo esto es necesario abrir los ojos y
ponernos para la informática.
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Enrique González Manet es periodista, profesor
e investigador cubano, colaborador de Prensa Latina. |