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No
consiento que se hable mal de Franco en mi presencia.
Juan Carlos
«El Rey»
Después del 20-F
Julio Anguita / mar 05
Los que
vamos camino de la tercera edad tenemos -además de los años- un cúmulo de
recuerdos que nos permiten descubrir similitudes, analogías y relaciones entre
hechos pasados y situaciones presentes. La campaña institucional, los discursos
apocalípticos de muchísimos defensores del SI, el lenguaje y ¿los argumentos?
de responsables y cargos políticos junto con el papel jugado por la inmensa
mayoría de medios de comunicación permiten establecer ciertas semblanzas entre
este Referéndum y el franquista de 1.966 sobre la Ley Orgánica del Estado.
Entonces, los contenidos fueron preteridos a favor de un slogan:"Vota por
la Paz". Ahora se obvian las propuestas concretas y el hueco se cubre con
un "Sí a Europa". En aquella no tan lejana época, la distinción -a
la hora de las informaciones y los usos de infraestructuras- entre Estado y
Gobierno no existía. He constatado lo mismo en esta campaña. Los perseguidos
adversarios de entonces y los defensores de la Abstención o del NO ahora, eran
"la anti-España" o son "la anti-Europa". Fotografías y
reportajes unilaterales sobre la Guerra Civil eran contrapuestos a un presente
venturoso; ahora se plantea "Europa o el caos". Y es que la Democracia
es algo más que una Constitución, unas leyes permisivas y garantes de ciertas
libertades: es -básicamente-una cultura, unos valores y unas actitudes mentales
y prácticas. El pasado, cuando no es superado con nitidez tiende a repetirse en
hábitos sociales y políticos. Y en el trasfondo -siempre- unos intereses económicos.
Nosotros, que seguimos estando en la primera línea de unas batallas y unas
contiendas que ellos programan en su Orden del Día, debemos asumir que el Referéndum
sobre el documento sometido a votación es una acción que para ellos tiene
fecha de caducidad y después borrón y cuenta nueva. Para nosotros debe ser el
comienzo de una acción nueva, permanente y general. Esa acción debe orientarse
hacia una contra-información hacia los ciudadanos en torno a lo que se avecina:
Salario Mínimo Interprofesional, Reforma del Mercado Laboral para flexibilizar
sus "rigideces", Pensiones y Jubilaciones, Horarios de Trabajo etc. La
llamada Constitución europea solo tiene un objetivo: elevar a categoría de Ley
Fundamental europea la política neo-liberal. Se trata de blindar legalmente el
desarrollo de la "alta competitividad". Nuestra tarea consiste en
relacionar el 20 F con todo lo que acontecerá en el futuro. Es una labor de
preparación y difusión en sedes, centros de trabajo y cualquiera que sea la
organización o colectivo al que tengamos acceso.
Y en ese trabajo no hay más aliados, amigos y compañeros que los combatientes
por la misma causa, vengan de donde vengan. Es una hora de alianzas nuevas para
un conflicto clásico: el del Capital y el Trabajo. Estoy convencido de que una
estrategia como esta tiene la virtud de clarificar y galvanizar las todavía
existentes -pero hibernadas- energías. Desmontar esta falacia es cosa nuestra.