Bernat Muniesa, doctor en Historia y licenciado en Sociología, es
catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Barcelona.
Entre sus obras de ficción destacan Rumor sin límites y su obra teatral
Durruti. Su ensayo más reciente, publicado en Los libros de el Viejo
Topo en 2008, lleva por título Libertad, liberalismo, democracia. Es
también autor del guión cinematográfico de
Amor en
rojo.
¿Qué es la
Unitat Cívica per la República (UCR)? ¿Cuáles son sus objetivos básicos?
Inicialmente hacer
pedagogía: vincular la idea republicana a la democracia y al
federalismo.
¿Por qué es tan
importante cultivar la tradición republicana española (y catalana desde
luego)?
Porque en
España, muy especialmente, el concepto de república va unido a dos
momentos clave de su historia, dos paréntesis efímeros en que el poder
escapó al control de Los de Siempre (las oligarquías que creen que este
país es una finca de su propiedad y los ciudadanos sus aparceros):
fueron, naturalmente, la I y II Repúblicas. Hoy, por ejemplo, el Partido
Popular representa a esas oligarquías (Franco desencadenó y ganó la
Guerra Civil en nombre de ellas, con la ayuda de Hitler y Mussolini).
Y, respecto
a Catalunya, no olvidemos que Francesc Macià, el 14 de abril de 1931,
proclamó la “República Catalana en la confederación de los pueblos de
Iberia”. Y no olvidemos tampoco que Lluís Companys fue fusilado por el
franquismo. Por otra parte, al estallar la Guerra Civil había una
perspectiva federalista.
¿Lo vuestro, la
finalidad básica de UCR, es sólo cultivar la memoria histórica o
pretendéis también alcanzar una III República?
Recuperar
la memoria es una primera fase. Progresivamente habrá que abrirse a
actividades más políticas desde un punto de vista práctico.
¿Qué
características tendría, en tu opinión, esa nueva República que quedaría
enmarcada en esas actividades de tipo más político?
Democracia,
repito, sin apellidos, es decir, ni “orgánica” (la llamaban así los
fascistas) ni “popular” (la llamaban así los estalinistas) ni “liberal”
(la llaman así los capitalistas, que cuando les falla recurren al
fascismo). Si hubiera que colocarle un apellido sería el de “social”.
¿Crees que la
ciudadanía está interesada en estos temas?
Creo que el consumismo y la
carencia de una educación cívica y de una cultura política, primeros
pasos para construir una República Democrática y Social, contribuyen a
corromper la idea de libertad y erradican las de igualdad y fraternidad.
Sin embargo, en estos tiempos críticos creo que esas perspectivas
volverán a un plano actual amplio. Tengo esperanza en la gente joven.
Se comenta en
ocasiones que también hay sectores de la derecha (de la derecha más
rancia, para ser más preciso) que están por la República y que es mejor
una Monarquía como la que tenemos que una República presidida por José
Mª Aznar por ejemplo. ¿Qué te parece este argumento?
Esa
derecha, que mayoritariamente, en España, es extrema derecha, se siente
incómoda incluso con una Monarquía Constitucional como la existente que,
entre otras cosas –no lo olvidemos- legitimó el genocidio franquista.
Recordemos que a Adolfo Suárez lo pusieron Ellos (Los de Siempre) y
finalmente lo echaron también Ellos, porque pretendía organizar una
derecha moderada. Recordemos que los intentos posteriores de organizar
esa derecha moderada (Roca Junyent-Garrigues Walker, por ejemplo, o
Herrero de Miñón) también fracasaron.
Me han llegado
rumores de que estáis pensando en vindicar un Museo histórico de la
resistencia antifranquista. ¿Podrías explicarnos en qué consistiría?
¿Qué os está rondando por la cabeza?
Bien. Esto
proviene de una reunión de unos historiadores (Espinet, Bonamusa,
Muniesa…) con el conseller de Cultura (Joan Manel Treserras, de ERC) de
la Generalitat, el pasado día 26 de marzo. Nos propuso que avaláramos la
construcción de un Museo Catalán de Arqueología (¿!). Le dijimos que era
mucho más perentorio organizar un Centro de Homenaje a las Víctimas de
la Resistencia Antifranquista y del Exilio (espacio para archivos e
investigación para las nuevas generaciones, conferencias, coloquios...).
Contestó que no podía ser y volvió a insistir en el Museo de Piedras. No
llegamos a un acuerdo, aunque al salir (yo le había dirigido la tesis
doctoral hace unos diez años, en la UAB) se me acercó y dijo que tomaba
nota. Dudo, sin embargo, que se llegue a plasmar en una realidad.
De todos
modos, quizá, los que asistimos haremos una “Carta Pública”
reivindicando el tema.
¿Crees que,
como se ha dicho recientemente -Herrero del Miñón, al que tú acabas de
citar, por ejemplo-, la bandera republicana es una bandera
anticonstitucional?
Que digan
lo que quieran, porque la presente Constitución es precisamente
anticonstitucional. Recordemos: esa Constitución –repito- legitima los
crímenes franquistas. ¿Cómo puede ser constitucional esa Constitución? Y
valga la paradoja. A quienes somos republicanos nos importa un bledo el
anticonstitucionalismo monárquico.
¿Pensáis celebrar este 14 de
abril en Catalunya? ¿Qué acto estáis organizando?
En lo que a
mí respecta, y a la plataforma UCR de la que formo parte, sí. Haremos un
acto constitucional y procuraremos que sea lo más pedagógico y
amplio que podamos. En la Plaça de Sant Jaume de Barcelona, antigua
plaza de la República, a las 19horas, el mismo lunes, 14 de abril.
Toda la ciudadanía está invitada.
En el acto,
conducido por Carme Samsa y José López, intervendrán Jaume Botey, Rosa
Cañadell, Jordi Mir, Miquel Candel, Esther Vivas, Ramon Franquesa, Jordi
Borja, Antonina Rodrigo, Montserrat Fernández-Garrido y yo mismo.
Loquillo leerá un manifiesto que hemos elaborado para la ocasión.
Después,
cambiaremos el nombre de la plaza, aunque sea por unas horas tendrá
sabor republicano, y el grupo “catorzedabril” finalizará el encuentro
con su espectáculo poético-teatral “Anda jaleo, jaleo”.
[Ver
cartel de la convocatoria]
Pero entre las
personas que has citado hay gentes de orientaciones políticas muy
diversas. ¿No crea eso confusión política?
No están
–amigo mío- los tiempos para sectarismos. Hoy, por ejemplo, el
Movimiento Anarquista está descompuesto: unos se han apropiado de las
letras CNT, pero son sólo eso –y una librería en la c/Joaquín Costa-;
otros se han recluido en la CGT, en Vía Layetana… Yo estoy relacionado
con un sector “ateneísta” que opera en barrios para difundir cultura, e
incluso cultura política, como las ideas republicanas: es el Ateneo
Enciclopédico Popular, heredero de aquel poderos Ateneo del mismo
nombre, en la calle del Carmen, que fue destruido por las tropas del
general Yagüe el 26 de enero de 1939 (quemaron más de cien mil libros y
actas de conferencias de Einstein, Unamuno, Strawinsky, Picasso…). En
otro plano, lo que podríamos llamar Movimiento Comunista está disperso y
cuarteado también. Santiago Carrillo fue uno de sus sepultureros.
Recordad asimismo como Julio Anguita fue “defenestrado”, cuando
precisamente él era un promotor del republicanismo. Recordad también
como el PSOE, en 1979, “echó a Marx” de su historia: nació el felipismo,
una impostura. Aquel ardiente verano, el profesor Tierno Galván declaró
en El País que “los poderes fácticos no tolerarán otro secretario
general del PSOE que no sea Felipe González”. Definitivo. Ya con los
socialistas en el poder político se produjo un episodio que quiero
comentar: a mediados de los años ochenta, Pepe Martínez, editor en París
de Ruedo Ibérico, a quien conocí bien, fue a Madrid y solicitó una
entrevista con Alfonso Guerra: le pidió ayuda para instalar la Editorial
en Madrid o Barcelona. La respuesta fue: “No. Aquí la democracia se ha
erigido sobre la amnesia”. Ruedo Ibérico acabó desapareciendo y Martínez
dando clases de francés en el Ateneo de Madrid. Se suicidó. Unos meses
antes, estando yo en Madrid, lo fui a visitar al Ateneo. Allí me dijo lo
siguiente: “Bernat, nosotros, los anarquistas y los comunistas,
limpiamos los retretes del franquismo y ahora se han sentado en ellos
los impostores”. La infamia.
Para finalizar,
¿puedes señalarme un aspecto, sólo un aspecto del combate republicano
actual que te parezca esencial?
En este
instante tan frágil, para mí –insisto- la pedagogía y la difusión:
encuentros, escritos en revistas y prensa, conferencias, coloquios….
Quizá pronto tengamos –ojalá- la sorpresa de un salto cualitativo en ese
sentido, aunque la partitocracia actual es un enorme obstáculo. Confío,
como he dicho, en la juventud.